Nintendo vuelve a censurar videojuegos en Switch 1 y 2

La llegada de Dispatch a Nintendo Switch y Nintendo Switch 2 con barras negras permanentes sobre sus escenas de desnudo ha reactivado el viejo debate sobre la censura en las consolas de la compañía japonesa, un terreno en el que ya se han visto envueltos títulos como Fire Emblem Fates, Xenoblade Chronicles X, Fatal Frame o Tokyo Mirage Sessions.

La llegada de Dispatch a Nintendo Switch y Switch 2 ha vuelto a colocar a Nintendo en el centro del debate sobre la censura en videojuegos. El aclamado juego narrativo episódico de AdHoc Studio, un estudio fundado por veteranos de Telltale Games, Ubisoft y Night School Studio, desembarca en las consolas de la compañía japonesa con recortes visibles en su contenido adulto, lo que ha generado críticas de parte de jugadores y observadores del sector.

En las versiones originales de Dispatch para otras plataformas, el título incluye escenas puntuales de desnudez —con pechos femeninos y genitales masculinos visibles— y gestos considerados ofensivos, como mostrar el dedo corazón. Todo ello se acompaña de una opción dentro del menú para activar o desactivar una capa de censura visual que cubre estas partes con barras negras. Esa decisión se deja, por tanto, en manos del jugador.

En Switch y Switch 2, sin embargo, la situación es distinta. Las barras negras están siempre activadas y el menú que permite deshabilitarlas ha desaparecido. El resultado práctico es que el contenido explícito simplemente no se puede ver en las consolas de Nintendo, incluso si el usuario desea jugar a la versión sin censura.

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AdHoc Studio ha explicado que esta diferencia no responde a una iniciativa unilateral del estudio, sino a la necesidad de cumplir con los criterios de publicación en la tienda digital de la compañía. En declaraciones a Eurogamer, el estudio subraya que "las distintas plataformas tienen criterios de contenido diferentes, y los envíos se evalúan de forma individual", y que han trabajado con Nintendo para garantizar que el juego cumple los requisitos para salir a la venta en sus consolas, recalcando que la narrativa y la jugabilidad son idénticas al lanzamiento original.

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En cualquier caso, la censura en Dispatch no se limita a pequeños ajustes técnicos. Uno de los ejemplos que más han circulado en redes sociales es una escena en la que la superheroína Blonde Blazer luce un vestido para un evento y pregunta a su compañero Robert Robertson qué opina. Una parte mínima del pezón asoma por el escote, lo que desencadena un diálogo cómico en el que el jugador debe decidir si menciona el detalle o finge no verlo. Con la versión censurada, una gran barra negra tapa la zona, lo que altera el tono sutil de la escena y cambia la forma en que se percibe el chascarrillo visual.

Este tipo de cambio ha alimentado la percepción de que Nintendo sigue aplicando un filtro particular sobre el contenido sexual o de desnudez, incluso en títulos destinados a un público adulto y claramente etiquetados como tales. La polémica ha ido acompañada de acusaciones de doble rasero, al señalarse que en la eShop coexisten numerosos juegos con temática sexual —incluidos títulos con la palabra "Hentai" en su nombre—, aunque estos no siempre muestran desnudos explícitos.

El peso de las normas de calificación de Nintendo

El caso de Dispatch se vuelve aún más complejo si se tiene en cuenta la estructura global de distribución de juegos en la eShop. Habitualmente, Nintendo comercializa una única versión del juego que se adapta al idioma en función de la configuración de la consola. Esto significa que una misma build puede estar disponible en Europa, América y Japón, con mínimos cambios regionales, y que un usuario puede comprar un juego en una tienda extranjera y ejecutarlo en su consola con otro idioma sin necesidad de versiones separadas.

En este contexto, el papel de los organismos de calificación por edades resulta crucial. En Japón, CERO mantiene una línea especialmente estricta con la representación de la desnudez y, sobre todo, con la combinación de erotismo y determinados elementos sensibles, como la apariencia juvenil de los personajes o la exhibición detallada de genitales. También hay restricciones claras en materia de desmembramientos y violencia gráfica.

