Elsa Pinilla arrancaba su carrera en el colegio Siete Robles de Al salir de clase en los años dorados de Telecinco. Era una de las hermanas Tess, el grupo musical que sonaba en todos los recreos a finales de los 90 y principios de los 2000. Su rostro se reconocía en la calle, protagonizaba videoclips y acumulaba apariciones en series juveniles que marcaron a toda una generación. Todo iba perfecto hasta que algo cambió.
Ese algo llegó sin aspavientos: Elsa encontró su verdadera vocación con los perros. En enero de 2026 su nombre reapareció en redes sociales, no por nostalgias televisivas, sino porque en diciembre de 2025 se proclamó campeona de España de Obediencia Deportiva de Utilidad (ODU) junto a su perra Neo. El dato golpea: la actriz que abandonó la interpretación en 2010 lleva 16 años dedicada en cuerpo y alma al adiestramiento canino, ahora desde su centro Neacan en Alicante.
De Tess a las perreras: el cambio que nadie vio venir
La historia de Elsa Pinilla arranca en 1997, cuando aterrizó en Al salir de clase sin experiencia previa. Interpretó a Elsa durante 88 episodios y formó parte de Tess, el grupo musical ficticio que se convirtió en proyecto real. Junto a sus compañeras grabaron discos, actuaron en programas y vivieron el subidón de la fama adolescente. Participó después en series como 18 o Cuestión de sexo, pero sus apariciones se fueron espaciando.
El punto de inflexión llegó en 2010: sus trabajos televisivos se redujeron a episodios sueltos cada vez más separados hasta que desapareció completamente de pantalla. La razón no fue falta de ofertas ni cansancio del medio, sino algo más visceral: había descubierto que su verdadera pasión estaba con los perros. No fue un capricho pasajero. Elsa se formó, especializó y profesionalizó hasta convertirse en referente del sector canino español.
- 2010-2015: Abandona progresivamente la actuación para formarse como adiestradora profesional
- 2016-2020: Funda Neacan, su centro de adiestramiento en Alicante, y comienza a competir en ODU
- Diciembre 2025: Se proclama campeona de España de Obediencia Deportiva de Utilidad con su perra Neo
- Enero 2026: Su nombre resurge en redes cuando los medios recuperan su historia 16 años después
Cómo un perro puede cambiar tu vida (y tu carrera)
El cambio de Elsa no es anecdótico: refleja cómo la presión de la fama televisiva en España empujó a decenas de actores de su generación fuera del foco. Iván Hermés, compañero en Al salir de clase, acabó como músico callejero tras 158 episodios interpretando a Flipe. Mariano Alameda, protagonista indiscutible de las primeras temporadas con 595 episodios, dejó la actuación para fundar un centro espiritual de yoga en Madrid. Patricia Figón, rostro de series exitosas, es ahora Policía Nacional.
Elsa encontró en el adiestramiento canino algo que la televisión nunca le dio: estabilidad emocional, propósito claro y reconocimiento por mérito propio. No por ser "la de Tess", sino por entrenar perros con problemas de comportamiento, preparar binomios para competiciones de élite y formar a otros adiestradores. Su centro Neacan trabaja con técnicas de obediencia deportiva, modificación de conducta y preparación para campeonatos nacionales e internacionales.
La Obediencia Deportiva de Utilidad (ODU) es una disciplina exigente que mide la precisión del perro en ejercicios complejos: marchas, saltos, cobros y discriminación olfativa. Ganar el campeonato de España en diciembre de 2025 implica años de entrenamiento diario, competir contra los mejores binomios del país y demostrar técnica impecable. Elsa lo logró a los 44 años, 16 después de abandonar los platós.
Por qué importa esta historia más allá de la nostalgia
Frente a este escenario, surge una pregunta incómoda: ¿cuántos actores de series juveniles españolas lograron vivir de la interpretación tras el boom inicial? La respuesta es brutal. De las decenas de rostros que pasaron por Al salir de clase entre 1997 y 2002, solo un puñado —Hugo Silva, Elsa Pataky, Leticia Dolera, Miguel Ángel Muñoz— construyeron carreras sólidas. El resto enfrentó el mismo dilema: reinventarse o desaparecer.
La historia de Elsa Pinilla desmonta el mito de que abandonar la actuación equivale a fracaso. Hoy dirige un negocio próspero, compite a nivel nacional, forma a nuevos profesionales y vive alejada del escrutinio mediático que arruinó a muchos compañeros de generación. Su Instagram (@nea_elsa) muestra entrenamientos diarios, competiciones y vida con sus perros, no selfies nostálgicos ni intentos desesperados de volver al foco.
El cambio también revela algo sobre 2026: las audiencias valoran más la autenticidad que la fama residual. Cuando los medios recuperaron su historia en enero, los comentarios no lamentaban su salida de la tele. Celebraban su valentía para pivotar, su éxito deportivo y su capacidad para encontrar propósito fuera del circuito mediático. Esto explica por qué historias como la suya generan más engagement que reuniones nostálgicas de Al salir de clase.
Qué pasará con los actores olvidados de los 90
Mirando adelante, la trayectoria de Elsa Pinilla marca un precedente para otros rostros televisivos atrapados entre la nostalgia y el anonimato. Sergio Villoldo, otro compañero de serie con 397 episodios, fundó una escuela de meditación y graba discos de hardrock. Mariano Alameda publicó en 2022 Las enseñanzas del perro Zen, mezclando espiritualidad y su amor por los animales. El patrón se repite: quienes encontraron pasiones fuera de la actuación viven mejor que quienes siguen persiguiendo papeles esporádicos.
Para 2026, la industria audiovisual española enfrenta una paradoja: mientras plataformas como Netflix reviven series nostálgicas (Veneno, Paquita Salas), los actores que protagonizaron los éxitos originales de los 90 permanecen invisibles. Elsa Pinilla no necesita ese revival. Tiene un campeonato de España, un negocio consolidado y una vida construida desde cero con sus propias manos.









