El artista puertorriqueño tomó las riendas del espectáculo de medio tiempo del ‘Super Bowl 2026’ y no se limitó a cantar sus hits; montó una auténtica celebración de la cultura latina que dejó al público con la boca abierta. Lejos de los shows prefabricados de otros años, el ‘Conejo Malo’ apostó por la verdad y la emoción pura.
Nada más arrancar, Bad Bunny dejó clara su intención. “¡Qué rico es ser latino!”, soltó el artista, de 31 años, ante un estadio eufórico. No fue una frase para salir del paso, sino el manifiesto de un show que se sintió como un videoclip grabado en tiempo real, donde la realidad del campo se mezclaba con clips pregrabados que nos llevaban de viaje por toda Latinoamérica. Fue un despliegue visual que rompió con lo establecido, demostrando por qué Benito es hoy por hoy ganador de 6 premios Grammy (la versión estadounidense) y 17 premios Latin Grammy.
Un campo de cultivo en pleno Levi’s Stadium del 'Super Bowl 2026'
El inicio de la actuación fue visualmente rompedor. Nadie esperaba ver un sembradío montado sobre el césped de Santa Clara, una referencia directa a las raíces y las costumbres latinas. Con un estilo impecable, vestido de blanco y portando un balón de fútbol americano, el cantante dio el pistoletazo de salida con “Tití me preguntó”. Fue el primer gran estallido de una noche donde la música urbana tomó el control total.
Pero el ‘Super Bowl 2026’ no fue un monólogo. Bad Bunny supo rodearse de lo mejor de la industria. Cuando aparecieron Cardi B y Karol G en ‘la casita’ mientras sonaba “Yo perreo sola”. Ver a estas potencias latinas juntas en el escenario más codiciado de Estados Unidos fue un mensaje de empoderamiento que no necesitó explicación. A esto se sumó un desfile constante de caras conocidas como Jessica Alba, Pedro Pascal, Alix Earle y Young Miko, confirmando que el impacto de Benito ya no entiende de fronteras ni de géneros.
La boda real que paralizó la retransmisión

Si hubo un momento que dejó a todo el mundo descolocado —y que tardaremos en olvidar—, fue la boda en directo. En medio de un show cargado de referencias culturales, tuvo lugar otro momento histórico para una pareja afortunada. ¿Ese momento de la boda que se celebró ante el mundo entero? Fue real. No se trataba de una puesta en escena con figurantes. Fue un compromiso auténtico ante millones de ojos.
La historia detrás del enlace es de esas que te reconcilian con las estrellas. Los novios habían invitado a Bad Bunny a su boda original, y él, en un alarde de generosidad, les propuso casarse en el mismísimo descanso del ‘Super Bowl 2026’. El propio Benito actuó como testigo y firmó el certificado de matrimonio en vivo.
Lady Gaga, Ricky Martin y el poder de la música
El ritmo no decayó en ningún momento. Tras el enlace, el setlist nos regaló joyas como “MONACO” o “El Apagón”, pero el plato fuerte llegó con las colaboraciones estrella. Lady Gaga apareció en escena para interpretar “Die with a smile” con un giro muy interesante: una versión con melodía latina que encajaba perfectamente con el espíritu de la noche.
El toque de veteranía y orgullo patrio lo puso Ricky Martin. Su intervención con un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii” tuvo una carga política que no pasó desapercibida. “No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai”, exclamó Ricky.
El Grammy de Benito y el mensaje a la infancia

Uno de los pasajes más emotivos ocurrió cuando el artista se enfrentó a su propio pasado. En un juego de espejos, el Bad Bunny de hoy habló con su versión infantil. “Nunca dejé de creer en mí”, confesó con la voz cargada de emoción. En ese momento, le entregó su reciente Grammy —el de Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos— a un niño que representaba sus inicios.
Aunque en redes se especuló mucho sobre la identidad del pequeño —muchos pensaron que era Liam Conejo Ramos, el niño detenido por ICE—, la publicista de Benito aclaró que no se trataba de él. Aun así, el simbolismo fue brutal: un mensaje de esperanza para todos los niños latinos que sueñan con llegar alto sin renunciar a su esencia.
Un negocio de 10 millones de dólares por anuncio

No podemos olvidar que el ‘Super Bowl 2026’ es, ante todo, el mayor escaparate publicitario del planeta. Mark Marshall, responsable de publicidad de NBC Universal, confirmó que los precios han tocado techo este año: un anuncio durante el partido ha tenido un suelo de 10 millones de dólares. De media, las marcas han pagado unos 8 millones por solo 30 segundos de gloria.
Al final, Bad Bunny cerró el show con un mensaje de unidad: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Tras nombrar a todos los países del continente en un gesto de hermandad, se despidió con un rotundo “Seguimos aquí”.







