Llega la borrasca Nils y AEMET pone en aviso a España

Consulta la previsión del tiempo para este 11 de febrero, según los expertos en meteorología de la AEMET.

La borrasca ‘Nils’, nombrada por Météo France y seguida de cerca por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), se dispone a atravesar la Península con un nuevo episodio de viento muy fuerte, temporal marítimo y lluvias generalizadas entre este miércoles y el jueves. El episodio, que solo dejará nieve en cotas altas, se suma a una secuencia de borrascas de gran impacto que ha convertido el final del invierno 2025-2026 en un periodo excepcional desde que existe el actual sistema de nombramiento de estos fenómenos.

Según ha avanzado la AEMET a través de su perfil en la red social X, ‘Nils’ provocará rachas de viento muy fuertes en amplias zonas, especialmente en áreas de litoral y zonas altas del interior, así como un intenso temporal marítimo que se traducirá en fuerte oleaje y mala mar en buena parte de las costas. El organismo meteorológico recomienda consultar los avisos meteorológicos oficiales en su web y aplicación móvil para conocer en detalle el nivel de riesgo por provincias y franjas horarias, así como seguir las indicaciones de protección civil y autoridades locales.

En el caso de la nieve, los modelos apuntan a que se restringirá a cotas altas, lo que limita el impacto directo en las principales áreas urbanas, pero no evita riesgos en puertos de montaña, carreteras de alta altitud y entornos de montaña frecuentados por excursionistas en estas fechas. La combinación de viento, lluvia y nieve en altura obliga a extremar la precaución en los desplazamientos y actividades al aire libre durante el paso de la borrasca.

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Una secuencia de borrascas récord desde el inicio de la temporada

Más allá de sus efectos inmediatos, ‘Nils’ llama la atención por el contexto en el que se produce: se trata de la octava borrasca de gran impacto de la temporada, una cifra que supera ya en dos el número de sistemas de este tipo registrados entre marzo y mediados de abril del año pasado, según datos de la AEMET recogidos por Europa Press.

Desde que comenzó a nombrarse oficialmente las borrascas, en la temporada 2017-2018, no había precedentes de llegar a ocho sistemas de gran impacto en poco más de un mes. Fuentes de la AEMET subrayan que solo se aproxima a esta situación lo ocurrido en 2025, cuando se nombraron seis borrascas entre el 6 de marzo y el 7 de abril. Otro periodo notable fue enero de 2021, cuando en apenas 21 días —entre el 5 y el 26 de ese mes— se asignó nombre a cinco borrascas, cuatro de ellas concentradas en tan solo una semana.

El actual episodio, por tanto, se inscribe en una dinámica de alta actividad atmosférica en el Atlántico norte y el oeste de Europa, que favorece la sucesión rápida de sistemas de bajas presiones profundos que alcanzan la Península Ibérica con intensidad suficiente como para activar avisos de nivel significativo. Este patrón, aunque no es inédito, sí resulta llamativo por su persistencia en el tramo final de la temporada invernal.

Avisos, recomendaciones y vigilancia ante el temporal de viento y mar

Con ‘Nils’ a las puertas, el foco de atención se sitúa en el viento y el temporal marítimo, principales elementos de riesgo a corto plazo. La AEMET ha insistido en la importancia de seguir los avisos en vigor, que se actualizan de forma continua conforme avanza la situación y que permiten a ciudadanos, empresas y administraciones anticipar medidas de prevención.

En entornos costeros, el temporal marítimo puede traducirse en olas muy significativas, golpes de mar y condiciones peligrosas en paseos marítimos, puertos y zonas de rocas. Las autoridades suelen recordar en estos casos la necesidad de mantenerse alejado de espigones y áreas expuestas, así como de evitar la circulación o el estacionamiento de vehículos en puntos susceptibles de ser alcanzados por el oleaje.

En el interior, las rachas de viento muy fuertes pueden provocar la caída de ramas, árboles y elementos de mobiliario urbano, además de complicar la circulación en carreteras abiertas y puertos de montaña. La nieve en cotas altas, aunque más localizada, puede generar problemas puntuales en la red viaria y en accesos a estaciones de esquí y refugios de alta montaña.

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