Los gatos son mascotas que tienen la fama de ser independientes, pero las últimas investigaciones han revelado el verdadero poder del ronroneo y cómo este puede ayudar a nuestro cerebro, todo ello gracias a la conexión única que se tiene con estos felinos y que está impulsada por la química cerebral.
La ciencia confirma de esta manera que acariciar a un gato es la mejor terapia para nuestro cerebro, y detrás de ello existe una explicación que tiene que ver con una sustancia muy conocida y que podemos impulsar en nuestro organismo de diversas maneras, una de ellas con estos pequeños felinos.
ACARICIAR A UN GATO ES LA MEJOR TERAPIA PARA EL CEREBRO

Como ya comentamos, los gatos tienen la fama de ser unas mascotas independientes, mucho más que los perros. Sin embargo, los estudios más recientes sugieren que compartimos una conexión única con ellos y todo ello tiene que ver con la oxitocina, conocida como la "hormona del amor".
Este es el mismo compuesto neuroquímico que se libera cuando una madre está acunando a su bebé o cuando te abrazas con un amigo. Este neurotransmisor también es importante en el vínculo entre humanos y gatos, pues juega un papel clave en los vínculos sociales, la confianza y la regulación del estrés.
A ello hay que sumar que tiene efectos calmantes en humanos y animales, pues la oxitocina suprime la hormona del estrés, el cortisol, y consigue activar el sistema parasimpático, que se encarga del sistema de descanso y digestión, ayudando de esta forma a la relajación del cuerpo.
Los científicos saben desde hace tiempo que las interacciones amistosas liberan oxitocina tanto en los perros como en sus dueños, pero hasta hace poco no se sabía si existía el mismo efecto en los gatos.
EL RONRONEO DE LOS GATOS AUMENTA LA OXITOCINA

Después de que la ciencia haya comparado la inteligencia de perros y gatos, un estudio publicado en Science Direct se ha encargado de analizar cómo estos pequeños felinos impactan en nuestro cerebro. Investigadores de Japón confirmaron que cuando los dueños acariciaban, abrazaban o mecían relajadamente a sus gatos, aumentaban sus niveles de oxitocina.
En dicho estudio, las mujeres interactuaron con sus mascotas durante unos minutos mientras los científicos medían los niveles hormonales de los propietarios. Los resultados sugirieron que el contacto amistoso con estos pequeños felinos estaba relacionado con un aumento de la oxitocina en la saliva de los humanos.
Además, se ha podido confirmar que muchas personas encuentran relajante acariciar a una de estas mascotas que ronronea, y no solo por su suave pelaje, sino porque su ronroneo desencadena la liberación de oxitocina en nuestro cerebro.
Por si esto fuera poco, el mencionado estudio ha ido un paso más allá para confirmar que no solo favorece esta descarga de la "hormona del amor", sino que también ayuda a reducir la presión arterial e incluso el dolor.
¿CUÁNDO SE LIBERA LA OXITOCINA ENTRE GATOS Y HUMANOS?

Después de que el ADN antiguo revelase el verdadero origen de los gatos domésticos, la ciencia ha podido confirmar cómo nos pueden beneficiar estos mininos con su ronroneo. Los investigadores tratan de identificar cuáles son los momentos concretos que provocan la liberación de dicha hormona.
El contacto físico suave parece ser un desencadenante principal para los gatos, y se ha demostrado que cuando los dueños los acarician o abrazan, la oxitocina de estos últimos tiende a aumentar, al igual que la de los propios gatos.
Los felinos que disfrutaban de un vínculo seguro, que iniciaban el contacto sentándose en el regazo o empujando con su hocico, mostraban un aumento de oxitocina, que además iba a más cuanto más tiempo pasaban cerca de sus dueños.
¿QUÉ OCURRE CON LOS GATOS MENOS CARIÑOSOS?

Al igual que sucede con las personas, cada gato tiene su propia personalidad, y esto nos lleva a que no todos son igual de cariñosos. En el mismo estudio se observaron patrones diferentes en gatos con un apego más distante o ansioso.
Aquellos mininos que mantenían una mayor distancia con los humanos no mostraron cambios de relevancia en sus niveles de oxitocina. Sin embargo, los ansiosos, es decir, los que buscaban constantemente a su dueño a pesar de que pudiesen sentirse abrumados con facilidad al ser manipulados, sí que presentaban altos niveles de oxitocina.
En este sentido, se pudo descubrir que la oxitocina de los gatos evasivos y ansiosos descendía ante un abrazo forzado. Así se pudo confirmar que la "hormona del amor" fluye cuando las interacciones con el animal respetan su comodidad, pero si se siente acorralado, esta desciende.
Por otro lado, se ha podido confirmar cómo el ronroneo juega un papel clave al crear conexiones con las personas. El ronroneo grave se ha relacionado con la curación de los gatos, pero también se ha demostrado que tiene efectos calmantes en los seres humanos, pudiendo reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial.







