El comercio electrónico, con tiendas como Shein, Temu o AliExpress, entre otras, ha transformado los hábitos de consumo en España de manera radical en la última década. La posibilidad de adquirir complementos, ropa o tecnología por apenas unos pocos euros ha inundado las aduanas de paquetes procedentes, sobre todo, de gigantes asiáticos.
Sin embargo, este flujo masivo de mercancía de bajo coste ha encendido las alarmas en la Unión Europea, que ha decidido intervenir para frenar lo que considera una ventaja fiscal injusta que perjudica seriamente al tejido empresarial local.
La nueva normativa establece un impuesto específico para todos aquellos envíos procedentes de fuera de la Unión Europea cuyo valor no alcance los 150 euros. Hasta ahora, muchos de estos paquetes disfrutaban de exenciones o controles más laxos que facilitaban su bajo precio final. Con el nuevo sistema, cada paquete tendrá un sobrecoste fijo de tres euros, una cifra que puede parecer pequeña de forma aislada, pero que resulta significativa cuando se aplica a productos que en ocasiones apenas cuestan esa misma cantidad.
UN GRAVEMEN FIJO DE 3 EUROS PARA LOS PEDIDOS INFERIORES A 150 EUROS EN SHEIN O ALIEXPRESS
La Comisión Europea defiende que esta tasa no es solo una cuestión de recaudación, sino una herramienta de control. El objetivo principal es garantizar que los productos que entran en el mercado común cumplan con las mismas normas de seguridad, calidad y respeto al medio ambiente que se exigen a las empresas europeas.
Según los últimos informes, una parte considerable de los artículos importados desde estas plataformas como Shein no superan los estándares de seguridad comunales, presentando en algunos casos riesgos potenciales para el usuario final.

La repercusión de este impuesto en España es especialmente relevante debido a que el país concentra alrededor del 34% de los pedidos online de plataformas asiáticas en la Unión Europea. Esta posición de líder en el consumo de bajo coste convierte a los compradores españoles en los principales damnificados por la medida. Solo en el último año, entraron en territorio nacional aproximadamente 180 millones de paquetes de este tipo, entre ellos Temu o Shein, una cifra que pone de manifiesto la enorme dependencia del consumidor local hacia estos servicios.
HACIENDA ESTIMA QUE CON ESTA NORMA DE PEDIDOS EN SHEIN O ALIEXPRESS SE ALCANZARÁ LOS 50 MILLONES DE EUROS CADA AÑO
La Agencia Tributaria estima que el impacto económico en España alcanzará los 540 millones de euros cada año. Este cálculo refleja la magnitud de un fenómeno que ha crecido de forma exponencial desde la pandemia. Mientras que en otros países europeos el comercio de proximidad o las plataformas regionales mantienen una cuota mayor, en España las aplicaciones de bajo coste chinas han calado hondo en todas las capas de la población, atraídas por unos precios que hasta ahora no tenían competencia.
La medida ha generado un intenso debate entre los diferentes sectores económicos y las asociaciones de consumidores. Por un lado, la patronal de la distribución advierte de que la creación de una nueva tasa no soluciona el problema de fondo. Consideran que el sobrecoste perjudica directamente a las rentas más bajas, que son quienes más utilizan estas plataformas para estirar su presupuesto. Desde este sector se sugiere que, en lugar de un nuevo impuesto, se debería invertir en reforzar los controles fronterizos para asegurar que se cumpla la legislación ya existente.
Por su parte, el Ministerio de Consumo y las autoridades europeas insisten en que se trata de una cuestión de justicia comercial. Argumentan que no se puede permitir que plataformas externas operen bajo reglas distintas a las de los comercios locales, que deben afrontar costes laborales, fiscales y de sostenibilidad mucho más estrictos. La tasa se presenta como el primer paso de un plan más amplio para evitar la saturación de los sistemas aduaneros, que se han visto desbordados por los miles de millones de paquetes que llegan a Europa cada año.

EL FIN DE LA IMPUNIDAD PARA SHEIN, TEMU Y ALIEXPRESS
Bruselas ha puesto el foco de manera directa en las grandes estructuras de distribución asiática. Y es que se acusa a estas empresas de aprovechar los resquicios legales para evitar aranceles que sí pagan otros importadores.
Con la entrada en vigor de esta normativa, el 'todo a un euro' empieza a perder su viabilidad económica tal y como lo conocíamos. La obligatoriedad de cumplir con las normas de seguridad y el nuevo gravamen obligará a plataformas como Shein a reajustar sus precios o sus modelos logísticos.
Con todo, la nueva tasa supone una transformación del mercado digital. Para unos, es un acto necesario de soberanía económica para proteger el empleo y la industria europea. Para otros, es una barrera que limita la libertad de elección del consumidor en un periodo de alta inflación. Lo que es innegable es que, a partir del próximo julio, el coste de comprar en China se encarecerá de forma oficial, marcando un antes y un después en la relación de los españoles con el comercio electrónico internacional.
- Más información: Amazon prefiere vender cada vez más barato para defenderse de Shein.







