Isabel Aboy saltó a la fama con 13 años como María, la hija mayor del doctor Nacho Martín en la serie más exitosa de Telecinco: Médico de familia. Durante nueve temporadas, millones de españoles la vieron crecer en pantalla mientras interpretaba a una adolescente que lidiaba con los problemas típicos de su edad. Pero cuando la serie terminó, algo dentro de ella ya había cambiado: la interpretación no era su destino.
En noviembre de 2025 protagonizó un documental sobre prevención del consumo en menores, producido por Summer Story. Desde entonces, las búsquedas sobre su paradero se han disparado: más de 480.000 usuarios han consultado qué fue de la actriz más querida de los 90. Porque Isabel eligió un camino que pocos entienden: abandonar la fama por ayudar a quienes más lo necesitan.
De protagonista televisiva a psicóloga clínica
Isabel nunca dejó de estudiar durante los rodajes. Mientras grababa capítulo tras capítulo en Telecinco, mantenía al día sus asignaturas del instituto sin perder ningún curso. Tras el final de la serie en 2002, se matriculó en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y cerró definitivamente la puerta a la interpretación profesional.
Hoy forma parte del equipo de la Clínica Monmar y PsicoNueve, dos centros donde aplica su especialización en terapia familiar sistémica. Su formación incluye un máster en Terapia Familiar Sistémica y una diplomatura en Terapia de Pareja, Sexología y Sistema Familiar. No fue un capricho: Isabel necesitaba encontrarse a sí misma lejos de los platós.
Por qué rechazó volver a la televisión
La presión de ser reconocida constantemente la agobiaba. Isabel quería llevar una vida normal, como el resto de sus amigas adolescentes, pero la fama se lo impedía. Sabía que la actriz no es una profesión segura y que necesitaba una carrera sólida para su futuro.
Durante años, múltiples productoras le ofrecieron papeles en nuevas series. Su respuesta fue siempre la misma: no. Solo hizo pequeñas colaboraciones puntuales, como una aparición como invitada en 'Centro Médico', pero nunca volvió a comprometerse con un proyecto largo. Las cifras de su éxito en Médico de familia lo justificarían: la serie alcanzó picos de más de 9 millones de espectadores en su episodio final.
Los motivos de su alejamiento fueron claros:
- Fama precoz a los 13 años: el reconocimiento constante en la calle le impedía llevar una adolescencia normal
- Inseguridad profesional: sabía que la interpretación no garantiza estabilidad económica a largo plazo
- Vocación por ayudar: desde joven mostró interés por problemas sociales como el acoso escolar y los trastornos alimenticios
- Necesidad de formación: estudiar Psicología le daba una base sólida frente a la volatilidad del mundo televisivo
Su especialización que salva vidas de menores
Isabel encontró su propósito en la Asociación Protégeles, donde trabajó durante años como psicóloga. Esta organización sin ánimo de lucro combate el acoso escolar, los trastornos alimenticios y los riesgos de las nuevas tecnologías en menores. Allí desarrolló su verdadera vocación: proteger a la infancia y la adolescencia de cualquier forma de violencia.
Su trabajo se centra en la prevención de riesgos digitales, un problema que ha crecido exponencialmente en los últimos años. Isabel ayuda a familias a detectar señales de acoso online, adicción a redes sociales y exposición a contenidos inapropiados. En noviembre de 2025 protagonizó un documental dirigido por Jaime Dezcallar donde compartió testimonios de jóvenes, expertos y monitores sobre prevención del consumo en menores.
Qué revela su cambio sobre el precio de la fama infantil
Más allá de su historia personal, el caso de Isabel demuestra un cambio estructural en cómo España trata a sus actores infantiles. En los 90, las series usaban a niños y adolescentes sin protocolos claros de protección psicológica. Isabel fue una de las primeras en alzar la voz (con su silencio) sobre el precio emocional de la fama precoz.
Su decisión contrasta con la de otros compañeros de reparto que siguieron en televisión. Mientras Emilio Aragón continuó como presentador y productor, o Lydia Bosch siguió con proyectos televisivos, Isabel eligió un camino alejado de las cámaras. Esto revela algo importante sobre cómo en 2026 se replantea el éxito: no siempre es sinónimo de fama, sino de bienestar personal y contribución social.
| Aspecto | Antes (1995-2002) | Ahora (2026) |
|---|---|---|
| Profesión | Actriz en Telecinco | Psicóloga clínica |
| Visibilidad pública | 9M+ espectadores semanales | Apariciones puntuales |
| Foco de trabajo | Entretenimiento | Protección de menores |
| Estabilidad profesional | Contratos temporales | Consulta privada estable |
Su vida actual lejos de los focos
Isabel se casó en 2010 con el empresario Javier Guimón. En 2011 nació su primera hija, y en 2016 llegaron sus mellizos. Su vida ahora se divide entre su familia y su trabajo en las clínicas Monmar y PsicoNueve, donde atiende a pacientes con problemas de pareja, trastornos familiares y adicciones tecnológicas en menores.
Mientras tanto, la serie que la hizo famosa ha tenido un resurgimiento inesperado. Netflix y Prime Video recuperaron Médico de familia en sus catálogos, permitiendo que nuevas generaciones descubran la ficción que marcó los 90. Esto ha generado más de 12.000 búsquedas mensuales sobre el paradero de sus actores, especialmente Isabel.
Preguntas clave para entenderlo todo
P: ¿Isabel Aboy ha vuelto a actuar alguna vez desde que dejó la televisión?
R: Solo apariciones puntuales como invitada en 'Centro Médico', pero nunca proyectos largos.
P: ¿Por qué eligió la psicología y no otra carrera?
R: Siempre estuvo comprometida con problemas sociales como el acoso escolar y quería una profesión con impacto real.
P: ¿Dónde trabaja actualmente como psicóloga?
R: En la Clínica Monmar y PsicoNueve, especializándose en terapia familiar y protección de menores.
P: ¿Mantiene contacto con sus compañeros de 'Médico de familia'?
R: Aunque no hay información reciente, en 2018 varios actores protagonizaron un reencuentro emotivo en televisión.









