Can Yaman, aquel galán de telenovelas románticas que causó furor años atrás, ha dado paso a un actor mucho más maduro, decidido a salir de su zona de confort y a enfrentar retos que ponen a prueba sus límites físicos y emocionales. Can Yaman se encuentra actualmente en nuestro país grabando una de las producciones más ambiciosas de su carrera, 'El laberinto de las mariposas', y su estancia en Madrid no está pasando desapercibida para nadie, ni en lo profesional ni en lo personal.
El actor de 36 años ha dejado claro que quiere huir de ese pasado ligado exclusivamente a la comedia romántica. Su transformación comenzó con la grabación de 'El Turco', estrenada en Movistar Plus+ en enero, y continúa ahora con esta ficción de Secuoya en la que interpreta a un agente secreto. Sin embargo, su vida en la capital española combina la dureza de los rodajes con el lujo de su alojamiento en la Milla de Oro y, como no podía ser de otra forma, con titulares de la crónica social que le relacionan con una conocida influencer española.
Can Yaman: El adiós al galán romántico y el espejo de Matthew McConaughey

El actor ha concedido una entrevista a El Mundo donde habla sin tapujos sobre la dificultad de quitarse la etiqueta de 'sex symbol'. Según explica, cuando realizas muchas producciones del mismo corte, la industria tiende a encasillarte. “Por eso decidí drásticamente irme de Turquía para instalarme en Italia. Conozco otros idiomas y quería ponerme a prueba con otros géneros. No fue una decisión fácil porque las productoras te ofrecen siempre las mismas cosas. Así que tienes que esperar y aguantar”, confiesa el intérprete.
Su referente en esta travesía es una estrella de Hollywood que vivió un proceso similar. Can Yaman recuerda una anécdota reveladora: “Me acuerdo de una entrevista con el actor Matthew McConaughey, que también rodó muchas comedias románticas y contó que estuvo un año entero rechazando esos papeles. Un día le llegó una oferta de 14 millones de dólares y también dijo que no. Así que empezó a hacer otras cosas mágicas en su carrera”. Siguiendo este ejemplo, el turco tiene clara su hoja de ruta: “Es importante rechazar y tener el coraje de salir de esa zona de confort. Yo también he hecho lo mismo”.
Este cambio de mentalidad le ha llevado a buscar la fragilidad en sus personajes, alejándose del héroe plano. “Para mí es enseñar la parte humana de un héroe, su fragilidad y su vulnerabilidad. Hacerlo más humano es importante para mí”, asegura. Y es que, para él, la clave está en la profundidad que permiten las series frente al cine: “Si fuera una película, tienes dos horas para poder enseñar todo. Pero las series te permiten como actor profundizar en el personaje. Eso me gusta muchísimo. Cuando el personaje empieza de una manera y acaba siendo otra cosa”.
La dureza extrema de 'El Turco' y el aprendizaje del idioma

Antes de llegar a España, el actor vivió una experiencia límite con el rodaje de 'El Turco', donde tuvo que mudarse a Hungría y vivir en soledad. Al ser preguntado por lo que aprendió de sí mismo, su respuesta es contundente: “Mis límites”. Fue un desafío total a todos los niveles. “Me fui a Italia a vivir como un nómada, sin una base fija, y para la serie me tuve que ir a otro país que es Hungría y vivir solo ahí”, relata. Las condiciones fueron durísimas, marcadas por el frío y unos horarios intempestivos: “Teníamos que rodar una semana por la mañana y otra por la noche, así que me despertaba a las dos de la madrugada para entrenar y, a las tres, desayunaba”.
La intensidad dramática de la serie también le pasó factura. “Hay muchas escenas donde pierdo a alguien querido, a un amigo o a un niño, así que es algo que te desgasta. Cuando lloras 10 horas para una escena, es muy agotador. Así que después de haber rodado esta serie pensé que podía hacer todo como actor”, afirma. Ahora, en España, el reto es el idioma. Para su papel en 'El laberinto de las mariposas', donde da vida a Kaplan, ha estudiado español de forma intensiva con una profesora particular durante un año y medio, dedicando cuatro horas diarias.
Su integración es tal que ya bromea en el set con expresiones locales. Su favorita es una invención propia del equipo: “Me ruedo encima”. Ante la sorpresa del entrevistador, Can Yaman explica entre risas: “¿No lo sabes? Es como "Me meo encima", pero cuando el director tiene que rodar con mucha prisa, decimos: "Me ruedo encima. Me encanta. No es una palabrota, pero es una broma que hacemos en el set”.
Lujo en la Milla de Oro y locura fan en la calle Velázquez

Mientras dura el rodaje en Madrid, el actor ha establecido su cuartel general en el Bless Hotel, situado en el número 62 de la calle Velázquez. Este alojamiento de cinco estrellas en pleno barrio de Salamanca se ha convertido en el punto de peregrinación para sus seguidoras. Hablamos de un hotel exclusivo con precios que oscilan entre los 350 y los 1.000 euros por noche, y que cuenta con servicios de primera categoría como spa, baño turco, jacuzzi y una oferta gastronómica que incluye cocina japonesa y desayunos saludables.
A pesar de intentar mantener un perfil bajo, llevando gafas de sol, capucha y un estilismo “messy”, las fans le reconocen al instante. El pasado sábado 2 de febrero, EL ESPAÑOL fue testigo de cómo un grupo de admiradoras le interceptó a las 17:30 horas. Lejos de mostrarse distante, el actor accedió a hacerse fotos con cada una de ellas, demostrando esa cercanía que siempre defiende: “Soy turco y soy guerrero”, dice cuando le preguntan si se siente intimidado por la fama.
El rodaje también le ha llevado a Toledo, donde grabó durante tres días en las inmediaciones del antiguo Hospital Virgen de la Salud. Allí se repitió la escena, con grupos de admiradoras esperando bajo una intensa lluvia solo para verle de cerca. Y es que Can Yaman tenía claro su destino: “Yo quería vivir y trabajar en España. Así que cuando terminé de grabar Sandokán en Roma, llamé a mi agente y le dije que me quería venir aquí”.
La cena con Lorena Ramiro

Pero la estancia de Can Yaman en España no solo se nutre de guiones y fans. Recientemente, el periodista Javi de Hoyos destapó una cita que ha dado mucho que hablar. El actor fue visto cenando en el restaurante Salvaje, ubicado en el propio hotel donde se aloja, junto a la influencer española Lorena Ramiro. Según la información recibida por el periodista de un testigo presencial: “Estaban cenando sentados, a la vista de todos, no en una mesa ni en una zona privada. Esta amistad me asombra, la verdad es que no me la esperaba”.
La noticia corrió como la pólvora y, lamentablemente, provocó una oleada de críticas hacia la joven en redes sociales. Lorena Ramiro no se quedó callada y subió un vídeo a TikTok para defenderse y confirmar el encuentro. “Con respecto al video de Javi Hoyos, que ha causado mucha indignación, he recibido muchos insultos, críticas y amenazas, que parecen haberse normalizado. Pero no, no es normal”, denunció la creadora de contenido.
Lorena quiso dejar claro que es una mujer libre: “Salí a cenar, como hago casi todos los fines de semana. Tengo 22 años, soy joven, estoy soltera, me gusta disfrutar de la vida y no pienso disculparme por eso”. Sobre la cita con el actor turco, fue más allá y compartió sus sensaciones sin tapujos, confirmando la buena sintonía entre ambos: “Que lo pasé genial, increíble. No creo que nadie en mi caso hubiera dicho que no...”.






