Si hay algo que ha llamado la atención en los últimos tiempos dentro de la Zarzuela, es el cambio de percepción pública sobre la hija menor de los Reyes, la infanta Sofía. Durante años, hemos visto cómo la maquinaria institucional se volcaba, lógicamente, en proteger y preparar a la heredera, pero en ese proceso ha emergido una figura que ha terminado por conquistar a todos casi sin pretenderlo.
Hablamos de la infanta Sofía, quien ha sido todo un descubrimiento en la Familia Real para la prensa y para la ciudadanía. La benjamina de Felipe y Letizia ha acostumbrado a los españoles a mantener un perfil bajo, sin grandes aires ni enormes estridentes, y alejada de la mediaticidad que atiza ferozmente al resto de los miembros de la Corona.
Sin embargo, ese segundo plano ha jugado a su favor. Mientras su hermana, la princesa Leonor, se encuentra sometida con frecuencia a un escrutinio milimétrico, la infanta Sofía ha podido desarrollar una personalidad que ahora, a sus 18 años, la desmarca como la favorita por algunos expertos en realeza. Y no es para menos. Sus cualidades naturales y su enorme espontaneidad entre bambalinas y en la más absoluta intimidad han terminado por definirla como la miembro real más divertida de todas. Es ese aire fresco que muchas veces se echa en falta en los encorsetados actos oficiales.
El talento oculto de la infanta Sofía y la herencia de Letizia

Durante mucho tiempo se especuló sobre qué camino tomaría la joven. A pesar de la enorme expectación que tiempo atrás generó la decisión de la nieta menor de Juan Carlos I respecto a su futuro, todo quedó en premisas sin cumplir, pero nos dejó pistas fascinantes sobre su carácter. La experta en realeza, Pilar Eyre, confesó el enorme don que la infanta Sofía poseía en el ámbito de la oratoria, algo que muchos relacionan directamente con la herencia genética de su madre.
Eyre describió esa faceta desconocida para el gran público. "Es muy payasa, le encanta imitar, le gusta hacer cosas. Que a lo mejor, si no fuera lo que es, a lo mejor haría incluso de actriz o de periodista. A mí no me extrañaría nada que se dedicara a una carrera relacionada con las ciencias de la comunicación", explicó la bloguera de Lecturas en 'El programa de Ana Rosa' años atrás.
Y es que, al parecer, Sofía de Borbón habría heredado los genes de su progenitora, Letizia. No podemos olvidar que la Reina, antes de contraer matrimonio con el rey Felipe, se licenció en Periodismo y se convirtió en un rostro asiduo a los informativos de TVE a principios de la década de los 2000.
Su exquisita oratoria, su riqueza lingüística y su elegante compostura frente al púlpito siempre son diana de numerosas críticas y halagos, y parece que su hija pequeña ha absorbido esa destreza natural. Algo que, entre los planes de la pequeña Sofía, habría entrado tempranamente: "La verdad es que a mí, hace tiempo, me comentaron que Sofía tiene una gran vocación periodística", comentó Eyre, añadiendo así lo "curiosa" y "espabilada" que era la hermana de la princesa Leonor.
La más 'Borbona' de la familia
Esta visión de una infanta Sofía carismática y llena de vida no es exclusiva de una sola voz. Esta información fue corroborada por la periodista Rosa Villacastín, quien destapó algunos entresijos de la más íntima esfera privada de la pequeña de la Familia Real. La veterana tertuliana no dudó en ponerle adjetivos muy potentes que la diferencian claramente de la heredera. La definió como una persona "muy generosa, simpática, la más ‘Borbona’ y mucho más divertida que su hermana Leonor. Obsérvala cuando están las dos hermanas juntas. A mí ella me encanta", aseguró en una entrevista.
