Aunque no haga tanto ruido fuera de entornos de padres e hijos, la plataforma de videojuegos Roblox posee más de 70 millones de usuarios activos diarios y una base masiva de menores de edad. El hecho de reunir a tantos niños, combinado con el funcionamiento del propio videojuego/plataforma y su componente de multijugador social, le sitúa habitualmente en el centro del debate por los graves riesgos que puede suponer para menores.
Ahora es el Gobierno de Australia el que ha puesto oficialmente en aviso a Roblox Corporation y exige explicaciones urgentes a la compañía tras una serie de investigaciones periodísticas y denuncias sobre acoso sexual, grooming y exposición a contenidos violentos y de autolesión en entornos que, en teoría, deberían estar adaptados a un público infantil.
Tal y como recoge The Guardian, la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, ha solicitado una reunión inmediata con Roblox y ha pedido al organismo de clasificación de contenidos que revise la calificación PG (apta para todo público con orientación parental) con la que actualmente opera la plataforma en el país. Según la responsable del área, los últimos informes sobre lo que ocurre dentro de algunos de sus mundos virtuales son "alarmantes" y plantean la cuestión de si Roblox está cumpliendo su responsabilidad de proteger a los menores.
Violencia y acoso sexual en un juego para niños
Todo procede a partir de una investigación encubierta de Guardian Australia. Durante una semana, una periodista se infiltró en Roblox utilizando la identidad de una niña de ocho años y activando los controles parentales de la cuenta. Aun así, su avatar fue sexualizado por otros usuarios, sufrió ciberacoso reiterado, fue "agresivamente asesinada" en varias partidas, fue víctima de agresiones sexuales virtuales y llegó a ser "defecada" por otros personajes dentro de los minijuegos, según describe el propio medio.
De esta manera, se comprueba que ciertos espacios de la plataforma, diseñados originalmente para mayores de edad, son accesibles para niños y niñas sin las barreras efectivas que cabría esperar. Se han documentado escenas con contenido sexual explícito y dinámicas de violencia extrema, en abierto contraste con la imagen de entorno lúdico e inocente que la marca proyecta hacia padres y educadores.
La ministra Wells subraya en sus cartas a la empresa que estos episodios se producen en un contexto de creciente preocupación social por el grooming —el proceso mediante el cual un adulto establece lazos de confianza con un menor con fines sexuales—. En Australia, uno de los casos que más ha impactado a la opinión pública es el de un hombre de Queensland acusado de haber utilizado Roblox, junto con otros servicios muy populares entre adolescentes como Fortnite y Snapchat, para contactar y presuntamente acosar a cientos de menores.
"Más inquietante aún son los informes y las preocupaciones persistentes sobre niños que son abordados y manipulados por depredadores que buscan explotar su curiosidad e inocencia", señala Wells, que califica la situación de "insostenible" y remarca que es motivo de profunda preocupación para numerosos padres y cuidadores australianos.
Roblox ante la presión regulatoria
En cualquier caso, Australia ha endurecido recientemente su marco de protección digital para menores. El país ha impulsado restricciones de acceso a redes sociales como Instagram, Snapchat o YouTube para menores de 16 años (como quiere hacer España), pero estas normas no se aplican, de momento, a plataformas de videojuegos como Roblox. Este hecho ha llevado al Ejecutivo a explorar nuevas palancas regulatorias específicas para estos espacios de juego y socialización.
En paralelo, la oficina de la eSafety Commissioner —el organismo público responsable de la seguridad en línea— ha remitido también una carta a Roblox. Su titular, Julie Inman Grant, anuncia que el regulador someterá a prueba las promesas de la compañía, desde el compromiso de hacer privadas por defecto las cuentas de menores de 16 años hasta las nuevas herramientas para impedir que adultos contacten con niños o la desactivación de determinadas funciones de chat para los usuarios más jóvenes.

El regulador advierte de que, si el resultado de esas pruebas evidencia incumplimientos o carencias graves, podría tomar nuevas medidas al amparo de la Online Safety Act, la ley australiana que habilita sanciones y órdenes de intervención sobre servicios digitales que no protegen adecuadamente a los menores.
La presión gubernamental llega en un momento en que Roblox presume de haber reforzado sus herramientas de seguridad. En el último año, la plataforma ha incorporado un descriptor específico de temas sensibles para etiquetar experiencias con contenidos potencialmente delicados, ha deshabilitado la mensajería directa para menores de 13 años y ha limitado de forma notable lo que estos pueden escribir en chats y experiencias multijugador. Además, ha comenzado a aplicar de forma global sistemas de verificación de edad basados en estimación facial para restringir las comunicaciones entre adultos y menores y para condicionar el acceso a ciertas funciones de chat.
En un comunicado remitido a medios australianos, Roblox asegura que está comprometida con la seguridad de su comunidad y sostiene que sus políticas y procesos en esta materia "van más allá de muchas otras plataformas". La compañía destaca que utiliza sistemas avanzados para monitorizar contenido y comunicaciones dañinas y reconoce que "ningún sistema es perfecto", pero afirma que sus esfuerzos de mejora son continuos.








