Premier League, mercado de fichajes de invierno y gasto récord son los conceptos que definen el cierre de este periodo de traspasos. Sobre todo con la llegada de Semenyo al Manchester City de Pep Guardiola. Y es que la planificación deportiva en las islas británicas ha vuelto a ser la más agresiva de este periodo invernal, marcando una distancia sideral con sus perseguidores.
El Manchester City no ha esperado a las últimas horas para reforzar sus filas, cerrando la incorporación de Semenyo por 72 millones de euros, lo que le convierte automáticamente en el movimiento más caro de todo el mercado internacional en este inicio de año.
Esta operación no ha sido la única en el Etihad; el equipo también ha apuntalado su defensa con fichajes como la llegada de Marc Guéhi por 23 millones, demostrando que su prioridad era blindar la plantilla antes de afrontar los octavos de final en Champions y el asalto final al liderato de la Premier League.

Para compensar el gasto, el City ha facilitado la salida de talentos como Oscar Bobb, que se marcha al Fulham dejando 31 millones en las arcas 'citizen'. Esta fluidez de capital entre clubes de la misma liga permite que la Premier mantenga un ecosistema financiero muy dinámico.
Otro de los protagonistas ha sido el Tottenham, que ha protagonizado un llamativo intercambio de cromos con el Chelsea al vender a Johnson y comprar a Gallagher en dos operaciones de 40 millones cada una. Además, el Crystal Palace ha dado la sorpresa en la jornada final al desembolsar casi 50 millones de euros por Strand Larsen, un movimiento que en cualquier otra liga europea sería inasumible para un club de zona media.
Las distancias siderales entre fichajes con la Serie A y la contención de LaLiga
Si observamos el resto del continente, la diferencia de ritmo es evidente y preocupante en cuanto a los fichajes de la Premier para la competitividad global. La Serie A italiana se coloca en un segundo escalón con un gasto de 237 millones, pero con una estrategia mucho más conservadora basada en el volumen y no en el precio unitario.
La mayoría de los movimientos en Italia han sido traspasos de bajo coste. Destacan apenas un par de operaciones por encima de los 20 millones: Raspadori, que abandona el Atlético de Madrid con destino al Atalanta, y Robinio Vaz, que llega a la Roma procedente de Marsella. La Lazio también ha sumado efectivos jóvenes como Kenneth Taylor, pero siempre bajo un control presupuestario estricto.
Por su parte, el fútbol español ha registrado una de sus cifras más bajas de los últimos años con apenas 74,9 millones de euros de inversión total. Mientras que clubes como el Real Madrid han decidido no acudir al mercado, otros se han limitado a ventas necesarias para cuadrar balances ante las exigencias del control económico.
De hecho, LaLiga es la única de las grandes competiciones que termina enero con un balance positivo de 24,6 millones de euros, lo que refleja una política de contención de gasto obligada frente a la expansión británica, donde el déficit es la norma común.
Brasil y Turquía emergen como los nuevos agitadores del mercado global
Una de las grandes sorpresas de este invierno de 2026 ha sido el papel protagonista de mercados fuera de la élite tradicional. El Brasileirão ha irrumpido con una fuerza inusitada, registrando gastos que superan los 201 millones de euros. El regreso de grandes nombres al fútbol sudamericano, como el fichaje de Paquetá por el Flamengo a cambio de 42 millones pagados al West Ham, indica que los clubes brasileños están recuperando capacidad de recompra. Ya no solo exportan talento joven, sino que ahora tienen el músculo financiero para repatriar a sus estrellas en plenitud de condiciones.

Turquía también ha reclamado su cuota de importancia. A la Süper Lig han llegado futbolistas de renombre como Guendouzi y Noa Lang, y todo apunta a que el mercado turco, que permanece abierto unos días más, cerrará operaciones de calado internacional como la de Kanté. Esta actividad en mercados secundarios subraya una fragmentación del talento: mientras Inglaterra acapara la élite absoluta, Brasil y Turquía se convierten en destinos muy atractivos para jugadores que buscan proyectos ambiciosos fuera de la presión financiera de las ligas europeas en crisis.
El Lyon y el Leipzig apuestan por el talento joven y las cesiones
En la Ligue 1 y la Bundesliga, el mercado ha sido selectivo y poco dado a las grandes locuras. El Olympique de Lyon ha protagonizado uno de los movimientos más mediáticos al hacerse con la cesión de Endrick, el joven delantero que buscará en Francia los minutos de los que no disponía en España. Esta operación se ve como un éxito rotundo para el club francés, que incorpora a uno de los atacantes con más potencial del mundo sin realizar un traspaso millonario inmediato.
En Alemania, el silencio del Bayern de Múnich y del Borussia Dortmund ha contrastado con la actividad del RB Leipzig. El club de la bebida energética sigue fiel a su modelo de captación incorporando al central Koné por 17 millones de euros y logrando la cesión de Gruda desde el Brighton. Por último, destaca el movimiento del PSG, que aunque no ha reforzado su primer equipo con estrellas mundiales, ha seguido con su política de captar perlas de otras canteras, como el fichaje de Dro Fernández del Barcelona, asegurando el futuro a largo plazo de su estructura deportiva.
Este mercado de invierno deja una lectura clara para el resto del año: el fútbol europeo vive a dos velocidades. Por un lado, una Premier League que sigue siendo el motor que mueve el dinero. Por otro, una Europa que sobrevive a base de ingeniería financiera, cesiones y ventas estratégicas, mientras observa cómo incluso mercados sudamericanos comienzan a competir de tú a tú en términos de inversión pura por fichajes específicos.







