Manuel, que lleva días intentando jugar a ser el estratega perfecto, se ha dado de bruces con la realidad en 'La Promesa'. Su plan maestro para echar a Leocadia ha salido rematadamente mal. El heredero no ha medido bien las fuerzas de su enemiga y, al final, ha tenido que agachar la cabeza.
La situación en la planta de 'La Promesa' noble es insostenible. Manuel fracasa en su intento de echar a Leocadia del palacio y claudica ante su amenaza de llevarse a Ángela consigo. Así sin más. La mujer sabe perfectamente dónde duele y ha utilizado a la niña como moneda de cambio, una jugada sucia pero efectiva que deja al señorito sin margen de maniobra. Es una derrota difícil de digerir para él, que ve cómo tiene que tragarse su orgullo y permitir que Leocadia siga campando a sus anchas por los pasillos si quiere mantener a Ángela cerca.
Esta capitulación de Manuel cambia las reglas del juego. Leocadia se sabe ganadora y eso la hace más peligrosa. Ya no es una invitada incómoda, es alguien que tiene el control de la situación mediante el miedo. Y mientras esto ocurre, Lorenzo sigue a lo suyo, enrabietado como un niño pequeño al que le han quitado su juguete, quejándose de que Curro y Ángela acudieron a la fiesta de los Artiaga. Pero claro, Leocadia ya no está para aguantar tonterías y le pide que lo supere.
La violencia de Lorenzo estalla contra Margarita en ‘La Promesa’

Lo del capitán Lorenzo merece un punto y aparte. Su frustración por no controlar lo que ocurre a su alrededor se ha transformado en pura ira. Ya no le basta con manipular o soltar comentarios venenosos; ahora pasará a la acción directa y agresiva. El capitán extenderá por toda 'La Promesa' el rumor de que Ángela está loca, intentando destruir su reputación ante todos. Es una táctica rastrera, típica de quien no tiene argumentos reales.
Pero lo peor llega cuando esa rabia se desborda físicamente. Lorenzo pagará su frustración con Margarita, ¡a quien amenaza de forma física! La tensión se dispara en el palacio hasta límites que no habíamos visto. Ver a un hombre como él perder los estribos de esa manera contra Margarita nos pone en alerta máxima. ¿Hasta dónde es capaz de llegar? Parece que el capitán ha perdido el norte completamente y se ha convertido en una bomba de relojería que acaba de estallar en la cara de la familia.
Nueva York como fecha de caducidad para el amor

Mientras en el salón vuelan los cuchillos, en otras habitaciones se llora en silencio. La historia de Martina y Adriano es de esas que te dejan un nudo en el estómago. Ambos coinciden en que no pueden amarse, porque harían daño a mucha gente. Es la decisión responsable, la madura, pero también la más dolorosa. Martina se marchará apresuradamente del evento para reencontrarse con Adriano en palacio, buscando quizás ese último momento de intimidad antes de que la realidad les pase por encima.
Y la realidad tiene nombre y apellido: Jacobo. Para sorpresa del conde, Jacobo anunciará que se marchan en dos semanas a Nueva York. Ya no es un plan vago a futuro, hay fecha y hay billetes. El tiempo se agota. Esa cuenta atrás de dos semanas pondrá una presión brutal sobre Martina, que ve cómo su vida está a punto de cambiar de continente y de rumbo, alejándola definitivamente de lo que su corazón le pide a gritos.
El servicio también llora: desamores y cartas de despedida

Samuel está destrozado. El pobre contará a Petra que ha visto a Carlo y María besarse. Verlo con sus propios ojos ha sido el golpe definitivo. Sin embargo, Petra, que siempre tiene los pies en la tierra, no le tomará la píldora. Ella le insistirá en que así debe ser. Es duro escucharlo, pero es la verdad.
El lacayo y la doncella se juntarán después del beso: van por el buen camino, pero aún les queda mucho por recorrer. Por otro lado, tenemos a Vera intentando arreglar sus propios desastres. La doncella se disculpará con Teresa por lo mal que se ha portado con ella y el ama de llaves la perdona.
Es un gesto bonito, de paz, pero dura poco. Teresa, en un ataque de sinceridad, le cuenta a Vera toda la verdad sobre la marcha de Lope. La noticia cae como una losa sobre la chica. Devastada, la doncella le escribirá una carta de despedida: no quiere que él vuelva a contactarla.
Entre tanto drama amoroso en la sobremesa de La 1, hay alguien que tiene claras sus prioridades. Petra explicará a las cocineras que no aceptó el ascenso porque prefiere hacerse cargo del refugio. Podría haber tenido más poder, más sueldo, más reconocimiento como ama de llaves oficial, pero ha elegido lo que le llena.







