Aquí no hay un modelo mejor que otro. Hay dos tradiciones distintas, dos maneras de entender el papel de la monarquía y dos conceptos diferentes sobre la preparación de una jefa de Estado, camino que transitan actualmente la princesa Leonor y la princesa Amalia de Orange. Y viendo cómo lo hacen cada una, se entiende mejor cómo piensan sus respectivas casas reales.
El contraste es tan grande que sirve como ejemplo perfecto. La princesa Leonor sigue un camino marcado, tradicional, donde la disciplina es la norma. La princesa Amalia ha elegido una ruta flexible, que compagina con sus estudios universitarios. Detrás hay decisiones que reflejan la cultura de cada país y la imagen que cada monarquía quiere proyectar en el siglo XXI.
La formación de la princesa Leonor y su recorrido clásico y exigente

En España, la Constitución dice que el Rey es el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Por lo tanto, la princesa Leonor, como futura reina, debe estar preparada para ese papel. Su formación no es una opción, es un requisito. Y se hace siguiendo un modelo que podríamos llamar clásico. Es estructurado, secuencial y públicamente visible.
Todo empezó en la Academia General Militar de Zaragoza. Allí se fue a vivir y a formarse como lo haría cualquier otro alumno. Recibió la instrucción básica de infantería del Ejército de Tierra. Había pruebas físicas duras, disciplina estricta y ningún trato de favor por ser quien era. Era una más del curso. Después, cambió de escenario. Su siguiente paso fue la Escuela Naval Militar de Marín, en Pontevedra. Allí conoció la vida en la Marina, hizo ejercicios navales e incluso embarcó en el buque-escuela Juan Sebastián Elcano para un viaje formativo.
Ahora mismo, la princesa Leonor se encuentra en la tercera fase. Está en la Academia General del Aire en San Javier, Murcia. Allí completa su conocimiento sobre defensa aérea. Este recorrido por las tres academias lleva su tiempo, varios años. Combina el esfuerzo físico con el aprendizaje técnico, táctico y de liderazgo. El mensaje es potente: la futura reina conoce desde dentro cada uno de los ejércitos que algún día dirigirá.
El camino de la princesa Amalia: flexibilidad y vida universitaria

Si cruzamos los Pirineos y llegamos a los Países Bajos, el panorama cambia. La princesa Amalia también tiene que prepararse, pero lo hace a su manera. Un método mucho más integrado en su vida personal y académica. Después de terminar su primer grado universitario, tomó una decisión. Se apuntó al Defensity College. Esto no es una academia militar al uso. Es un programa especial que combina trabajo y estudio.
¿Qué significa esto en la práctica? Que la princesa Amalia puede compaginar ambas cosas. Por un lado, está estudiando un grado en Derecho Holandés. Por otro, trabaja uno o dos días a la semana en tareas relacionadas con la Defensa. Además, hace prácticas rotatorias en las diferentes ramas: la Marina, el Ejército de Tierra, la Fuerza Aérea y la Policía Militar. No vive en un cuartel. Va y viene.
Hace poco completó la Formación Militar General y la ascendieron a cabo. Eso le da derecho a llevar uniforme en actos oficiales de Defensa. Pero su día a día es el de una estudiante universitaria que, además, tiene un compromiso castrense. El programa en el que está busca precisamente eso: acercar a los universitarios a las Fuerzas Armadas y fortalecer los lazos entre la sociedad civil y la defensa del país.
Dos filosofías muy diferentes sobre el papel de la reina

Estos dos caminos tan distintos no son un accidente. Responden a dos formas de pensar. En España, la formación de la princesa Leonor se basa en una idea clásica de autoridad y liderazgo. Se considera que para mandar, hay que haber servido. Y hay que haber pasado por las mismas pruebas que los demás. La disciplina, el conocimiento profundo y la resistencia física son valores fundamentales. Es una preparación que busca, sobre todo, legitimidad ante los propios militares y ante la ciudadanía.
En los Países Bajos, la filosofía es otra. Se valora más la versatilidad y la integración. La princesa Amalia no está siendo formada solo como una comandante, sino como una reina moderna que entiende la defensa desde una perspectiva cívica y académica. Su preparación es menos ceremonial y más práctica. Se trata de que adquiera las competencias necesarias sin que eso la aísle del mundo en el que vive el resto de la gente joven de su país.
Esta diferencia también habla de cómo ve cada monarquía su propia historia. La Casa Real española parece apostar por la continuidad y el simbolismo de las instituciones del Estado. Cada acto público de la princesa Leonor con uniforme refuerza un mensaje de unidad, solidez y respeto a la tradición castrense. Es una imagen poderosa y calculada. La Casa Real neerlandesa, en cambio, transmite una imagen de modernidad y normalidad. La formación de la princesa Amalia es casi discreta. No hay tantas fotos oficiales en academias. Se enfatiza que es una joven que estudia y que, además, se prepara para sus responsabilidades futuras. La normalidad es en sí misma un valor político importante allí.







