Tu comunidad no puede prohibirte tu perro, pero sí vetarlo de algunas zonas comunes según la Ley de Propiedad Horizontal

Tener perro en casa es un derecho que tu comunidad no puede prohibir, aunque a algunos vecinos no les entusiasme la idea. Sin embargo, la Ley de Propiedad Horizontal sí permite establecer límites en el uso de determinadas zonas comunes para garantizar la convivencia.

¿Te pueden obligar a deshacerte de tu perro porque a un vecino le molesta que ladre? ¿Puede la comunidad prohibir directamente los animales en el edificio? Con más de 20 millones de mascotas en España, la convivencia en comunidades se ha convertido en un tema caliente que aparece cada vez más en las juntas de propietarios.

La realidad es que los animales ya forman parte de muchas familias. Pero cuando entran en juego ascensores, jardines o zonas infantiles, empiezan los roces. Y ahí es donde muchos vecinos buscan respuestas en la ley.

La norma que marca los límites es la Ley de Propiedad Horizontal. Y lo deja claro: no pueden prohibirte tener perro o gato en tu casa. Pero eso no significa que todo valga.

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No pueden prohibirte tener mascota en tu vivienda

No pueden prohibirte tener mascota en tu vivienda
Tener un perro o un gato no encaja, por defecto, en ninguna de esas categorías. Fuente: Agencias

La ley protege el derecho a usar tu vivienda con libertad, siempre que no desarrolles actividades molestas, insalubres o peligrosas. Tener un perro o un gato no encaja, por defecto, en ninguna de esas categorías. Por eso, cualquier acuerdo comunitario que intente vetar de forma general la tenencia de mascotas carece de base legal, aunque se haya aprobado en junta.

En los últimos días, tras publicarse varias resoluciones y recordatorios legales, muchos propietarios han reaccionado con alivio. En redes sociales se repite el mismo comentario, “Entonces, ¿no pueden obligarme a regalar a mi perro?”. La respuesta es no. La comunidad no puede recortar ese derecho individual. Otra cosa muy distinta es cómo se gestione la convivencia cuando surgen problemas reales.

Sí pueden limitar el uso de zonas comunes

Sí pueden limitar el uso de zonas comunes
Aunque no puedan prohibir el animal en tu vivienda, sí pueden regular cómo se comporta en los espacios compartidos. Fuente: Agencias

Aquí está el matiz que genera más debate. Aunque no puedan prohibir el animal en tu vivienda, sí pueden regular cómo se comporta en los espacios compartidos. Ascensores, jardines, zonas infantiles o portales son elementos comunes y la comunidad puede establecer normas razonables para evitar conflictos.

Es habitual que se aprueben medidas como exigir correa en pasillos, restringir la presencia en determinadas áreas o incluso limitar el uso del ascensor en ciertos casos. Estas decisiones deben centrarse en conductas concretas, no en la mera existencia del animal. Muchos vecinos lo ven como una forma de equilibrio; otros lo perciben como un intento encubierto de presión. La clave está en que las restricciones sean proporcionales y estén justificadas.

Cuando hay molestias reales, la comunidad puede actuar

Cuando hay molestias reales, la comunidad puede actuar
La ley no está en contra de los animales ni a favor de las prohibiciones. Fuente: Agencias

El artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal permite intervenir cuando en una vivienda se desarrollan actividades molestas, nocivas o peligrosas. Si un perro ladra de forma constante, genera suciedad reiterada o provoca situaciones de riesgo, la comunidad puede requerir al propietario que adopte medidas. Y si el problema persiste, incluso acudir a la vía judicial.

Además, la Ley de Protección y Bienestar Animal refuerza obligaciones claras para los dueños: evitar ruidos excesivos, no dejar al animal sin supervisión más tiempo del permitido y garantizar condiciones adecuadas de higiene y bienestar. Esto ha cambiado también la conversación en las comunidades. Ya no se trata solo de “me molestan los perros”, sino de si el propietario está cumpliendo con sus responsabilidades.

En la práctica, lo que estamos viendo es un cambio de mentalidad. Las mascotas no son una excepción rara en los edificios; son la norma. Pero la convivencia exige equilibrio. Tener un perro es un derecho. Respetar a los vecinos, también.

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Al final, la ley no está en contra de los animales ni a favor de las prohibiciones. Está a favor del sentido común. Y quizás ese sea el mensaje que más conviene recordar en la próxima junta, vivir en comunidad implica ceder un poco, dialogar mucho y entender que ni el ladrido ocasional ni la intolerancia absoluta ayudan a nadie.

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