Encuentran más de 1 kilómetro de la calzada romana más importante de Hispania: estaba oculta en Córdoba

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Córdoba ha identificado 1.160 metros de la calzada romana Corduba-Emerita en la antigua ciudad de Mellaria, Fuente Obejuna. Este tramo corresponde a uno de los ejes de comunicación más vitales de Hispania, que conectaba las capitales de Bética y Lusitania. Las prospecciones aéreas y geofísicas han revelado el recorrido exacto de esta vía estratégica, utilizada para transportar mercancías, tropas y la riqueza aurífera de la región hacia las grandes ciudades romanas del sur peninsular.

Córdoba acaba de convertirse en el epicentro de un hallazgo arqueológico de primer orden. Investigadores de la Universidad de Córdoba, en colaboración con el Ayuntamiento de Fuente Obejuna, han localizado 1.160 metros del trazado exacto de la vía Corduba-Emerita, una de las arterias más cruciales del Imperio Romano en la península ibérica. El descubrimiento se ha producido en la antigua ciudad de Mellaria, un enclave que durante siglos permaneció oculto bajo campos de cultivo.

La excavación, financiada mediante convenio entre ambas instituciones desde 2022, ha empleado tecnología de vanguardia. ¿Qué secretos escondía este corredor imperial bajo metros de tierra?

El trazado que unía dos capitales

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La vía Corduba-Emerita conectaba Corduba, actual Córdoba, con Emerita Augusta, hoy Mérida. Esta calzada romana constituía la columna vertebral del comercio entre la Bética y la Lusitania, las dos provincias más ricas de Hispania. El tramo localizado atravesaba Mellaria desde el oeste, procedente de Córdoba, y salía por el este hacia Medellín, en la actual Badajoz.

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Investigadores han confirmado que esta ruta servía como cauce de evacuación de la riqueza aurífera del conventus Cordubensis. El distrito minero del Valle del Guadiato dependía completamente de este corredor para enviar lingotes de oro hacia la capital de la Bética. Mellaria actuaba como estación de gestión donde se almacenaban productos ya tratados, vigilados por guarniciones permanentes antes de continuar su viaje.

La importancia estratégica de esta vía explica por qué Roma invirtió recursos excepcionales en su construcción durante el siglo I d.C. Frente a este escenario, el hallazgo reciente aporta datos inéditos sobre la ingeniería viaria romana.

Tecnología del siglo XXI desentierra el pasado

Más allá del problema de localizar estructuras bajo hectáreas de cereal, el equipo arqueológico ha empleado prospecciones aéreas con drones y estudios geofísicos avanzados. La tecnología líder, un sistema de láser aéreo que elimina digitalmente la vegetación, ha permitido detectar el micro relieve milimétrico de la corteza terrestre. Este método ha rescatado yacimientos que resultaban invisibles a simple vista.

El gradiómetro utilizado en las prospecciones de diciembre de 2025 ha identificado anomalías magnéticas correspondientes a estructuras sepultadas. Los algoritmos aplicados sobre imágenes de infrarrojos han revelado patrones de humedad que delatan la presencia de antiguos pavimentos. Esta combinación de técnicas ha conseguido mapear no solo la calzada, sino también edificios administrativos y espacios funerarios anexos.

La Universidad de Córdoba ha procesado 60 kilómetros del recorrido mediante modelos tridimensionales generados por vuelos de dron. Estas representaciones digitales muestran un cordel rectilíneo que atraviesa Sierra Morena con una precisión geométrica asombrosa. El siguiente obstáculo golpea cuando hay que excavar físicamente para verificar lo que los sensores detectan.

Un espacio funerario de élite emerge

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La excavación no solo ha confirmado el trazado viario, sino que ha desvelado un espacio funerario extravagante destinado a rituales de la aristocracia local. Este descubrimiento, calificado por los arqueólogos como excepcional, incluye estructuras monumentales asociadas a familias de alto rango que controlaban la explotación minera. Las sepulturas presentan características arquitectónicas sofisticadas, con cámaras de enterramiento y espacios ceremoniales diferenciados.

El análisis de los restos ha permitido identificar elementos de la organización político-administrativa de Mellaria. Inscripciones epigráficas halladas en la zona certifican la existencia de un municipio romano plenamente desarrollado entre los siglos I y III d.C. La ciudad controlaba la extracción mineral del Guadiato y actuaba como nudo logístico entre la sierra y el valle del Guadalquivir.

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Esta situación empeora cuando se constata el abandono progresivo del enclave a partir del siglo IV. Factores económicos y cambios en las rutas comerciales provocaron la decadencia de Mellaria, cuyas estructuras quedaron progresivamente enterradas por sedimentos y vegetación.

Qué implica para el patrimonio cordobés

Frente a este escenario, la alcaldesa de Fuente Obejuna ha destacado que la adquisición de los terrenos donde se ubica Mellaria supuso una inversión importante para un municipio pequeño. El yacimiento se ha convertido en un recurso económico y turístico para toda la Comarca del Guadiato. Las autoridades proyectan desarrollar infraestructuras de acceso y señalización que permitan visitas guiadas al público general.

✓ Consolidación de estructuras arquitectónicas emergentes para evitar su deterioro
✓ Instalación de paneles informativos explicando el contexto histórico de la vía
✓ Creación de rutas interpretadas que conecten Mellaria con el acueducto romano cercano
✓ Musealización del espacio funerario descubierto
✓ Coordinación con la Ruta Bética Romana para ampliar el circuito turístico provincial

El proyecto Ager Mellariensis, presentado en el Museo Arqueológico Nacional en 2017, contempla la recuperación del patrimonio ambiental y paisajístico del entorno. La primera prospección oficial, realizada en diciembre de 2022, localizó una fuente romana del siglo I que confirmó definitivamente la existencia de la ciudad. Desde entonces, las excavaciones han avanzado sistemáticamente.

El valor científico del hallazgo radica en la posibilidad de estudiar in situ una sección completa de calzada con sus diferentes capas constructivas. Los arqueólogos han identificado la cimentación de grandes piedras, el recubrimiento de gravas menudas que constituía la capa de rodadura, y los bordillos laterales que delimitaban un ancho de 6,5 metros. Este análisis estratigráfico confirma que las vías hispanas no siempre estaban pavimentadas con losas, como la famosa Vía Apia, sino con capas de gravas asentadas sobre cimentaciones sólidas.

Qué pasará con las próximas campañas

El equipo investigador ha anunciado que las excavaciones continuarán durante 2026 y 2027 para completar el mapeo de Mellaria. Prospecciones geofísicas pendientes localizarán edificios públicos como el foro, las termas y posibles almacenes de mercancías. La Universidad de Córdoba planea aplicar tecnología de satélites radar que permite detectar humedades nocturnas y obtener información tridimensional independientemente de las condiciones meteorológicas.

Por eso, arqueólogos proyectan excavar zonas donde el gradiómetro ha detectado anomalías compatibles con torres de vigilancia y postas de descanso. Estas estructuras, situadas a intervalos regulares, confirmarían el modelo de gestión imperial de las vías públicas. El descubrimiento de miliarios originales, piedras que marcaban las distancias, permitiría datar con exactitud las fases constructivas de la calzada.

Esto explica por qué instituciones europeas han mostrado interés en colaborar con el proyecto. La vía Corduba-Emerita forma parte de la red de 400.000 kilómetros de calzadas que Roma construyó en su apogeo. Estudiar su trazado aporta claves sobre la logística imperial, las técnicas de ingeniería civil y los patrones de asentamiento en territorios conquistados durante los siglos I y II d.C.

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