Antena 3 ha decidido dejar de jugar al despiste y ha estrechado el cerco sobre el momento exacto en el que se entregará el premio más grande en la historia de su concurso estrella, ‘Pasapalabra’. Ya no hablamos de meses ni de "próximamente", hablamos de días.
La cadena de Atresmedia anunció en la noche del viernes lo que ya es una realidad ineludible: el bote de ‘Pasapalabra’, que acumula la friolera de casi 2,7 millones de euros, tendrá dueño en la semana del 2 de febrero. Esta confirmación oficial activa la cuenta atrás para Manu y Rosa, los dos protagonistas que han mantenido el duelo en lo más alto y que ahora se enfrentan al momento definitivo que cambiará la vida de uno de ellos para siempre.
'Pasapalabra' anuncia la fecha de entrega de su mayor bote: Las pistas apuntan al jueves 5 de febrero

Aunque la cadena ha oficializado que el bote cae la semana del 2 de febrero, hay un movimiento en la parrilla televisiva que prácticamente nos chiva el día exacto. Se sabe que los dos concursantes que se disputan el bote, Manu y Rosa, visitarán el plató de El Hormiguero el próximo jueves 5 de febrero.
Piénsalo un momento. No es habitual que los concursantes de un programa diario acudan al espacio de Pablo Motos en horario de máxima audiencia si no tienen algo gigantesco que celebrar o contar. Este detalle permite intuir que será ese mismo día cuando se produzca la esperada celebración.
Sin embargo, la estrategia de emisión aún guarda un as bajo la manga, y no está del todo claro si el bote se entregará en su horario habitual de tarde o si Antena 3 preparará un especial nocturno tras la entrevista. Por lo tanto, cobra importancia la teoría de que el premio será entregado en la jornada del jueves 5 de febrero. Sea por la tarde o por la noche tras la visita a las hormigas, el desenlace es inminente.
Un duelo que rompe los audímetros

Lo que está ocurriendo con ‘Pasapalabra’ va más allá del dinero. La tensión acumulada se nota en las casas y, por supuesto, en los datos. El concurso va ganando audiencia a medida que se intensifica el duelo. Para que te hagas una idea de la magnitud, este pasado 30 de enero el programa hizo un 22.4% de cuota de pantalla y tuvo 2.238.000 espectadores pegados a la pantalla.
No es para menos, ya que está en juego el mayor premio de su historia. Hasta ahora, el techo lo había tocado Rafa Castaño en marzo de 2023 con un cheque de 2.272.000 euros, seguido por el bote que cayó en manos de Óscar Díaz en mayo de 2024, de 1.816.000 euros. Pero lo de Manu y Rosa juega en otra liga económica, rozando los 2,7 millones.
La vida de Óscar Díaz después del confeti

Mientras esperamos a ver quién de los dos completa el rosco la próxima semana, es inevitable mirar hacia atrás y preguntar: ¿Qué se siente al ganar? Óscar Díaz, el último en lograr esta hazaña, ha reaparecido justo ahora que su reinado como "último ganador" está a punto de expirar.
Óscar Díaz está a punto de dejar de ser el último ganador del bote de ‘Pasapalabra’. Y sus palabras sobre aquel momento nos ayudan a entender lo que debe estar pasando por la cabeza de Manu o Rosa en estos instantes. Para Óscar, ganar no fue un cambio radical de vida estilo Hollywood, sino algo más terrenal pero igualmente valioso.
En sus propias palabras para el Confi TV sobre su situación actual: “No me ha cambiado la vida, pero se vive mucho mejor”. Lejos de comprarse mansiones o deportivos, el exconcursante insiste en que mantiene su profesión y su coche, pero ha ganado una tranquilidad impagable. "Ahora no tengo que hacer las cábalas o cuentas para irme de viaje", confiesa.
Lo más curioso es cómo la mente procesa un evento de tal magnitud. Óscar Díaz recuerda su victoria no como un estallido de euforia descontrolada, sino como algo extraño. “Lo recuerdo con mucha sensación de irrealidad”, asegura. A pesar de que es el objetivo diario, cuando finalmente sucede, el cerebro tarda en asimilarlo.
Cuando se le pregunta directamente cómo recuerda hoy aquel momento, su respuesta es reveladora: “Con mucha sensación de irrealidad. Es algo que sabes que has vivido, pero que se siente como una escena de película. Aunque luchas por ello todos los días, nunca lo ves cercano. El rosco es tan difícil que, cuando ocurre, el impacto es enorme. Es un alegrón, claro, pero lo que más recuerdo es esa sensación de estar viviendo algo ficticio… solo que te está pasando a ti”.
La dificultad extrema de las preguntas modernas y el vacío tras la rutina de las grabaciones

Uno de los puntos clave para entender el mérito de Manu y Rosa es la complejidad actual del formato. No basta con saberse el diccionario. Óscar explica la anatomía del rosco actual con una precisión quirúrgica: "El rosco actual tiene cuatro preguntas extremas, dos de diccionario y dos fuera de él. Las de fuera son prácticamente imposibles".
Díaz fue un caso atípico porque ganó el bote sin haberse quedado nunca antes a una sola palabra. Aquel día, los astros se alinearon. Sobre si sabía que sus respuestas eran correctas, admite: “No del todo”. Y añade una explicación fascinante sobre aquel día: “Yo había hecho estadísticas y acertaba una de esas cada doce o trece programas. Aquel día se dio la circunstancia de acertar las dos. Una la veía factible porque era geografía de Latinoamérica, algo que tenía bastante trabajado. La otra, la del arquitecto Fahrenkamp, fue puro azar dirigido. Lo tenía en una lista de arquitectos raros, pero no estaba seguro de que fuese ese. Decidí lanzarlo porque era uno de los alemanes que me había estudiado”.
Hay un aspecto del que se habla poco y que golpeará al futuro ganador o ganadora la semana que viene: el silencio después del programa. Pasar meses grabando crea una rutina adictiva. Óscar relata con nostalgia lo difícil que es volver a la normalidad: “Muchísimo. Yo estuve más de siete meses grabando y la rutina se te mete muy dentro. No solo el programa, sino el equipo: Roberto, Cristina, las redactoras, las azafatas, el personal técnico… con ellos creas un vínculo diario muy fuerte. Eso es lo que más se echa de menos”.
De la tensión máxima a la calma total. “Y luego está la adrenalina de El rosco y de la Silla azul, esa mezcla de tensión con la que se viven esas pruebas mezclada con la diversión del formato y de conocer a tantos famosos que de otro modo no conocerías... Cuando se acaba, incluso ganando, es como si a un niño le quitaran un juguete. Las primeras semanas sientes que te falta algo”, concluye Óscar. La próxima semana, Manu o Rosa sentirán ese mismo vacío, pero lo harán con el mayor premio de la historia de ‘Pasapalabra’ en el bolsillo.







