"Y pensar que dentro de ocho meses por aquí habrá coches de Fórmula 1 cuando de momento solo hay barro y más barro... es increíble", se escucha entre los vecinos de Valdebebas estos días. Se refieren a Madring, el circuito de Fórmula 1 de Madrid que llega al calendario de la categoría reina del automovilismo este 2026. Aunque todavía no se vislumbre nada demasiado parecido a un trazado en la zona, se promete que estará listo en mayo y que no tienen problemas con las obras.
De hecho, las primeras 80.000 entradas para el GP se han colocado con meses de antelación, según las cifras difundidas por la propia organización, pero mientras los residentes se enfrentan a cortes de tráfico, ruido de maquinaria y un mercado de alquiler completamente tensionado. La Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid, que agrupa a vecinos, asociaciones y colectivos ecologistas, lleva meses alertando de que el proyecto que venden como un escaparate global de modernidad se vive a pie de calle como un experimento urbanístico y económico a costa de la salud, el descanso y el bolsillo de quienes habitan la zona.
Desde finales de 2025, la plataforma ha formalizado su oposición por distintas vías. Hemos visto una campaña pública con recogida de firmas en internet (en Change.org), informes sobre el impacto acústico y ambiental en Valdebebas, recursos contencioso‑administrativos y una intensa ofensiva institucional.
Es más, han remitido cartas a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), al Consejo Superior de Deportes (CSD), al alcalde de Madrid, al concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, a la concejala de Obras y a la presidencia de IFEMA, denunciando lo que consideran un proyecto especulativo que se ha impuesto sin participación vecinal efectiva.

"En caso de no obtener respuesta en los plazos previstos por la Ley 39/2015, reservamos el ejercicio de acciones administrativas y judiciales y se le considerará responsable directa de los daños que pudieran derivarse", avisan, por ejemplo, a Paloma García Romero, concejala de Obras del Ayuntamiento de Madrid.
El ruido y las obras, en el centro de la protesta
La crítica más inmediata de los vecinos es la sanitaria. La plataforma advierte de que el paso de los monoplazas (aunque con los nuevos diseños de motores suenan cada vez menos) y toda la operativa asociada implicará exposiciones superiores a 95 decibelios en zonas residenciales, una cifra muy por encima de los niveles máximos que marcan las normativas de protección acústica para áreas de vivienda. Imaginan no solo el estruendo del fin de semana de carrera, sino el ruido continuado de montaje y desmontaje de gradas y estructuras.
En su carta dirigida a la FIA, fechada el 1 de diciembre de 2025, Stop Fórmula 1 Madrid recuerda que el propio informe de impacto ambiental del circuito (referencia SEA 67/24) reconoce niveles acústicos que superan los umbrales legales en entornos residenciales y advierte de que esa circunstancia podría acarrear nulidad de actuaciones y responsabilidades patrimoniales. El Defensor del Pueblo, subrayan, mantiene el proyecto bajo supervisión por sus posibles efectos sobre el derecho a la salud y al medio ambiente.
Hablan de más de 150 días de molestias al tráfico al año, con cortes y restricciones que afectarán a la movilidad interna del barrio, al transporte público, al aparcamiento y al propio acceso a las viviendas. A eso se suma la cifra de los más de 700 árboles afectados por las obras de adaptación del entorno de IFEMA y Valdebebas, lo que, según la plataforma, se traduciría en "menos oxígeno, menos sombra, más calor todo el año". "Nuestro barrio no es un circuito", utilizan como lema.
Asimismo, los vecinos describen un modelo de ciudad condicionado por macroeventos que ya conocen de cerca. En la carta enviada al consistorio madrileño, la plataforma pone como ejemplo los problemas generados por el estadio Santiago Bernabéu, el Metropolitano o el festival Mad Cool, que van desde ocupación intensiva del espacio público al colapso circulatorio, la suciedad, los botellones y un deterioro apreciable de la calidad de vida en las zonas colindantes.
Stop Fórmula 1 Madrid también denuncia que se están iniciando obras de urbanización y modificación de viales "sin justificación pública ni proyecto aprobado oficialmente" y que el uso de parques, plazas y parcelas públicas para un evento privado vulnera los principios de legalidad y transparencia. Reclaman la paralización cautelar de cualquier actuación vinculada al circuito, la publicación de los convenios y licencias firmados con promotores privados y la apertura de un procedimiento real de consulta pública con estudio de impacto ambiental completo, pero hasta ahora solo han recibido silencio administrativo como respuesta.
La plataforma también cuestiona la coherencia climática del proyecto. En su documento enviado a la FIA recuerdan los compromisos del Ayuntamiento de Madrid en el marco del Pacto Verde Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los confrontan con un evento que, según sus cálculos, supone al menos 10 toneladas de CO2 adicionales por carrera solo en emisiones directas, a lo que habría que sumar el impacto del tráfico asociado y de la construcción de infraestructuras. Consideran incompatible albergar un Gran Premio urbano densamente rodeado de viviendas mientras se habla de "Net Zero 2030" en los discursos oficiales de la Fórmula 1.