Todo indica que, más que una imposición directa de Nintendo a nivel global, el origen de la censura en Dispatch podría estar en la necesidad de superar el filtro de CERO para que el juego pueda venderse en la eShop japonesa. Si el título se distribuye como una única versión mundial, cualquier limitación aplicada para el mercado japonés se acaba extendiendo de facto al resto de regiones. Para un gran editor, la solución puede pasar por lanzar versiones distintas por territorio, pero para un estudio independiente como AdHoc esa opción implica costes adicionales de certificación, comunicación y mantenimiento de parches, algo difícil de asumir.

La censura de Dispatch se habría permitido para que el juego pueda venderse en la eShop de Japón

El contraste se aprecia en producciones de gran presupuesto como Cyberpunk 2077, cuya versión para Nintendo ha seguido una estrategia dual: una edición sin censura para Occidente y otra específica para Japón con modificaciones en desnudos y violencia. En este caso, el músculo financiero CD Projekt (la editora y propietaria) ha permitido dividir el lanzamiento y adaptarse a los requerimientos de CERO sin que los recortes afecten a todos los mercados.

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Más allá del caso puntual de Dispatch, la situación evidencia hasta qué punto los criterios de contenido de los organismos de calificación y las políticas de plataforma condicionan el resultado final que llega al usuario. Nintendo, que durante décadas ha cultivado una imagen de marca familiar, intenta equilibrar la apertura a un catálogo más adulto en Switch con el cumplimiento de estos estándares y la protección de su reputación.

Una imagen promocional del videojuego Dispatch
Una imagen promocional del videojuego Dispatch | Fuente: Adhoc Studio

La otra censura: Fire EmblemTokyo Mirage Sessions...

La discusión en torno a Dispatch se suma a un largo historial de decisiones de censura o localización polémica en juegos de las plataformas de Nintendo que van en la otra dirección. Especialmente durante la generación de Wii U y 3DS, varios lanzamientos llegaron recortados o modificados en Occidente en comparación con sus ediciones originales japonesas, avivando el debate sobre hasta dónde debe llegar la adaptación cultural.

Uno de los ejemplos más sonados fue Fire Emblem Fates. En la versión occidental se eliminaron o alteraron escenas y diálogos relacionados con la sexualización de personajes y con ciertas dinámicas de relación que, en el contexto japonés, pasaron el filtro de CERO pero, de cara a los estándares de Nintendo en Estados Unidos y Europa, se consideraron problemáticos. También se suavizaron algunos trajes y se eliminaron minijuegos de contacto físico con los personajes que, en clave de comedia romántica, podían interpretarse de forma distinta en otras culturas.

Otro caso recurrente en el debate es Xenoblade Chronicles X, en el que el diseño de ciertos trajes femeninos fue modificado para las versiones occidentales. En el original japonés, una de las protagonistas podía equiparse armaduras que enseñaban demasiado, incluso a edades que resultaban incómodas para parte del público europeo y norteamericano. Nintendo optó por reajustar el diseño y la edad del personaje en el lanzamiento internacional, una decisión que para unos fue una adaptación razonable y, para otros, una injerencia innecesaria en la visión original del equipo creativo.

La saga Fatal Frame también ha ocupado titulares por motivos similares. En Maiden of Black Water, juego de terror de corte japonés, algunos trajes alternativos con fuerte carga sexual fueron sustituidos en Occidente por otros atuendos menos explícitos, en un intento de reequilibrar el tono general hacia lo sobrenatural y alejarse de la erotización de las protagonistas. Posteriormente, con los relanzamientos en plataformas modernas, se mantuvieron o reconfiguraron buena parte de estos cambios, consolidando la versión censurada como referente fuera de Japón.

Probablemente el episodio más ilustrativo del choque entre percepciones regionales sea el de Tokyo Mirage Sessions FE. Este cruce entre Shin Megami Tensei y Fire Emblem, desarrollado por Atlus y publicado originalmente en Wii U, vio cómo numerosos elementos eran alterados para su llegada a Occidente, con trajes más discretos, encuadres modificados, carteles y escenarios retocados para rebajar la carga sexual o suavizar referencias polémicas.

Años más tarde, cuando se anunció Tokyo Mirage Sessions FE Encore para Switch, Nintendo Japón tuvo que pedir disculpas públicamente al aclarar que la nueva versión se basaba en la edición censurada occidental, y no en el original japonés, lo que implicaba que los jugadores nipones recibirían un producto distinto al que conocieron en Wii U.

Este movimiento fue especialmente significativo pero, en la práctica, se consolidó un único estándar global más conservador, en lugar de mantener dos variantes culturalmente diferenciadas.

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