Plástico programado: crean un material que se descompone 1.000 veces más rápido que el normal

Un equipo de científicos de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, ha diseñado un plástico revolucionario que se descompone de forma programada, según las necesidades. De esta forma, se puede conseguir que se rompan cuando no sean necesarios, ya sea en días, semanas o meses.

El plástico lleva mucho tiempo siendo parte del paisaje de nuestro planeta. Aparece constantemente en mares, montañas y otros espacios naturales, pudiendo aparecer incluso en el agua que bebemos y matar animales cuando los ingieren, entre otras graves consecuencias para la salud de los seres vivos.

Su resistencia hace que sea un gran problema, pero ahora un grupo de investigadores ha creado un plástico programado, que consiste en un material que se descompone 1.000 veces más rápido que el normal, de forma que ya no habrá que esperar décadas o siglos para que esa botella de agua desaparezca por completo.

LLEGA EL PLÁSTICO PROGRAMADO

El nuevo plástico programado promete reducir drásticamente los residuos contaminantes
Fuente: Unsplash

El plástico es uno de los materiales que más daño hacen a nuestro planeta. Está presente en prácticamente cualquier rincón, con objetos que usamos constantemente que están fabricados con él. Es un material muy útil, pero al mismo tiempo tiene una resistencia que lo hace especialmente problemático.

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Una simple botella de agua puede llegar a tardar décadas o siglos en desaparecer, por lo que durante mucho tiempo se convierte en un problema para el planeta y todos los seres vivos que habitan en él. Mientras conocemos el método japonés que da una nueva vida a la basura y permite decir adiós a los residuos textiles y plásticos, nos encontramos con un nuevo invento revolucionario.

Hablamos del plástico programado, una solución alternativa pero igual de práctica que ha sido diseñada por parte de un grupo de químicos de la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos. En este caso, han sido capaces de crear un plástico que se puede degradar cuando se quiera, ya sea en días, semanas o meses.

EL PLÁSTICO QUE SE DEGRADA 'A LA CARTA'

Científicos desarrollan un tipo de plástico programado para degradarse miles de veces más rápido
Fuente: Unsplash

Mientras la Unión Europea pondrá en marcha una nueva prohibición para acabar con los sobres de kétchup o mayonesa en los bares y restaurantes, nos encontramos con esta nueva innovación que puede revolucionar el uso del plástico.

Desde la página web de la universidad explican que la idea surgió cuando uno de los investigadores se preguntó el motivo por el que los materiales que usa la vida (proteínas, ADN o ARS) nunca se acumulan masivamente a pesar de estar presentes en todos lados.

A diferencia de ellos, los plásticos sintéticos no tienen un mecanismo interno de degradación, y es lo que provoca que estén durante tanto tiempo en el entorno. Es por este motivo por lo que el equipo decidió tratar de imitar a la naturaleza y copiar algunas de las características que hacen posible que los polímeros biológicos se rompan fácilmente cuando ya no se necesitan.

Para conseguirlo, han creado estructuras químicas artificiales que funcionan como pequeñas ayudas para que el material se pueda fragmentar de manera sencilla. Esta característica permite que el plástico se degrade miles de veces más rápido que uno normal, pero solo cuando el proceso se activa.

Hasta que llega ese momento, se usa como un plástico convencional. Lo realmente llamativo es que se puede ajustar con precisión en el tiempo para que empiece a descomponerse, en función de la forma en la que estén colocadas determinadas partes de la molécula. De esta manera, los investigadores pueden modificar según la necesidad.

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REDUCCIÓN DEL IMPACTO DE LOS PLÁSTICOS EN EL PLANETA

Innovación científica: crean un plástico que se descompone en tiempo récord sin dejar restos tóxicos
Fuente: Unsplash

Después de haber hecho las primeras pruebas, se ha podido confirmar que los restos generados por estos plásticos no son tóxicos, si bien se realizarán nuevos experimentos para que los investigadores puedan certificar este aspecto.

Este aspecto resulta fundamental, ya que, una vez que se pueda certificar al 100%, se podrá determinar si es posible liberar estos plásticos sin riesgo para la naturaleza, así como para usarse para la fabricación de nuevos plásticos.

Por otro lado, también se debe conocer si se degradan cuando no reciben luz, dado que muchos de los plásticos acaban enterrados o cubiertos, y esto lleva a que el material no reaccione de la misma forma que si recibe constantemente la luz del sol.

Un punto a tener en cuenta es que, por el momento, es un método que no está pensado para aquellos plásticos que tengan que durar mucho tiempo, si bien el equipo estudia la forma de adaptar su técnica para integrarla en la fabricación actual, además de tratar de investigar sus otros campos de aplicación.

Entre estos últimos se contempla la posibilidad de que se pueda utilizar en las cápsulas de los medicamentos que liberan la medicación de una forma controlada. En cualquier caso, nos encontramos con un nuevo invento que ayuda a reducir el impacto de este material en el planeta, pues afecta tanto a los ecosistemas como a los seres humanos y a los animales.

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