Como añadido, Ecologistas en Acción, integrada en la Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid, ha denunciado que el Gobierno regional intenta rebajar la protección urbanística de la red de vías pecuarias mediante una reforma legal incluida en un anteproyecto sobre vivienda protegida. El cambio sustituiría la obligación de calificar las vías pecuarias como suelo no urbanizable protegido por un ambiguo mandato de "contemplarlas", lo que, según la organización, abriría la puerta a legalizar actuaciones como el Plan Especial que ha permitido el Madring sobre la Vereda de los Leñeros y la Vereda del Quinto.
"Se está poniendo en riesgo el patrimonio pecuario de la Comunidad de Madrid para acomodar proyectos puntuales, de futuro incierto y ajenos al interés general", dicen.
La Fórmula 1 dispara los alquileres de Madrid por encima de los 15.000 euros
La otra gran derivada del Madring se está sintiendo en el mercado de la vivienda. Tener un piso en Valdebebas o en las calles próximas al circuito se ha convertido, en palabras de los residentes, en "un auténtico lujo". La llegada de la Fórmula 1 ha disparado el apetito de inversores y visitantes por alojarse lo más cerca posible del trazado durante la semana del Gran Premio.
Con una previsión oficial de alrededor de 300.000 asistentes a lo largo de los tres días de competición de septiembre, los equipos, empresas proveedoras, periodistas y aficionados llevan meses buscando alojamiento y plazas de garaje en el entorno de Valdebebas. Las agencias inmobiliarias de la zona hablan de un aumento de más del 20 % en las peticiones de alquiler para los alrededores por parte del personal de la F1 y de medios de comunicación, con una oferta de pisos claramente insuficiente.

Esa escasez ha desencadenado una escalada de precios inédita de la que ya informamos, pero ahora hay cifras aproximadas. Vecinos hablan de ofertas directas de 10.000 a 15.000 euros al mes por pisos situados a unos diez minutos a pie del circuito, en calles como Silvano. Las plazas de garaje se están llegando a tasar en 500 euros por semana para las fechas clave. En muchos casos no es que los propietarios hayan decidido subir tarifas de forma unilateral, sino que reciben propuestas iniciales desorbitadas que llevan a algunos a plantearse abandonar sus viviendas temporalmente para aprovechar la oportunidad.
Se han llegado a producir ofertas de 15.000 euros al mes por pisos o plazas de garaje cobrando 500 euros por semana en las fechas del GP de Madrid de Fórmula 1
Los alquileres turísticos y de corta duración, a través de plataformas como Airbnb, también se han disparado, y además Valdebebas vive un auténtico boom hotelero, con la apertura reciente de establecimientos de cadenas como Meliá e Ibis y la construcción en marcha de nuevos hoteles de Leonardo Hotels o Sheraton, además de proyectos singulares como el Hotel 101, con 680 habitaciones vendidas como activos de inversión y vistas privilegiadas al Madring. La Cámara de Comercio de Madrid calcula que solo el personal asociado al Gran Premio requerirá unas 5.000 habitaciones de entre tres y cinco estrellas.
Hay que tener en cuenta además la ampliación de la Línea 11 de Metro de Madrid en su tramo norte, que ya cuenta con la aprobación definitiva de su trazado e incluye seis estaciones para conectar Mar de Cristal con Valdebebas Norte pasando por Ifema Madrid, el Intercambiador, el Hospital Isabel Zendal y la T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas.
La opción seleccionada tiene un informe de impacto ambiental favorable y contempla un presupuesto base de licitación de 599.331.470,59 euros. Contempla estaciones en Mar de Cristal (con conexión con los andenes de las Líneas 4 y 8) bajo la calle Arequipa, Ifema-Cárcavas (ampliación del Recinto Ferial), Intercambiador de Valdebebas/Ciudad de la Justicia, Hospital Enfermera Isabel Zendal, Aeropuerto de Barajas-T4 (conexión con L8 de Metro), y Valdebebas Norte. Es la segunda estación la que estará en la calle Francisco Umbral, junto al circuito de Fórmula 1.
Para la Plataforma Stop Fórmula 1 Madrid, todo este despliegue confirma el "carácter especulativo" del proyecto. En la carta remitida a la FIA alertan de que la Fórmula 1 en Madrid consolida un modelo económico y urbano que concentra los beneficios en grandes operadores del espectáculo y del ladrillo, mientras los riesgos –financieros, ambientales y sociales– recaen sobre el erario público y los residentes. Los documentos internos reconocen un riesgo potencial de impacto negativo de hasta 270 millones de euros en caso de incumplimiento del acuerdo con el promotor del campeonato.
A esa lectura se suma la denuncia de gentrificación incipiente en barrios como Valdebebas o Las Cárcavas, para los que no se han previsto mecanismos de compensación ni medidas de mitigación del encarecimiento del suelo y del alquiler. La combinación de inversión hotelera, presión turística, alquileres temporales y expectativas de revalorización está cambiando ahora un área que hasta hace pocos años se presentaba como un barrio residencial relativamente asequible y bien conectado.







