Existe una ayuda del SEPE para quienes encadenan trabajos y periodos sin ingresos

El SEPE cuenta con una ayuda específica para quienes enlazan contratos temporales y meses sin ingresos, una prestación todavía poco conocida que puede servir de colchón cuando el trabajo desaparece.

Porque el SEPE siempre piensa en los trabajadores, en responderles cuando se encuentran de baja, nos sorprende con este nuevo tipo de ayudas, una ayuda especialmente dirigida a aquellos trabajadores que por razones especificas tienen que cambiar de trabajo constantemente. ¿Trabajas por proyectos? ¿Encadenas contratos de semanas y luego meses en blanco? Si tu vida laboral parece una montaña rusa, hay una ayuda del SEPE que puede darte un pequeño respiro cuando el teléfono deja de sonar.

Durante años, muchos profesionales con empleos intermitentes se han quedado en tierra de nadie, no alcanzan el mínimo para cobrar el paro, pero tampoco tienen ingresos estables. Ahora existe una prestación específica pensada precisamente para ese perfil. No es nueva, pero sí es todavía bastante desconocida. Y en un momento en el que cada vez más personas viven de trabajos temporales, conviene saber que este colchón existe.

Una prestación pensada para quienes viven “por proyectos”

Una prestación pensada para quienes viven “por proyectos”
La ayuda consiste en cuatro meses de prestación (120 días) con una cuantía que ronda los 600 euros mensuales. Fuente: Agencias

El SEPE ha activado una prestación especial dirigida a quienes trabajan en actividades artísticas, audiovisuales, musicales y también a quienes desempeñan funciones técnicas o auxiliares vinculadas a este sector. Hablamos de actores, músicos, técnicos de sonido, montadores, iluminadores, personal de producción… perfiles que pueden trabajar intensamente durante semanas y luego pasar meses sin facturar.

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La ayuda consiste en cuatro meses de prestación (120 días) con una cuantía que ronda los 600 euros mensuales, dependiendo de la base de cotización previa. No sustituye a un salario, pero sí puede marcar la diferencia cuando se encadenan periodos sin ingresos. Además, durante ese tiempo el SEPE sigue cotizando por la jubilación, algo especialmente relevante en carreras laborales fragmentadas.

Requisitos claros, pero plazos estrictos

Requisitos claros, pero plazos estrictos
La solicitud debe presentarse en un máximo de 15 días hábiles desde que se produce la situación de desempleo. Fuente: Agencias

Para acceder a esta ayuda es imprescindible estar en situación legal de desempleo e inscrito como demandante de empleo. También hay que acreditar actividad previa en el sector: al menos 60 días cotizados en los últimos 18 meses, o 180 días en los últimos seis años, siempre que esas cotizaciones no se hayan utilizado ya para otra prestación.

El plazo es uno de los puntos clave. La solicitud debe presentarse en un máximo de 15 días hábiles desde que se produce la situación de desempleo. Si se pasa ese plazo, no se pierde necesariamente el derecho, pero sí parte del dinero, ya que la prestación se reconoce desde la fecha de solicitud. Además, no es compatible con otros trabajos ni con otras prestaciones públicas, por lo que conviene revisar bien la situación antes de pedirla.

Más allá de los artistas: el problema de la intermitencia laboral

Más allá de los artistas: el problema de la intermitencia laboral
Cada vez más trabajadores (no solo artistas) viven en una dinámica de contratos cortos, proyectos puntuales y meses sin ingresos claros. Fuente: Agencias

Aunque esta prestación está diseñada para el sector artístico, el debate que ha generado va mucho más allá. Cada vez más trabajadores (no solo artistas) viven en una dinámica de contratos cortos, proyectos puntuales y meses sin ingresos claros. En redes sociales, muchos usuarios han celebrado la medida como un reconocimiento a la realidad del sector cultural, mientras otros reclaman soluciones similares para más colectivos.

También hay quien critica que la ayuda llegue tarde o que la cuantía sea insuficiente frente al coste de vida actual. Pero, con sus límites, supone un reconocimiento institucional de algo que hasta hace poco parecía invisible, no todos los trabajos son lineales ni encajan en el modelo clásico de paro contributivo.

En un mercado laboral cada vez más cambiante, conocer este tipo de ayudas puede ser la diferencia entre pasar un bache con algo de oxígeno o sin ningún respaldo. Porque muchas veces el problema no es que no exista la ayuda, sino que casi nadie sabe que puede pedirla.

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