Pasapalabra desapareció de Telecinco en menos de 24 horas. No fue por audiencias: fue una orden judicial fulminante del Tribunal Supremo que obligó a Paolo Vasile a cortar la señal del programa más rentable de su cadena. El último episodio se emitió el 30 de septiembre de 2019, con Christian Gálvez despidiéndose sin saber qué pasaba entre bambalinas.
El 1 de octubre de 2019, el Supremo confirmó lo que Mediaset temía: llevaban nueve años emitiendo sin derechos válidos. La condena fue inmediata: cesar toda explotación del formato, retirar copias y abonar indemnizaciones millonarias. Pasapalabra se convirtió en el mayor varapalo judicial de la historia de Telecinco.
Qué era Pasapalabra antes del apagón judicial
Telecinco heredó el concurso de Antena 3 en 2007. Con Christian Gálvez al frente, el programa lideró el access prime time facturando más de 15 millones de euros anuales solo en publicidad. La productora británica ITV licenciaba el formato, pero en 2010 la relación se rompió.
Paolo Vasile decidió recortar costes. Descubrió que ITV no tenía registrada la marca Pasapalabra ni los derechos de El Rosco, la prueba final. Compró ambos elementos por su cuenta, creó una nueva productora (Xanela Producciones) y en febrero de 2010 rompió con los británicos. Acabó en los tribunales.
Por qué explotó en octubre de 2019
El 2 de diciembre de 2010, Telecinco demandó a ITV alegando que la productora no era titular legítima del formato. ITV respondió reclamando 15 millones de euros y el cese inmediato de emisiones.
El Juzgado de lo Mercantil 6 sentenció en febrero de 2014 a favor de ITV: Telecinco había incumplido y debía dejar de emitir Pasapalabra inmediatamente. Mediaset recurrió ante la Audiencia Provincial, que en 2016 confirmó el fallo rebajando la indemnización a 7 millones. Ambas partes acudieron al Supremo.
La batalla judicial duró cinco años mientras el programa seguía en antena. Las claves del conflicto:
- ITV licenció el formato The Alphabet Game desde 2007 con contrato vigente
- Mediaset argumentó que ITV no controlaba marca ni rosco, elementos críticos del programa
- El Supremo determinó en 2019 que el contrato era válido y Telecinco lo incumplió unilateralmente
- Sentencia inapelable: cese inmediato, retirada de copias, destrucción de material grabado sin licencia
Cómo afectó el apagón al imperio Vasile
La sentencia llegó sin previo aviso el 1 de octubre de 2019 por la mañana. Esa misma tarde, Telecinco emitió el último Pasapalabra de su historia a las 20:00h. Christian Gálvez despidió el programa sin mencionar razones legales. Detrás de cámaras: pánico. Mediaset no había hecho provisiones contables porque confiaba en ganar.
El hueco del access prime time quedó vacío en plena temporada televisiva. La publicidad asociada, valorada en 1,5 millones mensuales, se evaporó. Pero el daño reputacional fue peor: la cadena admitió que llevaba nueve años emitiendo sin derechos válidos.
Mediaset abonó los 6,9 millones confirmados por la Audiencia Provincial más costas. En 2025, un nuevo fallo amplió la factura: el Juzgado de lo Mercantil impuso 45 millones adicionales por beneficios publicitarios generados entre 2010 y 2019. La cifra total supera los 50 millones de euros.
Qué reveló el caso sobre la propiedad intelectual en TV
El caso Pasapalabra expuso las trampas legales del negocio televisivo. La italiana Einstein Multimedia había licenciado en 1998 dos formatos independientes: el juego base (The Alphabet Game) y la prueba final (21x100 de la holandesa MC&F). Cuando ITV adaptó el formato incluyó El Rosco sin aclarar su origen.
Vasile creyó encontrar el resquicio perfecto: si ITV no controlaba todos los elementos, el contrato era nulo. Compró a MC&F los derechos de El Rosco en febrero de 2010 y registró la marca Pasapalabra a través de terceros. Pero el Supremo dictaminó que el contrato de licencia cubría el formato completo, incluyendo elementos sublicenciados de terceros. La estrategia de Mediaset fue incumplimiento contractual flagrante.
El fallo sentó jurisprudencia: no se puede romper unilateralmente un contrato alegando descubrimientos sobre derechos si ya se estaba explotando el formato conociendo esa estructura. Mediaset sabía desde 2007 cómo funcionaba, firmó renovaciones y solo objetó al renegociar. Los tribunales lo calificaron ruptura de buena fe contractual.
Disipando dudas que todos tenemos
P: ¿Por qué Telecinco pudo seguir emitiendo hasta octubre de 2019 si la primera sentencia fue en 2014?
R: Los recursos de apelación suspendieron cautelarmente la ejecución hasta que el Supremo resolvió definitivamente.
P: ¿Antena 3 pagó algo para recuperar Pasapalabra?
R: Negoció directamente con ITV tras quedar los derechos libres; el acuerdo comercial no se hizo público.
P: ¿Mediaset llegó a destruir las copias como ordenó el Supremo?
R: Debió acreditar fehacientemente la destrucción de todo material grabado entre agosto 2012 y octubre 2019 sin licencia.
P: ¿Qué pasó con Christian Gálvez tras el apagón?
R: Continuó en Mediaset presentando otros formatos; Pasapalabra regresó a Antena 3 con Roberto Leal en enero 2020.
Qué significa hoy el caso Pasapalabra para la industria
El apagón forzoso marcó un antes y después en las relaciones entre cadenas y productoras. Ningún grupo televisivo volvió a intentar romper licencias alegando irregularidades en derechos. La lección fue clara: los tribunales protegen los contratos vigentes aunque existan disputas paralelas.
Para Vasile, el caso representó el mayor fracaso estratégico de su gestión. La pérdida de Pasapalabra coincidió con el declive de Telecinco, que pasó de liderar con 14-15% de share a competir por el segundo puesto con cuotas del 10-11%. El concurso nunca regresó a Fuencarral.
Antena 3 convirtió Pasapalabra en su buque insignia. En febrero de 2026, el programa entregó el mayor bote de su historia: 2.716.000 euros, consolidándose como el concurso diario más visto con 1,8 millones de espectadores. La batalla que hundió a Mediaset catapultó a su rival. La ironía: todo comenzó con una jugada de Vasile que buscaba exactamente lo contrario.









