La inestabilidad en el fútbol es un factor volátil que cambia de bando en cuestión de días. Mientras hace poco el foco de los problemas estaba en la capital, ahora el ruido se ha trasladado por completo al entorno del Barça.
Dos derrotas consecutivas, especialmente dolorosas tras el contundente 4-0 ante el Atlético y el reciente 2-1 en Montilivi, han puesto al equipo en una situación más que complicada. Los azulgranas ven cómo se les escapan las opciones de pelear por los títulos de la temporada debido a una incapacidad alarmante para cerrar su propia portería.
La actuación del VAR bajo la lupa de Joan García
Al terminar el encuentro contra el Girona, las miradas no solo se centraron en el marcador, sino en la gestión de las jugadas dudosas. Joan García, uno de los protagonistas bajo palos, no ocultó su asombro ante lo ocurrido en la acción que decidió el partido. El portero analizó la jugada donde Jules Koundé fue derribado justo antes del gol de Fran Beltrán. Según el meta catalán, se trata de una falta clara por un pisotón que el árbitro César Soto Grado no vio en el campo, pero que el VAR tampoco consideró necesario revisar.
Para el guardameta, lo más difícil de comprender es la falta de comunicación entre la sala de control y el colegiado principal en una jugada tan determinante. A pesar del malestar por el error, Joan García intentó mantener la calma al reconocer que son factores externos que la plantilla no puede dominar. Su mensaje fue directo: "toca centrarse en lo que sucede dentro del campo y dejar atrás las quejas sobre lo que sucede fuera".
Un análisis honesto sobre las carencias de la defensa
Sin embargo, el discurso del vestuario no se ha quedado solo en la protesta. Joan García ha liderado un ejercicio de autocrítica que describe perfectamente el momento que atraviesa el Barça. El portero admitió que el equipo está concediendo goles con una facilidad impropia de un candidato a todo. De poco sirven sus intervenciones individuales si el bloque no logra sumar puntos al final del día por fallos de concentración.

El diagnóstico del cancerbero apunta directamente a la transición defensiva. Cuando el equipo pierde la posesión, se vuelve vulnerable. Joan García explicó que falta contundencia para cortar las jugadas en campo contrario y evitar que el rival corra con espacios. El desgaste de perseguir a los atacantes cuando la presión falla está pasando factura a una plantilla que se ve superada cuando los rivales consiguen salir con el balón controlado.
Joan García se distancia del debate sobre la selección española
En el plano más personal, el guardameta ha decidido zanjar cualquier conversación que no tenga que ver con el día a día de su club. A pesar de los constantes rumores sobre quién ocupará la portería de España en el próximo Mundial, Joan García ha dejado claro que su prioridad absoluta es el Barcelona. El jugador prefiere ignorar la presión externa y concentrarse en superar este bache de resultados antes que pensar en citas internacionales. Su objetivo inmediato es elevar su rendimiento para ayudar al equipo a recuperar la solidez perdida.
En la misma línea se mantuvo Gerard Martín, quien también cuestionó el gol definitivo del Girona pero puso el foco en la responsabilidad propia. El defensa reconoció que el equipo ha sufrido demasiado en las labores de contención. Aunque el estilo del Barça es una seña de identidad que no se va a cambiar, Martín subrayó que ese modelo exige una precisión que ahora mismo no están alcanzando.
Por su parte, Pau Cubarsí fue el más tajante en su análisis. El joven central pidió "ponerse las pilas" de forma inmediata y no buscó excusas en el arbitraje. Según el canterano, encajar goles de esa manera es inaceptable si quieren competir por grandes metas. El vestuario, encabezado por las reflexiones de Joan García, parece haber entendido que el único camino para salir de la crisis pasa por la exigencia interna.







