Higinio Rivero, el pionero español que conquista el agua y la nieve en Milán-Cortina 2026

El deporte español asiste a un hito sin precedentes de la mano de Higinio Rivero. El atleta bilbaíno, que ya es un referente en el piragüismo paralímpico, se prepara para asaltar los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 en las disciplinas de esquí de fondo y biatlón. Su trayectoria es el relato de una reinvención constante que comenzó tras un accidente de montaña en 2013.

La figura de Higinio Rivero en estos Juegos Olímpicos de invierno se recorta sobre el blanco de la montaña con una determinación que parece mover las montañas. Este bilbaíno de 43 años ha dejado de ser un atleta al uso para convertirse en un rastreador de fronteras físicas imposibles

Tras años consolidado en la élite del piragüismo mundial, participando en los Juegos de Tokio y París, Rivero ha decidido dar un salto que nadie en España había dado antes: cruzar la frontera hacia los deportes de invierno para competir en esquí de fondo y biatlón. En 2026, su nombre quedará grabado como el del primer atleta nacional capaz de disputar tres disciplinas diferentes en la máxima cita olímpica y paralímpica.

Su historia es la de una reconquista. Amante de la escalada y la bicicleta, un accidente en 2013 le provocó una lesión medular que cambió su forma de interactuar con el mundo, pero no su ambición. Aunque el piragüismo le dio la gloria competitiva, fue el frío de la montaña el que devolvió a Higinio Rivero la motivación perdida. Higinio no solo cambia de deporte; cambia de medio, demostrando que la discapacidad no es una barrera, sino una oportunidad para la reinvención permanente.

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Higinio Rivero o la obsesión por derribar los muros de la resistencia

El biatlón paralímpico es, probablemente, el deporte más complejo que existe. Exige un esfuerzo aeróbico brutal en el esquí de fondo para, acto seguido, detener el corazón y disparar con una precisión milimétrica.

Para Higinio, este contraste es lo que le ha devuelto el hambre competitiva. En un país donde la tradición en esta disciplina es casi inexistente, el bilbaíno ha tenido que tirar de ingenio para prepararse. No es raro verle en su casa realizando series de alta intensidad en un ergómetro de esquí para, sin apenas aliento, lanzarse al suelo y practicar el tiro en seco apuntando a una diana de papel.

Higinio Rivero, el pionero español que conquista el agua y la nieve en Milán-Cortina 2026
Higinio Rivero Fuente: FADI

Esta capacidad para automatizar el control de la respiración bajo una fatiga extrema es lo que diferencia a los mejores. Higinio compite en la categoría de 'sitting' o silla, utilizando un trineo especial llamado sit-ski que se impulsa únicamente con la fuerza de los brazos.

Un pionero sin infraestructuras que fabrica su propio camino

Ser un referente en el esquí de fondo paralímpico en España es, en muchos sentidos, una aventura de náufrago. Higinio se ha visto obligado a buscar material e información fuera de nuestras fronteras debido a la falta de tradición nacional. Su primera silla de competición tuvo que pedirla a Estados Unidos por intuición, ajustándola él mismo a sus necesidades. La falta de estadios de fondo en la península, con la excepción de Candanchú, le obliga a viajar constantemente a Italia, Eslovenia o Francia para poder entrenar sobre nieve de calidad.

Cuando no hay nieve, el asfalto es su oficina. Mediante el uso de roller esquís (patines largos que imitan el movimiento del esquí), mantiene la forma durante los meses de calor. Es el precio de ser un pionero en un país que prioriza el esquí alpino por rentabilidad económica. Sin embargo, su progresión meteórica ha hecho que los equipos de Noruega o Alemania ya no le miren como a un extraño, sino como a un rival peligroso que ha sabido ganarse su sitio en el "top 10" mundial a base de tesón.

Tres disciplinas distintas y un doble sueño olímpico

El hito de Higinio Rivero es único. Y no por otra razón que porque es el primer español que alcanza unos Juegos en tres disciplinas distintas. Este nomadismo deportivo entre el piragüismo, el esquí de fondo y el biatlón demuestra su capacidad para dominar cualquier entorno. Higinio entiende que la adaptación constante es una habilidad que las personas con discapacidad desarrollan de forma innata, y él simplemente la ha trasladado a la alta competición. Esa facilidad para resetear la mente y saltar de la humedad del canal a la costra helada de la pista define su identidad como atleta.

Para Higinio Rivero, renunciar no es una posibilidad. Su planificación funciona como un reloj de transiciones inmediatas. En cuanto la nieve de Milán-Cortina quede atrás, apenas disfrutará de catorce días de descanso antes de volver a sentir el peso del remo en aguas murcianas. El objetivo de llegar en plenitud a los Juegos de 2028 requiere una autoexigencia total. Por eso, el bilbaíno insiste en la necesidad de crear infraestructuras sólidas que garanticen material y preparación adecuada a quienes decidan seguir sus pasos en el futuro

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Higinio Rivero tiene claro que el éxito no siempre depende de subir al podio. Lograr un puesto entre los diez primeros sería un hito, especialmente cuando compite contra atletas que viven sobre la nieve todo el año. Su meta real es que su trayectoria sirva de altavoz para el deporte de invierno paralímpico en España. Busca que se reconozca la dificultad técnica de su especialidad y que el público entienda que, tras cada disparo y cada impulso en la nieve, hay un profesional de máximo nivel

A sus 43 años, Higinio Rivero sigue escribiendo su epopeya personal en las montañas y en los canales. Su vida es una lección de cómo cerrar círculos vitales: el hombre que sufrió un accidente escalando ha vuelto a la montaña por la puerta grande, convertido en un atleta total. Milán-Cortina será el escenario donde este pionero demuestre que, con la voluntad adecuada, no hay frontera, ya sea líquida o helada, que no pueda ser cruzada.

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