Antes de 'La que se avecina', Pablo Chiapella (Amador) trabajó de stripper para sobrevivir en Madrid

Pablo Chiapella es hoy sinónimo de Amador Rivas, el personaje más gamberra de 'La que se avecina'. Pero antes de ese éxito rotundo que le cambió la vida, el actor manchego sobrevivió en Madrid haciendo striptease en despedidas de soltera. Una etapa dura, sorprendente y necesaria que le permitió mantenerse a flote mientras perseguía su sueño de dedicarse al humor profesional.

Pablo Chiapella es hoy el rostro detrás de Amador Rivas en La que se avecina, uno de los personajes más queridos y gamberra de la televisión española. Pero ese éxito que hoy le permite vivir cómodamente no siempre estuvo ahí. Antes de protagonizar más de 200 episodios de una de las series más exitosas del país, Chiapella se buscó la vida como pudo en una Madrid hostil para quien llega sin contactos ni dinero.

El cambio radical llegó en enero de 2026, cuando el actor celebró públicamente sus 16 años interpretando a Amador en declaraciones recientes donde reconoció que el personaje le permite "ponerse en el lugar de un descerebrado" y que sigue divirtiéndose tras más de una década y media . Este hito coincide con el estreno de la temporada 16 en Amazon Prime Video (noviembre 2025), que alcanzó el capítulo 200 con proyección en más de 40 cines Yelmo]. El éxito actual contrasta brutalmente con los duros inicios de La que se avecina en la carrera del manchego.

El trabajo que nadie esperaba

Pablo Chiapella llegó a Madrid con 30 años recién cumplidos, dinero contado y un objetivo claro: vivir del humor. Para conseguirlo, había dejado atrás Albacete, su carrera como futuro profesor de Educación Física (abandonó 15 días antes de las oposiciones) y un lucrativo negocio de botellón llamado "El zoco del botellón" que le generó casi un millón de pesetas en tiempo récord.

Publicidad
YouTube video

Pero ese colchón se agotó rápido. Alquilar un piso con su amigo Ernesto Sevilla, comer cada día, y pagar las clases de interpretación exigían ingresos constantes. Fue entonces cuando aceptó un trabajo que jamás imaginó: stripper en despedidas de soltera. "No era lo mío", confesó años después en Planeta Calleja. "Veía que la novia me recordaba a mi madre y siempre me iba antes de terminar" . El humor con el que lo cuenta hoy esconde la incomodidad real de entonces. Chiapella trabajó como boy mientras estudiaba interpretación, compaginando actuaciones nocturnas con clases diurnas y castings que no llegaban. La contradicción era evidente: de día perseguía un sueño actoral, de noche se desnudaba para pagar las facturas.

Por qué el 'boy' Chiapella resonó ahora

Frente a este escenario de supervivencia, la historia de Chiapella se viralizó con fuerza en marzo de 2020, cuando el actor lo destapó públicamente en el programa de Jesús Calleja. Desde entonces, cada nueva temporada de la serie reactiva el interés por sus inicios duros, especialmente entre audiencias jóvenes que solo conocen al Chiapella consolidado. El contexto actual amplifica el contraste:

  • Temporada 16 estrenada en noviembre 2025 con récord de audiencia en Prime Video y proyección en 40 cines
  • Capítulo 200 alcanzado en enero 2026, hito que consolidó a 'La que se avecina' como una de las series más longevas de España
  • 16 años interpretando a Amador Rivas sin parar, desde 2007 hasta 2026, generando un contraste brutal con los inicios precarios
  • Declaraciones recientes (abril 2025) donde Chiapella reconoce estar "forrado" hoy, pero bromea con que Broncano gana más que él

El timing no es casualidad. Cuanto más éxito acumula 'La que se avecina', más choca saber que su protagonista bailaba desnudo en pisos de Madrid para llegar a fin de mes. Esa tensión entre el pasado humillante y el presente triunfal alimenta el morbo, pero también humaniza al actor.

Cómo golpeó la precariedad

El trabajo como stripper no fue anecdótico: fue necesidad pura y dura. Chiapella también trabajó de camarero en esa época, multiplicando empleos para sobrevivir. El actor manchego formaba parte de una generación de intérpretes que llegaron a Madrid sin red de seguridad, confiando solo en el talento y la resistencia física.

YouTube video

Las consecuencias emocionales no fueron menores. En entrevistas posteriores, Chiapella reconoció que esos años fueron "los más duros", marcados por la incertidumbre constante y el miedo a fracasar tras haberlo dejado todo. La presión de haber rechazado un puesto fijo como profesor de Educación Física pesaba: si no triunfaba como actor, habría tirado por la borda estabilidad económica y respeto social. Cada casting fallido, cada mes sin ingresos suficientes, cada noche desnudándose frente a desconocidas le recordaba que el sueño podía convertirse en pesadilla. Por eso el papel de Amador en 2007 no fue solo un trabajo: fue la validación de años de resistencia.

Qué revela sobre la industria del entretenimiento en 2026

Más allá de la anécdota personal, la historia de Chiapella expone una realidad estructural: la interpretación en España sigue siendo una profesión de alto riesgo financiero. Miles de actores formados no logran vivir de su oficio y deben combinar castings con empleos alimenticios durante años, a veces décadas.

El caso Chiapella importa porque desmonta el mito del "talento descubierto de la noche a la mañana". El actor tardó años en conseguir estabilidad, y su salto definitivo llegó cuando ya tenía más de 30 años. Esto revela algo importante sobre el mercado audiovisual español en 2026 vs 2015: aunque la ficción nacional vive un boom (gracias a plataformas como Prime Video), el acceso a roles estables sigue siendo un embudo brutal. Solo los que resisten la precariedad inicial —como Chiapella resistió siendo stripper— llegan al otro lado. El resto abandona o malvive en papeles esporádicos. La pregunta incómoda persiste: ¿cuántos talentos se pierden porque no pueden permitirse sobrevivir mientras esperan su oportunidad?

Publicidad

Publicidad