'Rafaela y su loco mundo': Tres señores de 50 años haciendo de niñas adolescentes es lo más delirante que verás en Atresplayer

Si pensabas que el humor absurdo había pasado a mejor vida en la televisión actual, el domingo 15 de febrero Atresplayer se ha encargado de romper todos tus esquemas.

La plataforma Atresplayer estrenó ‘Rafaela y su loco mundo’, una producción que no solo recupera el ADN de la mítica 'Hora Chanante', sino que lo eleva a un nivel de delirio visual y escatológico que pocos se atreven a tocar hoy en día. Bajo la batuta de Aníbal Gómez y la dirección de Ernesto Sevilla, la serie se presenta como una anomalía refrescante en un catálogo de ficciones que, a menudo, pecan de ser demasiado correctas.

La propuesta es tan sencilla de explicar como difícil de procesar a la primera: tres cómicos que ya rondan los 50 años interpretando a adolescentes, una estética que imita los dibujos animados más grotescos y una narrativa que no pide permiso para ser soez. ‘Rafaela y su loco mundo’ no llega con la intención de gustar a todo el mundo, pero sí con el objetivo claro de devolvernos ese placer de la risa sin complejos. La serie adapta la novela 'El alucinante mundo de Rafaela Mozzarella', escrita por el propio Aníbal Gómez, aunque el formato audiovisual ha permitido expandir ese universo de formas insospechadas.

'Rafaela y su loco mundo' desafía la lógica y el paso del tiempo

'Rafaela y su loco mundo' desafía la lógica y el paso del tiempo
'Rafaela y su loco mundo' desafía la lógica y el paso del tiempo | Fuente: Atresplayer

Lo primero que te va a llamar la atención al darle al play es el casting. Mientras que la protagonista, Rafaela, cuenta con los rasgos de la actriz Ingrid García-Jonsson, sus inseparables amigas son interpretadas por el núcleo duro de los chanantes. Carlos Areces, Aníbal Gómez y Joaquín Reyes se meten en la piel de Corpus, Chelo y Debo sin ningún tipo de ironía. Son tres hombres adultos encarnando a adolescentes, un recurso que, lejos de ser un chiste pasajero, se convierte en el corazón de la comedia.

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El propio Aníbal Gómez reconoce que esta decisión es una seña de identidad propia. “Estaba testado que eso tan mamarracho funciona muy bien”, indica. Para él, ver a señores rozando el medio siglo con problemas de instituto es parte del juego cómico que tanto gusta a su público fiel. Según explica, existe una “la pasión esa del universo absurdo de ver señores adultos haciendo de chicas adolescentes”. No se trata de buscar un realismo que no existe, sino de explotar el contraste visual para arrancar la carcajada desde el minuto uno en ‘Rafaela y su loco mundo’.

De las páginas de un libro a una pantalla saturada de color

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El origen de este proyecto tiene mucho de casualidad y de amistades bien aprovechadas. Tras publicar su libro, Gómez organizó una presentación en Madrid donde invitó a Arturo Valls para atraer a más público. Fue el propio Valls quien, tras ver el potencial de la historia, le lanzó la pregunta clave: “¿Por qué no hacemos una serie con esto?”. A partir de ahí, el guion empezó a fluir. Aunque la esencia de la novela está ahí, Aníbal confiesa que “llegó un momento en que casi se me olvida que está basado en un libro” debido a la inclusión de nuevas tramas y personajes que se alejaban del borrador original.

En ‘Rafaela y su loco mundo’, la dirección de Ernesto Sevilla apuesta por un estilo que recuerda a las series de animación más extremas de los noventa, como 'Ren y Stimpy'. Sevilla decidió quedarse exclusivamente detrás de las cámaras para gestionar el intenso ritmo de trabajo. “Aníbal me propuso un papel, pero yo preferí no hacerlo porque había un montón de curro. La serie la tuvimos que rodar bastante rápido y yo decidí quedarme siempre dirigiendo”, explica el director. A pesar de la velocidad del rodaje, el equipo tuvo libertad para crear sobre la marcha: “Nos hemos reído un montón… siempre había tiempo para improvisación y para darle vueltas a las cosas”.

Escatología y libertad creativa en ocho episodios

Escatología y libertad creativa en ocho episodios
Escatología y libertad creativa en ocho episodios | Fuente: Atresplayer

La serie no se corta a la hora de usar recursos que podrían escandalizar a los sectores más puristas. Uno de los puntos que más dará que hablar es el uso de la escatología como motor narrativo, incluyendo escenas que desafían el buen gusto tradicional. Para Aníbal Gómez, los límites creativos son muy distintos a los habituales en la industria: “Mientras la historia se entendiera, todo estaba permitido”.

Los ocho capítulos, de unos 20 minutos cada uno, son autoconclusivos pero mantienen un hilo conductor pop y delirante. Rafaela convive con una madre experta en camuflaje y un padre inventor que guarda una máquina del tiempo en el sótano. Aunque este último recurso podría dar mucho juego, el creador aclara que no es el eje central, aunque “la verdad es un recurso buenísimo para si hay segunda temporada”. La serie juega constantemente con el espectador, utilizando el metacine para que los personajes sean conscientes de su propia ficción y lanzando referencias a clásicos como 'Terminator' o 'Scooby-Doo'.

El miedo de la industria al humor absurdo

El miedo de la industria al humor absurdo
El miedo de la industria al humor absurdo | Fuente: Atresplayer

A pesar del éxito que suelen tener estos proyectos entre el público de culto, Ernesto Sevilla es consciente de que el humor surrealista sigue siendo un terreno pantanoso para los despachos. “Desde que empecé a dedicarme al humor, no he notado en ningún momento que el humor surrealista o el humor absurdo esté en el top”, afirma con sinceridad. Según su visión, este tipo de comedia genera recelo en los niveles directivos: “a los productores y a las cadenas les suele dar bastante miedo”.

Para los responsables de las cadenas, este tipo de contenido “lo ven como que al espectador le exige demasiado. Siempre prefieren un humor más cotidiano”. Sin embargo, Aníbal Gómez defiende que la fuerza de ‘Rafaela y su loco mundo’ reside precisamente en su capacidad para resistir el paso del tiempo. A diferencia de la comedia basada en la actualidad política o social, el absurdo posee “la atemporalidad” y un carácter especial que permite que pase “de generación en generación” sin caducar.

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Además del trío principal, la serie cuenta con un reparto de lujo que incluye a Arturo Valls, Pepa Cortijo o Carmen Ruiz. Pero la verdadera sorpresa está en los cameos constantes que salpican los episodios, con apariciones de actores como David Verdaguer o Javier Botet.

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