El desastre eterno del Rayo Vallecano: éxito en Europa, abandono en casa y 30 millones perdidos

Mientras el primer equipo compite en Europa y encadena cinco años en la élite, la gestión de Raúl Martín Presa ha convertido el día a día del club en una carrera de obstáculos. El reciente aplazamiento del partido contra el Oviedo por el estado del césped ha sido el detonante de una rebelión total en el vestuario.

La situación en el Rayo Vallecano ha alcanzado un punto de no retorno. Los jugadores, cansados de promesas incumplidas, han decidido alzar la voz tras verse obligados a comprobar personalmente el estado del césped un día antes de su partido.

La imagen de futbolistas profesionales desconfiando de su propio club resume el estado actual de la entidad. Los problemas no son nuevos ni se limitan al terreno de juego, pues el equipo ha convivido con la falta de agua caliente en las duchas y unas instalaciones obsoletas que no corresponden a un club de Primera División.

Durante la pretemporada, la plantilla tuvo que desplazarse durante tres meses para entrenar a una hora de distancia, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. El motivo fue la aparición de un hongo en los campos de la ciudad deportiva de Vallecas, una deficiencia que impidió el trabajo normal del grupo. A esto se suman los retrasos en el cobro de algunas nóminas y una limpieza deficiente en los vestuarios, hechos que los futbolistas han denunciado a través de un comunicado oficial apoyado por el sindicato AFE.

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El Rayo Vallecano continúa con un Estadio de Vallecas precario y con muchas carencias, dentro y fuera del césped

El pasado sábado, el fútbol pasó a un segundo plano cuando LaLiga decidió suspender el encuentro ante el Oviedo. El informe fue demoledor. Y es que el campo no garantizaba la seguridad de los futbolistas. Días antes, el lateral Pep Chavarría ya había calificado el estado de la hierba como "una vergüenza", una crítica que refleja el sentir de una plantilla que ve cómo sus éxitos deportivos se ven empañados por la falta de cuidado básico del estadio.

El Rayo Vallecano se enfrenta a sanciones económicas y deberá pagar el viaje al Real Oviedo Fuente: LALIGA
El Rayo Vallecano se enfrenta a sanciones económicas y deberá pagar el viaje al Real Oviedo Fuente: LALIGA

En pleno 2026, el Estadio de Vallecas presenta carencias difíciles de creer en el fútbol profesional. La ausencia de conexión wifi en las cabinas de prensa y en las gradas es solo un ejemplo de la desconexión del club con los estándares actuales. Mientras tanto, la presidencia, con Martín Presa al frente, insiste en que la única solución es abandonar el barrio para construir un nuevo estadio, una idea que la afición rechaza de plano, defendiendo su identidad y su ubicación actual.

Sin rastro de los 30 millones de CVC por falta de proyectos

Lo más llamativo de este caos institucional es que el club ha tenido la oportunidad de mejorar su situación financiera y de infraestructuras. El Rayo Vallecano forma parte del acuerdo con CVC, el fondo que inyecta capital a los clubes españoles a través del Plan Impulso. Sin embargo, la directiva no ha recibido ni un euro de los 30 millones que le corresponden.

La razón de este bloqueo es puramente administrativa. El club no ha cumplido con los requisitos necesarios para acceder al dinero. No se ha presentado un proyecto sólido en el que invertir esas cantidades, algo que el resto de equipos de la categoría ya han hecho para renovar sus ciudades deportivas o modernizar sus estadios. Mientras el dinero sigue esperando en un cajón por falta de gestión, el Rayo continúa en el punto de partida, con instalaciones del siglo pasado y un vestuario que ya no puede más.

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