La gasolinera lunar está cada vez más cerca de ser una realidad. Desde la NASA está en marcha un ambicioso plan que tratará de convertir el agua de la Luna en combustible, en lo que marcaría un antes y un después en la realización de misiones espaciales, pues se podría contar con todos los recursos necesarios.
Una vez que las primeras bases se instalen y los astronautas pasen más tiempo en la Luna, continuar enviando agua, aire y combustible desde la Tierra llegará a ser insostenible, pero crear una gasolinera lunar puede llevar a evitar este tipo de problema, haciendo que se impulse la exploración espacial.
LA NASA QUIERE CREAR UNA GASOLINERA LUNAR
El hallazgo de agua en la Luna ha marcado un antes y un después en la exploración espacial. Desde los impactos de LCROSS en 2009 y las firmas espectrales de hielo vistas en los siguientes años, la posibilidad de aprovechar estos depósitos trascendió la ciencia ficción.
Los científicos e ingenieros trabajan actualmente para tratar de localizar el hielo detectado en el único satélite natural de nuestro planeta, excavar el regolito helado y transformarlo para que pueda ser un combustible espacial.
Estos planes cobran especial relevancia si tenemos en cuenta que cada kilogramo que es transportado desde la Tierra tiene un coste muy elevado. Por lo tanto, fabricar combustible en la Luna abarataría misiones y además, permitiría abrir rutas hacia Marte.
EL PLAN DE LA NASA PARA EXTRAER AGUA DE LA LUNA

Mientras Estados Unidos quiere instalar una planta nuclear en la Luna para buscar sustancias raras, la NASA también trabaja en tratar de extraer un agua que primero debe ser localizada. En los polos, especialmente en el sur, se concentran regiones sombreadas en las que podría haber.
En los cráteres hondos localizados en esta zona nunca les da el Sol y alcanzan temperaturas bajísimas, lo que hace que pueda persistir hielo mezclado con el suelo, como explica Julie Stopar, del Lunar and Planetary Institute.
La existencia de esta mezcla lleva a que sea necesario diseñar técnicas de extracción que funcionen en condiciones extremas, pues deben hacerlo en vacío, con polvo abrasivo y frío extremo.
Una vez detectado, tendrá que buscarse el método más indicado para extraer este recurso, y la estrategia más directa pasa por calentar el suelo para que expulse el vapor de agua y luego atraparlo en un recipiente frío. Para ello se habla de distintas fuentes de calor, mientras que la luz solar concentrada podría ser útil en el momento en el que en la Luna haya iluminación.
Entre las posibilidades que se manejan se encuentra la de usar el calor sobrante de pequeños reactores de fisión, dado que los paneles solares en el polo sur dan energía de manera irregular. También hay otros proyectos en marcha, como el europeo LUWEX, que calientan, remueven y rotan el regolito helado en un crisol para liberar el agua de manera eficiente.
LA NASA SEPARARÁ EL AGUA EN HIDRÓGENO Y OXÍGENO

Después de que Lascorz haya asegurado que pronto veremos otro alunizaje, los ambiciosos planes de la NASA para crear una gasolinera lunar pasan por extraer el agua y luego convertirla en combustible. Para conseguirlo, es necesario dividirla en hidrógeno y oxígeno con electrólisis, un proceso necesario para romper el enlace químico entre ambos elementos.
Aunque la electrólisis funciona habitualmente en la Tierra sin mayores dificultades, en la Luna representa todo un desafío, ya que el agua es extremadamente pura, porque las impurezas reducen la eficiencia y generan subproductos no deseados. Ello lleva a que sea necesario un pulido adicional.
La finalidad pasa por licuar después los gases para poder almacenarlos como hidrógeno líquido y oxígeno líquido, que precisamente es lo que impulsa los cohetes en la actualidad. De conseguir crear este combustible, la exploración espacial recibiría un gran impulso.
De esta manera, la NASA podría abaratar los costes de las misiones de manera notable, lo que permitiría llevar a cabo cada vez más exploraciones y, además, llegar a otros rincones del universo aún por explorar. Es más, la NASA y SpaceX podrían estar más cerca de conseguir la habitabilidad en Marte, uno de los grandes sueños de Elon Musk.
Otro punto a tener en cuenta es que este recurso no es infinito y los mejores yacimientos se pueden concentrar en unos pocos cráteres, por lo que podría haber un importante problema geopolítico. La carrera por llegar primero al lugar podría generar tensiones dentro de la carrera espacial.








