El proceso de desclasificación de los documentos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell continúa este 2026 y nos permite seguir trazando una radiografía más completa sobre las relaciones con el mundo del entretenimiento del magnate financiero estadounidense. Aunque falleció en prisión en 2019, Epstein fue condenado por abusos sexuales y tráfico de menores y el mayor escándalo es el de su red de explotación apoyada en el poder económico y contactos de alta alcurnia.
A diferencia de las filtraciones de años anteriores, el acceso a la totalidad de los libros de vuelo, las agendas personales y las transcripciones íntegras de las declaraciones de víctimas como Virginia Giuffre y Johanna Sjoberg ofrece un contexto mucho más claro.
Entre otras cosas, nos permite distinguir entre quienes utilizaron la logística de Epstein, quienes compartieron su vida social y quienes fueron meros nombres lanzados al aire por este personaje para impresionar a menores de edad u otros contactos. Pero, más allá de grandes nombres como Donald Trump, Elon Musk e incluso el recientemente mencionado José María Aznar, en este diario, debido a su fuerte componente cultural, vamos a contarte los casos de algunos de los nombres relacionados Epstein que tienen que ver con el mundo del entretenimiento y la cultura. Porque, ojo, no todos tienen el mismo nivel de implicación, y eso es algo que hay que dejar claro.
No metamos en el mismo saco a Chris Tucker y a Leonardo DiCaprio
Uno de los nombres más relevantes que aparecen confirmados en los registros de vuelo de Epstein es el del actor y humorista Chris Tucker. Los manifiestos del Boeing 727, conocido macabramente como el "Lolita Express", sitúan al protagonista de Hora Punta en un viaje a África realizado en 2002. En este periplo, organizado en el contexto de una misión humanitaria junto al expresidente Bill Clinton y el también actor Kevin Spacey, la presencia de Tucker está documentada física y administrativamente.

Aunque Tucker ha defendido siempre que su relación con Epstein se limitó a la logística de este viaje benéfico contra el VIH y el desarrollo económico en África, su nombre ha permanecido en el escrutinio público debido a la presencia en la comitiva de Ghislaine Maxwell, estrecha colaboradora del magnate a la hora de reclutar, manipular y facilitar a menores de edad para su explotación sexual.
Como decimos, Kevin Spacey, quien ya se ha enfrentado a sus propios procesos judiciales independientes, figura en los mismos registros de vuelo. La documentación no imputa a Tucker ni a Spacey delitos relacionados con el tráfico de menores en ese viaje específico, pero su presencia evidencia el nivel de acceso que Epstein tenía a estas estrellas de primera línea en la época.
Más allá de los vuelos, el llamado "Pequeño Libro Negro" (Little Black Book) y las agendas de citas de Epstein revelan una red social que incluía a figuras de la talla de Alec Baldwin y Ralph Fiennes. En el caso de Baldwin, su nombre y contactos aparecen en la libreta de direcciones del financiero, aunque no existen testimonios que lo sitúen en escenas de abuso.
La situación de Ralph Fiennes es similar, ya que el actor británico aparece mencionado en relación con cenas y encuentros sociales en los que Epstein buscaba cultivar su imagen entre eminencias de las artes y las ciencias.
Dentro de este círculo de relaciones sociales documentadas se encuentra también la modelo y actriz Naomi Campbell. Su vínculo con el caso es más visual y directo que el de otros, dado que existen múltiples fotografías de ella junto a Epstein y Maxwell en eventos públicos y privados. Los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos incluyen interrogatorios donde se cuestiona a las víctimas sobre la presencia de la modelo.
La modelo y actriz Naomi Campbell está en múltiples fotografías junto a Epstein y Maxwell
Si bien Campbell ha negado tener conocimiento de las actividades delictivas de la pareja, los registros de viaje y las invitaciones a fiestas confirman que fue una figura recurrente en la órbita social de Maxwell, quien actuaba como el nexo principal con el mundo de la moda.
Es importante señalar, en cualquier caso, que una parte sustancial de los nombres de Hollywood que aparecen en los archivos no lo hacen porque se haya demostrado una relación real, sino porque Jeffrey Epstein presumía de que la tenía. No sabemos si era cierto o no, pero el empresario utilizaba la técnica del "name-dropping" para validar su poder ante las víctimas.

