Bejo trasciende en Madrid con el rap más íntimo e introspectivo de 'El Interiorista'

El concierto del artista canario en el INVERFEST de Madrid este 4 de febrero en el Teatro Circo Price nos permite conocer su obra en todo su esplendor, con un espectáculo transformador con efectos visuales y el cambio de lo colorido y estrambótico por el blanco y negro y lo personal.

Tradicionalmente, la imagen de Bejo suele asociarse a camisas estampadas, fiesta, humor desbordante y vídeos coloristas. Pero, con 'El Interiorista', su nuevo álbum de estudio, todo eso queda atrás o, esperemos, a un lado, porque sería una muy mala noticia que se limitase a solo uno de los enfoques de su despliegue artístico tan versátil, de su personaje más polifacético.

Detrás del imaginario de Borja Buche hay una trayectoria que comenzó haciéndose un hueco en la escena a comienzos de la década pasada junto sus colegas de Locoplaya (Don Patricio y Uge) y que se ha consolidado en los últimos años en solitario a base de constancia, un vínculo firme con Canarias y una forma muy personal de entender el rap en castellano.

Ahora, los colores se han cambiado por el blanco y negro, y el concierto de este miércoles en el Teatro Circo Price de Madrid, con motivo del INVERFEST, nos permite ver al Bejo más íntimo de su nueva obra. Lo presentaba como un show que trasciende el formato de concierto tradicional; una combinación de música y performance que se desarrolla en un entorno audiovisual creado por el propio artista.

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Y vaya si lo fue. La noche arrancó con una partida de ajedrez en un coloquio del rapero con Ignatius Farray, una de las sorprendente colaboraciones de este disco. "- ¿Eres la muerte? - La muerte es cuando la vida escampa. Yo soy tu espejo. [...] - Entonces, ¿vivir es perder piezas? - Vivir es invertir en la pérdida de esas piezas", se podía escuchar.

En el interior de Bejo

Tras unos 5 minutos, empieza 'El Interiorista', con solo su silueta. El arranque del concierto confirma lo que el disco sugiere en estudio: el álbum consolida un lenguaje propio en el que lo costumbrista se cambia por lo abstracto y surrealista, sin perder el arraigo. Hay juegos visuales típicos de los videoclips de Bejo en el escenario, pero luego va más allá y toda su actuación es con efectos, por delante de él y a su alrededor, gracias a un panel semitransparente que tiene entre él y el público en todo momento.

Bejo a lomos de un escarabajo durante su concierto en el INVERFEST de Madrid
Bejo a lomos de un escarabajo durante su concierto en el INVERFEST de Madrid | Fuente propia

Track a track, el Bejo más serio y trascendental ofrece todo un espectáculo en blanco y negro, con numerosas actuaciones e interludios en los que participan extras, con percusión y una caracterización de estilo tribal que marca toda la narrativa de la obra. No esperábamos ver coreografías artísticas de bailarines en un concierto de un tipo que se hizo del todo viral con 'Mucho' hace justo una década.

No hay duda de que encaja con el lugar y el momento: un público sentado en butaca que asiste al concierto del INVERFEST como si de una obra de teatro se tratara. Silencio y disfrute durante la interpretación y ovaciones en cada pausa. Desde los laterales falla un poco la alineación de los efectos, pero el despliegue es más que notable y verdaderamente sorprendente. Bejo siempre da más de lo que pagas. Y siempre transmite buen rollo, como se podía notar entre la gente, rendida al canario cada vez que podía e incluso jugueteando con silbidos cómicos para hacer más amenas las esperas entre tema y tema. Y lo cierto es que necesitaba esperas ante tal producción.

El canario brilló desde la canción 'El Interiorista' hasta 'Invirtiendo en la pérdida', el hit del álbum que despertó ovación con la participación de Kase.O en la pantalla. Intercalados estuvieron algunos de sus temas más conocidos, pero solo aquellos que encajaban con el intimismo de la puesta en escena. De hecho, recuperó canciones de sus inicios que no están ni en plataformas, como Metamorfosis (personalmente, mi favorita del artista).

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Pudimos escuchar 'Vete ya de aquí' o 'Corazón Tripartito', e incluso nos sorprendió poniéndose a pintar, otro de sus grandes talentos, mientras suena uno de sus temas con Cookin Soul, 'Cambiar el mundo'. Bejo es un artista disciplinar, quizá un eterno infravalorado en una industria del rap y la música úrbana que cada vez es menos rap y menos urbana.

Lamentablemente, el final del concierto fue algo abrupto. Si bien su discurso sobre imágenes de un volcán en erupción y el final de la pequeña narrativa tribal/salvaje que copaba los interludios ponía la guinda, el público no lo entendió como el desenlace, y se le hizo corto el espectáculo esperando temas clásicos vacilones y grandes éxitos que no llegaron.

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No quiso esa disonancia. Bejo ha apostado por su obra, por 'El Interiorista', y va con ella hasta lo más hondo. Es la reconversión de un rapero que demuestra que siempre se puede ir un pasito más allá.

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