En tiempos de crisis económica cualquier ayuda es bienvenida. ¿Y si aceptar un trabajo no significara perder el paro de golpe? ¿Y si pudieras empezar a cobrar tu nómina y, al mismo tiempo, recibir un extra del SEPE? Durante años, ese miedo a “perder la ayuda” ha hecho que muchas personas dudaran antes de firmar un contrato.
La transición del desempleo al empleo nunca ha sido sencilla. Entre trámites, suspensiones y plazos, más de uno se ha llevado sustos en la cuenta bancaria el primer mes de vuelta al trabajo. Ahora, el Servicio Público de Empleo Estatal ha introducido un cambio que puede marcar la diferencia.
Desde este año, es posible compatibilizar el paro con un empleo y recibir hasta 480 euros adicionales al mes. Y en algunos casos, además, ese pago llega de forma automática.
Hasta 480 euros al mes mientras trabajas: qué es exactamente este complemento

Lo primero que conviene aclarar es que no estamos ante una ayuda nueva, sino ante una fórmula de compatibilidad que ya existía y que ahora se gestiona mejor. El llamado complemento de apoyo al empleo permite seguir cobrando parte de la prestación contributiva mientras trabajas por cuenta ajena, ya sea a jornada completa o parcial, siempre que cumplas determinados requisitos.
La cuantía puede alcanzar los 480 euros mensuales como máximo, aunque no es una cifra fija. Depende del mes de prestación en el que actives la compatibilidad y de la jornada pactada en el contrato. Además, este importe va reduciéndose con el paso de los meses. Es decir, no es un ingreso permanente, sino un empujón temporal para facilitar la reincorporación al mercado laboral sin que el cambio suponga un vacío económico.
En paralelo, el SEPE también ha empezado a automatizar determinados pagos vinculados a esa compatibilidad. Antes, si no solicitabas el derecho en plazo, lo perdías. Ahora, en los supuestos previstos, el sistema cruza los datos del alta en la Seguridad Social y ordena el abono sin necesidad de una gestión adicional por parte del trabajador.
Requisitos y límites: quién puede cobrarlo y quién se queda fuera

No todo el mundo puede acceder a esta compatibilidad. Está pensada para quienes estén cobrando una prestación contributiva por desempleo y cumplan condiciones concretas. Entre ellas, haber percibido al menos nueve meses de paro y que la duración inicial reconocida superara los doce meses.
También es necesario firmar un contrato por cuenta ajena y no superar ciertos umbrales de renta. El salario bruto mensual no puede exceder el 375% del IPREM, que en 2025 está fijado en 600 euros mensuales. Eso significa que si el nuevo empleo supera los 2.250 euros brutos al mes, no será compatible con este complemento.
La duración del extra depende del momento en que actives la compatibilidad. Si lo haces en el mes décimo de prestación, solo podrás cobrarlo durante 30 días. Si esperas al mes undécimo, serán 60 días; en el duodécimo, 90; y a partir del decimotercero, hasta 180 días. Es un esquema progresivo que muchos desconocían y que ahora vuelve a estar en el centro del debate.
Reacciones y dudas: lo que está diciendo la gente

La medida ha generado opiniones muy diversas. Hay quienes la ven como un incentivo real para aceptar ofertas sin miedo. “Por fin no tengo que elegir entre trabajar o cobrar”, comentaba esta semana un usuario en redes sociales tras conocer que podía mantener parte de su prestación mientras empezaba un contrato a media jornada.
Otros, sin embargo, señalan que el sistema sigue siendo complejo y que los requisitos dejan fuera a muchas personas. Especialmente a quienes cobran subsidios más bajos o encadenan contratos breves. También hay dudas sobre cómo se aplicará en la práctica la automatización de los pagos y si realmente evitará pérdidas de derechos por desconocimiento.
Lo que sí parece claro es que el SEPE busca cambiar el enfoque, que volver a trabajar no suponga una penalización económica inmediata. En muchos casos, cuando el contrato dura menos de 360 días, la prestación queda suspendida y puede reanudarse después. Si supera ese periodo, se extingue y se genera un nuevo derecho con las cotizaciones acumuladas.
En un contexto de empleo cada vez más intermitente, con contratos temporales y jornadas parciales, esta compatibilidad puede convertirse en una herramienta clave para amortiguar la inestabilidad. No soluciona todos los problemas, pero introduce un mensaje distinto: aceptar un trabajo no significa empezar de cero.
Quizá la pregunta ya no sea si merece la pena trabajar mientras cobras el paro, sino si estamos ante el inicio de un modelo más flexible que acompañe mejor las transiciones laborales reales.







