Calambres, cinco horas de agonía y un Zverev antológico: Carlos Alcaraz alcanza la final del Open de Australia

El número uno del mundo ha sellado este viernes su billete para la última ronda en Melbourne tras una batalla épica de 5 horas y 27 minutos. En un encuentro que rozó lo dramático, el murciano sobrevivió a un Alexander Zverev en estado de gracia

Carlos Alcaraz ha vuelto a demostrar en el Open de Australia que su resistencia mental habita en una dimensión distinta a la del resto. Lo que comenzó como una exhibición de poderío bajo el sol de Melbourne terminó convirtiéndose en un ejercicio de supervivencia extrema. El español ya está en la final de Melbourne.

Y es que el murciano no solo tuvo que desactivar el servicio de un rival que rozó la perfección, sino que se vio obligado a reconstruirse desde las cenizas cuando su propio cuerpo decidió dejar de responder en el ecuador del choque.

El dominio inicial de Carlos Alcaraz en la Rod Laver Arena

El encuentro arrancó con una tensión eléctrica, propia de lo que había en juego. Bajo un calor sofocante, las condiciones favorecían a los grandes pegadores, pero Alcaraz decidió llevar el ritmo desde el fondo de la pista. Tras un intercambio de golpes inicial donde ambos tanteaban sus fuerzas, el español dio el primer golpe de autoridad en el noveno juego.

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Con una rotura de servicio quirúrgica, Carlos Alcaraz cerró la primera manga con una solvencia que hacía presagiar una tarde tranquila. Sin embargo, en el tenis de alto nivel, la calma suele ser el preludio de la tormenta.

El segundo set elevó la exigencia física a niveles insospechados. El jugador alemán, lejos de venirse abajo, incrementó la velocidad de su bola y llegó a disponer de una ventaja de 5-2. Fue en ese momento cuando surgió la versión más competitiva del español, logrando recuperar la desventaja y forzar un desempate donde el ranking terminó pesando más que el cansancio. Al adjudicarse el segundo parcial, el pase a la final parecía un trámite, pero el destino guardaba un giro de guion que nadie en el estadio esperaba.

Los calambres y el colapso físico ponen a Carlos Alcaraz contra las cuerdas

La tragedia deportiva hizo acto de presencia en el tercer set. Sin previo aviso, el ritmo del número uno cayó en picado. Las señales de alarma llegaron primero al banquillo en forma de gestos de dolor y, poco después, el propio jugador admitió haber sufrido náuseas en la pista.

Los calambres fulminantes aparecieron de forma drástica, mermando la movilidad de un Alcaraz que apenas podía desplazarse para cubrir los ángulos. En esas condiciones, Zverev no perdonó. El alemán aprovechó el apagón físico de su rival para anotarse el tercer y el cuarto set en dos desempates agónicos donde el tenis del teutón rozó la excelencia técnica.

Cuando todo parecía indicar que el hundimiento era definitivo, el descanso antes de la quinta manga obró el milagro. Aunque el alemán volvió a golpear primero con una rotura temprana, el español encontró fuerzas donde no las había.

Calambres, cinco horas de agonía y un Zverev antológico: Carlos Alcaraz alcanza la final del Open de Australia Fuente: Agencias
Alcaraz en un juego contra Zverv en semifinales Fuente: Agencias

Carlos Alcaraz jugará su primera final del Open de Australia

Con el marcador en contra y la sombra de la derrota planeando sobre la pista, el murciano recuperó la frescura en sus piernas y empezó a presionar el servicio de un Zverev que comenzó a sentir el vértigo de la victoria. La remontada se fraguó en un décimo juego antológico, donde la agresividad del joven de El Palmar terminó por quebrar la resistencia mental de su oponente.

El desenlace fue una liberación de tensión acumulada durante horas de agonía. Tras confirmar la remontada y cerrar el partido tras casi cinco horas y media de lucha, el español se dejó caer sobre el cemento azul de Melbourne, exhausto y emocionado. Ha sido una victoria que trasciende lo deportivo para entrar en el terreno de la épica personal. Ahora, con el cuerpo aún recuperándose del esfuerzo extremo, el murciano espera al ganador del duelo entre Novak Djokovic y Jannik Sinner para intentar levantar su primer trofeo en tierras australianas el próximo domingo.

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