Recuperan 5.000 objetos de la batalla de las Navas de Tolosa: corazas, cruces y flechas de 812 años bajo tierra

La Universidad de Jaén presentó en enero de 2026 el descubrimiento de más de 5.500 piezas de la batalla del 16 de julio de 1212. Puntas de flecha, corazas, monedas y cruces desvelan cómo se desplegaron los ejércitos cristianos y almohades. Tres campañas arqueológicas analizaron 79 hectáreas con detectores de metales y georreferenciación GPS.

La batalla de las Navas de Tolosa acaba de entregar su tesoro arqueológico más valioso: 5.593 objetos que llevaban 814 años bajo tierra jiennense. La Universidad de Jaén anunció el hallazgo a finales de enero de 2026 tras tres campañas de excavación entre 2022 y 2024. Corazas, flechas, monedas y cruces militares reconstruyen ahora cómo se desplegó el choque medieval del 16 de julio de 1212.

El 80% de las piezas recuperadas son equipamiento bélico auténtico de la batalla. El resto incluye objetos de campamento, arreos de caballo y elementos personales de los soldados que sellaron la suerte del califato almohade.

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Los arqueólogos dirigidos por Irene Montilla y Juan Carlos Castillo prospectaron 79 hectáreas del campo de batalla. Usaron detectores de metales y georreferenciación GPS para localizar cada objeto con precisión milimétrica. El 95% del material encontrado es de hierro corroído por ocho siglos de oxidación.

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Entre las piezas más valiosas destacan puntas de flecha almohades y cristianas, fragmentos de cotas de malla y láminas de corazas con remaches. También recuperaron herraduras de caballos de guerra, clavos de fortificaciones y guarniciones de latón dorado con motivos arquitectónicos. Un clavo almohade lleva grabado en su cabeza "Alabado sea Dios".

El equipo identificó 127 objetos militares en Castro Ferral, la fortaleza almohade donde comenzó el ataque cristiano. Ahí se concentraron más flechas que en ningún otro punto del campo de batalla.

Por qué aparece ahora este botín histórico

El proyecto arqueológico arrancó en 2022 con fondos de investigación patrimonial. Hasta entonces, nadie había rastreado el campo de batalla con tecnología moderna de teledetección. Los expertos buscaron no solo el choque del 16 de julio, sino también las acciones bélicas de los días 12 al 19 cuando los ejércitos acamparon y asediaron posiciones.

Las tres campañas sucesivas permitieron mapear rutas militares, campamentos y zonas de combate que las crónicas medievales mencionaban sin ubicación exacta. Los objetos recuperados incluyen:

  • 11 monedas acuñadas por Alfonso VIII de Castilla y dos dírhams almohades
  • Fragmentos de epigrafía árabe en objetos de plomo circular
  • Herrajes de arquetas de hueso o marfil que transportaban reliquias
  • Un colgante en forma de cruz para frontalera de caballo de guerra

El anuncio oficial se produjo en enero de 2026 coincidiendo con la publicación del estudio completo en la revista científica especializada. La frescura del hallazgo alimenta ahora el debate sobre cómo interpretar las crónicas cristianas y árabes del enfrentamiento.

Cómo cambia lo que sabíamos de la batalla

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Los objetos confirman que Castro Ferral no era un simple cerro defensivo. Los arqueólogos descubrieron dos lienzos de muralla paralelos de casi dos metros de alzado, una torre bastión y otra circular de mampostería. Era una fortificación de dimensiones superiores a las estimadas por Navas.

En Mesa del Rey, donde acampó Alfonso VIII antes del combate, se prospectó el 60% de sus 15 hectáreas. Allí aparecieron 1.306 objetos relacionados con el enfrentamiento, incluyendo siete monedas del rey castellano. La concentración de material desmiente la teoría de que el campamento cristiano estuvo disperso.

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Los topónimos que usaron las tres crónicas principales coinciden ahora con evidencias materiales. Esto valida que las fuentes literarias, pese a sus exageraciones propagandísticas, describieron escenarios reales y no inventados por cronistas cortesanos.

Qué revelan los objetos sobre los dos ejércitos

El estudio tipológico de las puntas de flecha demuestra conexión directa con armamento que se disparaba en Levante mediterráneo. Álvaro Soler del Campo, responsable de la Real Armería, calificó el hallazgo como "guía para la arqueología española". Las flechas almohades presentan diseño más estilizado que las cristianas.

Los fragmentos de cota de malla y las guarniciones decoradas pertenecían a oficiales de alto rango. Las tachuelas y hebillas de diferentes tamaños indican presencia de tropas con equipamiento diverso, desde nobles hasta milicia concejil. Un pinjante en forma de cruz para caballo reproduce los que aparecen en miniaturas medievales de la época.

Los dos objetos con epigrafía árabe demuestran que parte del equipamiento almohade llevaba invocaciones religiosas grabadas. El clavo con "Alabado sea Dios" pudo pertenecer a un escudo o mueble de campaña. El objeto circular de plomo está aún en estudio paleográfico por especialistas.

Qué pasará con este tesoro medieval

La Universidad de Jaén custodia las 5.593 piezas en instalaciones climatizadas para frenar la corrosión. El proceso de restauración y catalogación completo llevará entre tres y cinco años adicionales. Algunas piezas ya están programadas para exposición en el Museo de Jaén durante 2026.

El equipo arqueológico solicita ahora permisos para prospectar otras 40 hectáreas sin analizar del campo de Tolosa. Creen que el campamento almohade principal podría estar en una zona aún virgen de excavaciones. Si lo localizan, el número de objetos recuperados podría duplicarse en próximas campañas.

El hallazgo convierte el campo de batalla en candidato a Patrimonio de la Humanidad. La concentración de material bélico medieval en posición original supera a cualquier otro yacimiento de la Reconquista documentado hasta la fecha.

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