En los interrogatorios desclasificados, se pregunta explícitamente a las testigos sobre Leonardo DiCaprio, Cate Blanchett, Bruce Willis o Cameron Diaz, a quienes confirman que nunca vieron. Johanna Sjoberg, una de las víctimas y denunciantes, explicó que Epstein simulaba llamadas telefónicas con ellos o simplemente decía cosas como "acabo de hablar con Leo" mientras recibía un masaje.
El caso de George Lucas sigue este mismo patrón. A pesar del revuelo inicial, los documentos judiciales confirman que su nombre salió en la ronda de preguntas por parte de la fiscalía para descartar su implicación, sin ser señalado por parte de las víctimas. Lo mismo ocurre con el actor Kevin Costner, cuyo nombre aparece en las listas de contactos pero sin ninguna vinculación a eventos delictivos o viajes en el avión privado.
Sea como fuere, aparecer en la agenda de contactos de un financiero multimillonario en los años 90 y 2000 no es constitutivo de delito, y muchos de estos nombres responderían a interacciones profesionales o benéficas puntuales.
La música y Epstein: Qué pasa con Michael Jackson y Mick Jagger
El mundo de la música también tiene un capítulo extenso en los archivos. La mención de Michael Jackson es una de las más delicadas y siempre llama mucho la atención, pero hay que dejar claro que las testigos no afirman nada negativo contra él. Según el testimonio bajo juramento de Sjoberg, el Rey del Pop visitó la mansión de Epstein en Palm Beach, pero no solicitó ni recibió masajes de ningún tipo y no se le vincula con ninguna actividad sexual con las menores presentes.
Un caso diferente es el de la cantante Courtney Love, cuyo nombre aparece en la libreta de contactos. Love ha declarado públicamente en el pasado que Epstein intentó cortejar su amistad y que fue introducida al entorno del Príncipe Andrés a través de él, aunque siempre ha mantenido que le parecía un personaje siniestro.

Por otro lado, el ilusionista David Copperfield realizó trucos de magia para los invitados durante una cena en la casa de Epstein en West Palm Beach. El mago sí que tiene las manos más manchadas si hacemos caso a las declaraciones judiciales, que recogen que Copperfield preguntó a una testigo si era consciente de que "a las chicas les pagaban por encontrar a otras chicas".
Los archivos también arrojan luz sobre figuras de la comedia como Jerry Seinfeld, quien aparece mencionado en relación con eventos sociales en la esfera de Nueva York, aunque sin acusaciones de ningún tipo.
Mucho más oscura es, evidentemente la relación documentada con el productor Harvey Weinstein. Los papeles de 2026 confirman una simbiosis entre ambos depredadores, y las víctimas han testificado sobre cómo Epstein utilizaba su amistad con Weinstein como una amenaza velada o una promesa de carrera cinematográfica. Los registros telefónicos y de agenda muestran, de hecho, una comunicación fluida.
El rastro también se extiende a figuras como el productor musical Jay-Z y el artista Pusha T. Ambos nombres han aparecido en los volcados de datos de 2026, aunque sus menciones no provienen de los libros de vuelo originales de Epstein, sino de informes de denuncias recibidas por la línea directa del FBI en 2019 que ahora han sido desclasificadas. En estos informes se recogen alegaciones de víctimas sobre fiestas ocurridas en los años 90 donde supuestamente coincidieron con estos artistas y con Weinstein.
Finalmente, músicos como Phil Collins y Mick Jagger aparecen citados en contextos de agenda y viajes compartidos en el ámbito de la alta sociedad británica, a menudo vinculados al entorno del Príncipe Andrés y Ghislaine Maxwell. No obstante, al igual que con muchos otros, la documentación judicial no aporta pruebas de que participaran en los abusos sexuales o actividades ilícitas de Epstein.







