Algo se está moviendo en el mapa del streaming y los espectadores lo están notando. ¿Por qué de repente desaparecen series míticas de HBO Max? ¿Y por qué muchas de ellas reaparecen, casi sin avisar, en Netflix? Febrero ha sido el mes en el que esa sensación difusa se ha convertido en evidencia.
En pocos días, títulos tan reconocibles como The Flash, Gossip Girl o Rick y Morty han comenzado a abandonar el catálogo de HBO Max. Para muchos usuarios ha sido un jarro de agua fría: series largas, de confort, de esas que siempre estaban ahí “por si acaso”. Las redes se han llenado de mensajes de sorpresa, enfado y, sobre todo, desconcierto.
Mientras tanto, Netflix sigue sumando puntos. Las mismas series que salen de HBO Max aterrizan en su plataforma y, en algunos casos, entran directamente en el top 10. El resultado es claro, una plataforma pierde peso simbólico y otra refuerza su posición como el gran contenedor de series populares.
Las salidas que duelen: cuando el catálogo se encoge

La marcha de The Flash es probablemente la más significativa. Nueve temporadas y más de 180 episodios que durante años han sido uno de los pilares del universo DC en televisión. Su salida ha generado una reacción casi unánime entre los fans, “No tiene sentido que una serie de Warner no esté en HBO Max”, se repite en foros y comentarios.
Algo parecido ocurre con Gossip Girl, una serie que marcó a toda una generación y que, aunque tenga sus años, sigue funcionando como refugio. Que desaparezca de HBO Max justo cuando su secuela nació allí se percibe como una decisión difícil de explicar al usuario medio, que no entra en juegos de licencias ni estrategias empresariales.
Y luego está Rick y Morty. Aunque solo se vayan algunas temporadas, el gesto importa. Es una de las series más asociadas a la marca HBO Max y su presencia parcial deja una sensación incómoda, la de un catálogo inestable, donde ya no sabes si lo que empiezas hoy seguirá mañana.
Netflix recoge el testigo (y el público lo agradece)

En el lado contrario está Netflix, que está sabiendo capitalizar cada uno de estos movimientos. Smallville, Crónicas vampíricas o la propia Rick y Morty han demostrado que estas series siguen teniendo un enorme tirón cuando cambian de casa. Basta con ver los rankings de visualizaciones para entenderlo.
Muchos usuarios lo dicen sin rodeos, prefieren una plataforma menos “premium” pero más previsible. Netflix se ha convertido en ese lugar donde, pase lo que pase, las series acaban llegando. Y eso genera una sensación de seguridad que pesa más de lo que parece a la hora de pagar una suscripción.
Además, Netflix no solo suma catálogo heredado. Lo combina con estrenos potentes, regresos muy esperados y una estrategia clara de volumen. Mientras HBO Max recorta aquí y allá, Netflix da la impresión de avanzar sin mirar atrás, aunque sea a base de acumular contenido muy diverso.
¿Decisión estratégica o síntoma de debilidad?

Las máximas autoridades de las plataformas de Streaming insisten en que estas salidas no son definitivas. Hablan de “periodos de descanso”, de licencias temporales y de posibles regresos al catálogo en el futuro. Y es cierto que ya ha pasado antes. Pero el problema no es tanto si volverán, sino la imagen que se proyecta mientras tanto.
La percepción de los usuarios es clave. Y ahora mismo muchos sienten que HBO Max está dejando escapar parte de su identidad. Justo en un año, 2026, en el que la plataforma necesita músculo para competir con el aluvión de estrenos que llega desde todos los frentes, Netflix, Prime Video, Disney+ o incluso Filmin.
Paradójicamente, HBO Max sigue teniendo algunos de los títulos más esperados del año, como La Casa del Dragón, Euphoria o nuevas apuestas ambiciosas. Pero el ruido que generan las pérdidas pesa más que el silencio de los proyectos que aún no han llegado.
Al final, esta guerra no va solo de series, sino de confianza. De saber dónde invertir tu tiempo, tu dinero y tus maratones de fin de semana. Y ahora mismo, el espectador tiene la sensación de que Netflix juega con ventaja. Quizá dentro de unos meses todo vuelva a equilibrarse. O quizá estemos viendo el inicio de un cambio más profundo en el ecosistema del streaming. Sea como sea, merece la pena seguirlo de cerca.