Decir que es la más "Borbona" implica reconocer en ella esa campechanía y facilidad de trato que históricamente se ha atribuido a esa rama de la familia, en contraposición quizás a una personalidad más reservada o reflexiva. Es esa chispa lo que hace que, en cada aparición pública, las miradas busquen la complicidad y la sonrisa de la infanta Sofía, que parece moverse con una soltura envidiable.
Sofía y Leonor: Caminos separados pero unidos por la sangre

Sin embargo, aquellas declaraciones sobre el periodismo o la actuación no fueron más que casos hipotéticos. La realidad institucional y personal se ha impuesto, y la pequeña de la Familia Real se decantó por una titulación universitaria dedicada a Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales tras su paso por el bachillerato internacional en Gales.
Una formación que le abrirá puertas diplomáticas y ostentosas organizaciones, preparándola para un futuro de servicio, aunque desde una óptica diferente. Es un rol muy diferenciado del de su hermana, que sigue cursando sus estudios militares en la Academia General del Aire de San Javier.
A pesar de la enorme distancia física a la que ambas se encuentran sometidas por sus respectivas obligaciones formativas, la conexión es innegable. La una para la otra significa un enorme eslabón y un balón de oxígeno en los días difíciles. Un motivo de enorme peso para que ambas hermanas mantengan su complicidad, pues su condición de personas íntegras a la Corona ha provocado que su imagen y su papel institucional primen sobre sus confidencialidades y momentos privados.
Pilar Eyre profundizó en esta necesidad vital que tienen la una de la otra. "Leonor necesita el apoyo de una hermana con la que repartirse las tareas y también, simplemente, conversar, reírse, verter en su oído las confidencias más secretas", siguió añadiendo Eyre. Y fue más allá, tocando la parte más humana y vulnerable de ser princesa: "Y llorar, por sus penas de amor o por sentirse presa como el pájaro en la jaula. Su hermana será la única persona en su vida con la que va a tener plena confianza", sentenció para Telecinco. Aquí radica la verdadera misión de la infanta Sofía: ser el ancla emocional de la futura reina.
Una vida condicionada por la norma
No todo es libertad para la benjamina, aunque goce de menos presión que la heredera. Las elecciones de la princesa de Asturias y la infanta Sofía dependen de su rol en la sociedad. Mientras la primogénita de los Reyes ya ha comenzado a crecer en el seno institucional —con más responsabilidades y numerosos actos en los, la compostura, ha sido clave—, la benjamina se mantiene en un segundo plano en algunos aspectos en los que su hermana mayor brilla en esencia.
Existe una diferencia de trato mediático evidente. La hermeticidad con la que se protege a Leonor no es la misma que se ejerce sobre Sofía. Una fiel demostración fueron las numerosas fotografías que, en 2007, se publicaron sobre el bautizo de la infanta Sofía, en comparación con la privacidad e intimidad que asiste cada día —en cada una de sus maniobras— a la princesa Leonor. De lo contrario, Sofía sigue manteniendo un perfil bajo en otros ámbitos, para no acaparar excesivamente la atención mediática.
Incluso en los detalles estéticos vemos esas diferencias o decisiones personales marcadas. Un reflejo de esto podría ser la decisión de no haber querido agujerear sus orejas para lucir pendientes, como sí hizo la princesa de Asturias a los 7 años. Eso sí, se desconoce si se trata de una decisión que respondería a elecciones protocolarias de la Casa Real, o de lo contrario, podría ser propia de la infanta.
Lo que sí es una certeza absoluta es el límite profesional que tendrá. Por esto, y por proceder de una descendencia hereditaria a la Corona —como es la de su padre, el rey Felipe—, la infanta Sofía no podrá dedicar su profesión a empresas privadas. Todo, a causa de una normativa de la propia Casa Real, que exige que el rol de los miembros reales debe erigirse única y exclusivamente en actividades institucionales, despejando de la ecuación el ámbito laboral y privado. Así, su simpatía y carisma estarán siempre al servicio de la institución, convirtiéndola en el mejor activo de apoyo para el reinado que vendrá







