Ha sido José Manuel Soto, alguien que no se esconde y que conoce bien los entresijos del entorno de Casa Real y, sobre todo, a Juan Carlos I, quien ha puesto el aviso con un mensaje que huele a despedida y a urgencia. El cantante, muy relacionado con el Monarca y habitual en los círculos de amistades como Carlos Herrera, ha soltado una bomba que dejaría a la Casa Real en un dilema.
Bajo el título “Los últimos días de un Rey”, Soto ha realizado un polémico anuncio que ha impactado en Casa Real y que nos obliga a mirar hacia Abu Dabi con otros ojos. Ya no hablamos de visitas esporádicas o regatas en Sanxenxo; hablamos de un final que podría estar mucho más cerca de lo que nos cuentan.
Un grito desesperado en redes sociales para pedir por Juan Carlos I

No se ha andado con rodeos. En medio de rumores sobre el estado real de Juan Carlos I, ha irrumpido una voz cargada de emoción, dramatismo y polémica. Soto ha publicado un mensaje en sus redes sociales que no deja títere con cabeza y donde asegura, sin paños calientes, que “Juan Carlos I está enfilando sus últimos días en este mundo”.
"Últimos días". La frase cae como una losa. No es una advertencia vaga, es una sentencia de tiempo. El artista exige con vehemencia que se le permita regresar a España, algo que considera un imperativo moral y nacional. Y aquí es donde la cosa se pone seria, porque la publicación de Soto no es una crítica técnica ni una opinión deslabazada.
Mientras desde los despachos oficiales nos intentan vender que todo está bajo control y suavizan la situación de salud de Juan Carlos I atribuyendo su ausencia a recomendaciones médicas o fiscales, Soto destapa la otra cara de la moneda. Nos dibuja a un hombre que envejece y decae lejos de su patria y de su familia, y describe como “una crueldad innecesaria” su actual condición de exiliado.
La deuda de los 40 años de libertad

Pero el mensaje de Soto, no se queda solo en el parte médico o en la queja personal. Va mucho más allá. El cantante tira de hemeroteca y de sentimiento para recordarnos quién es la persona que está a miles de kilómetros. Soto evoca la trayectoria histórica de Juan Carlos I, reivindicando su papel en la Transición democrática.
Y no le falta razón al señalar que, nos guste más o menos el personaje actual, gracias a él España vivió “los mejores 40 años de libertad, convivencia y progreso” de su historia reciente, desde su perspectiva. Para el artista, este legado no puede terminar en una “muerte en el extranjero”. Sería un borrón imperdonable en los libros de historia. Por eso exige un “final digno en su país, rodeado de respeto y cariño”. Es una petición que apela a la humanidad básica, esa que a veces se pierde entre tanta estrategia política y tanto protocolo institucional.
Señalando culpables con nombres y apellidos

Lo verdaderamente inquietante no es tanto la evocación histórica, que ya nos la sabemos, como la exigencia explícita a Felipe VI, al Gobierno y al pueblo español. Soto no pide permiso, afirma sin ambages que “ya es hora de que Juan Carlos vuelva a España”. Lo sitúa como una cuestión de humanidad y de justicia histórica, más allá de cualquier debate jurídico, político o institucional que pueda haber sobre la mesa.
Su post ha generado decenas de miles de interacciones en redes, señal de que la idea no se limita a un grupo marginal de opinadores. Hay mucha gente ahí fuera que piensa igual. Y ojo, porque Soto no dispara al aire. Ha llegado a mencionar que parte de los responsables de su actual situación serían “socios del Gobierno”. La polémica no se queda en el terreno sanitario. El propio Soto ha llegado a hablar de una posible “vergüenza” para el país y para la monarquía si Juan Carlos I muriera lejos de España.
La presión sobre Felipe VI aumenta

Este enfoque ha sido recogido y amplificado por otros personajes mediáticos, que han visto en las palabras del cantante la oportunidad para decir lo que muchos callan. Entre ellos destaca el exdiputado Marcos de Quinto, que ha afirmado en redes que la responsabilidad de mantener al Emérito fuera de España recaería más en Felipe VI que en el presidente del Gobierno. Esto añade una presión brutal sobre el actual monarca. Ya no es solo una cuestión de Estado, es una cuestión de familia, de padre e hijo.
Las versiones mediáticas han sido contradictorias y eso no ayuda a calmar los ánimos. Por un lado, fuentes cercanas han destacado que Juan Carlos I, a sus 88 años, ha sufrido un empeoramiento en los últimos meses y que su ánimo no es el mejor. Pero por otro, salen voces como la de Susanna Griso a poner paños fríos y a relativizar la alarma.
Según la presentadora, su entorno asegura que “sigue con vida ordenada y tranquila” y que recurre periódicamente a revisiones médicas en Dubái. Entonces, ¿está grave o solo mayor? ¿Se muere o se cuida? La duda está servida. En Casa Real se ha intentado manejar con cautela esta tormenta. La información oficial sobre Juan Carlos I se ha caracterizado por su prudencia, con comunicados que insisten en evitar alarmismos pero que dejan siempre un espacio indeterminado sobre su estado de salud y sobre su posible regreso.







