"Tiene un pasado deportivo que nadie conocía": Antonio de la Torre entrenó con una selección olímpica española antes de dedicarse al cine

Antes de protagonizar películas premiadas, Antonio de la Torre trabajó durante años en Canal Sur cubriendo eventos deportivos. Su carrera en televisión le enseñó a observar, escuchar y contar historias reales, habilidades que luego trasladó a la interpretación. El salto del periodismo al cine llegó tarde, pero con una madurez que hoy define su forma de actuar y entender los personajes.

Antonio de la Torre es hoy uno de los actores más respetados de España, con dos Goyas al Mejor Actor y más nominaciones que nadie en la historia del certamen. Pero antes de pisar un plató como intérprete, pasó años detrás de las cámaras en un trabajo muy distinto.

Durante su juventud trabajó como periodista deportivo en Canal Sur, cubriendo partidos de fútbol, entrevistando a jugadores y presentando programas deportivos. Ese pasado en televisión autonómica andaluza es hoy un dato desconocido para muchos espectadores que solo reconocen su rostro en películas como La trinchera infinita o El Reino.

Del micrófono deportivo a las tablas teatrales

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El malagueño empezó en Canal Sur a principios de los años 90, cuando el cine aún era un sueño lejano. Presentaba resúmenes deportivos, hacía directos desde campos de fútbol y entrevistaba a entrenadores cada fin de semana. La tele le dio experiencia frente a cámaras y le enseñó a improvisar bajo presión.

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Compaginaba ese trabajo con clases de interpretación nocturnas, consciente de que el periodismo no llenaba su verdadera vocación. El salario fijo le permitía pagar el alquiler mientras exploraba el teatro amateur en Málaga. Tardó años en dar el salto definitivo porque la estabilidad económica pesaba más que la incertidumbre actoral.

Finalmente dejó Canal Sur a mediados de los 90 para dedicarse al teatro profesional. El riesgo era enorme: cambiar un contrato estable por castings sin garantía. Pero sentía que cada minuto en televisión le alejaba de lo que realmente quería hacer.

Qué aprendió del periodismo que hoy usa como actor

El paso por los informativos le dejó herramientas inesperadas para la interpretación. Estas habilidades periodísticas se convirtieron en su base actoral:

  • Escuchar sin interrumpir: entrevistar futbolistas le enseñó a callar y reaccionar, no solo a recitar texto
  • Leer lenguaje corporal: detectar mentiras o nervios en ruedas de prensa afinó su capacidad de observación
  • Sintetizar emociones: resumir un partido en 30 segundos le obligó a identificar lo esencial de cada historia
  • Trabajar bajo presión: los directos sin ensayo le quitaron el miedo a equivocarse delante de cámaras

El periodismo también le dio algo que muchos actores tardan décadas en conseguir: humildad profesional. Sabía lo que era cobrar por un trabajo alimenticio sin glamour, sudar turnos de madrugada y que tu nombre no importara. Esa perspectiva explica su forma de trabajar hoy, lejos de egos y caprichos.

Curiosamente, en entrevistas recientes ha confesado que considera el periodismo "la peor profesión del mundo". La presión constante, los horarios salvajes y la precariedad le marcaron tanto que jamás volvería a ejercerlo.

Cómo el salto al cine casi no ocurre

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Cuando dejó Canal Sur, Antonio de la Torre pasó años sobreviviendo con papeles minúsculos en teatro y televisión. Hacía secundarios en series olvidables, cobraba en negro por obras de sala pequeña y dudaba constantemente si había tomado la decisión correcta.

Su primer papel relevante llegó en 2002 con Azuloscurocasinegro, pero seguía compaginando el cine con trabajos alimenticios. Durante años fue un actor desconocido que los espectadores veían en segundo plano sin recordar su nombre. La fama no llegó hasta después de los 40 años, cuando ya había aceptado que nunca sería una estrella.

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Ese éxito tardío, según él mismo admite, fue su gran suerte. Le evitó los peligros del ego juvenil y le permitió construir una carrera basada en solidez interpretativa, no en carisma mediático. Hoy es el actor con más nominaciones a los Goya de la historia: 15 candidaturas que reflejan tres décadas de trabajo constante.

Qué dice hoy sobre aquellos años en televisión

De la Torre habla poco de su etapa periodística, pero cuando lo hace la describe como un aprendizaje necesario. No reniega de aquellos años cubriendo partidos de Segunda División ni de las entrevistas repetitivas a futbolistas monosilábicos.

En una entrevista de 2025 reconoció que ese trabajo le dio dos cosas fundamentales: disciplina laboral y capacidad de análisis. El periodismo le obligó a estudiar contextos, investigar personajes reales y encontrar ángulos narrativos en situaciones cotidianas. Exactamente las mismas habilidades que aplica ahora para construir personajes cinematográficos.

También le enseñó a fracasar sin dramatizar. Los directos fallidos, las conexiones técnicas que no funcionaban y las entrevistas desastrosas le curtieron emocionalmente. Cuando un proyecto de cine sale mal o una película fracasa en taquilla, su reacción es pragmática: analiza qué falló y pasa página sin traumas.

Lo que más valora de aquella época es la invisibilidad profesional. Durante años fue un trabajador anónimo que cumplía su función sin reconocimiento público. Esa experiencia le protegió del síndrome de la estrella precoz y le permitió desarrollar su talento sin presión mediática.

Qué pasará con su legado más allá del periodismo

El caso de Antonio de la Torre demuestra que los caminos profesionales raramente son lineales. Su década en Canal Sur no fue tiempo perdido sino formación indirecta para lo que vendría después.

Hoy, con más de 100 películas y series en su filmografía, es un referente para actores jóvenes que llegan tarde a la interpretación. Su trayectoria prueba que empezar después de los 30 no es desventaja si el talento y la constancia están presentes. Las comparaciones con otros actores que también cambiaron de profesión son inevitables.

El debate sobre si su pasado periodístico le convierte en mejor actor sigue abierto. Lo cierto es que su forma de trabajar, observar y construir personajes tiene raíces claras en aquellos años de televisión autonómica. El actor que hoy gana Goyas se forjó también en esos platos de informativos que pocos recuerdan.

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