La explicación detrás del 'invierno cálido y más seco' de la AEMET y por qué niega olas de frío en mitad de lluvias y nevadas

España encadena días de lluvia, viento y nieve en un enero que se siente gélido mientras el pronóstico de la AEMET apunta a que el invierno tiene altas probabilidades de ser “más cálido de lo normal” y que, pese a la sensación en la calle, todavía no se ha registrado ninguna ola de frío.

En las últimas semanas, buena parte de España vive un enero de cielos encapotados, lluvias persistentes, vientos fuertes, nevadas en cotas relativamente bajas y una sensación térmica que lo deja claro: hace frío. Esta semana es el mejor ejemplo porque, según el mapa oficial de avisos de AEMET, ayer mismo todas las comunidades y ciudades autónomas, salvo Canarias, tenían algún tipo de aviso meteorológico activo por lluvia, viento, fenómenos costeros adversos o nieve. Este miércoles, Protección Civil y Emergencias mantiene la alerta por temporal de lluvia, vientos y nieve, con varias comunidades en niveles naranja e incluso rojo en algunos momentos, según su Red de Alerta Nacional.

El escenario contrasta con el pronóstico estacional para el invierno meteorológico 2025-2026 que hizo la AEMET, esperando un invierno "más cálido de lo normal", así como un poco más seco, aunque con muchas más dudas respecto a las precipitaciones. La Agencia Estatal de Meteorología, en su previsión trimestral para diciembre, enero y febrero, otorgó entre un 60 % y un 70 % de probabilidad a que las temperaturas fueran superiores a la media histórica en prácticamente todo el país, frente a apenas un 10 % de probabilidad de que resultaran más frías.

En cuanto a las precipitaciones, el mensaje fue más matizado. En la mayor parte de España no se apreciaba "una señal clara" de que el trimestre fuera a ser más lluvioso o más seco, aunque en el suroeste peninsular se apuntó a un 40 % de probabilidad de un invierno más seco de lo normal, frente a un 25 % de que fuera más húmedo. Todo esto, eso sí, teniendo en cuenta el invierno meteorológico que, a diferencia del astronómico (el de toda la vida), comprende diciembre, enero y febrero completos, no de 21 a 21.

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Mapa de avisos de la AEMET para el miércoles 28 de enero de 2026
Mapa de avisos de la AEMET para el miércoles 28 de enero de 2026 | Fuente: Agencia Estatal de Meteorología

Hoy, en plena sucesión de borrascas y con grandes cortinas de nieve previstas en algunos puntos, el contraste entre este "invierno cálido y seco" y lo que se percibe en la calle alimenta el enfado en redes sociales y una creciente desconfianza hacia AEMET. El problema, sin embargo, no es tanto que la predicción pueda ser más o menos precisa, sino más con la forma en que se entienden, comunican y consumen los pronósticos estacionales.

Qué dijo realmente la predicción de AEMET sobre el invierno

Al fin y al cabo, previsión estacional publicada por AEMET no fue una afirmación categórica, sino una distribución de probabilidades frente al clima de referencia. La meteorología estacional no pronostica el tiempo de un día concreto, ni siquiera de una semana, sino la tendencia más probable del conjunto del trimestre respecto a los valores normales.

En el caso de las temperaturas, el mapa oficial de AEMET mostraba para la Península y Baleares una probabilidad de entre el 60 % y el 70 % de que el trimestre se situara por encima de la media y solo un 10 % de que fuera más frío. Desde un punto de vista estadístico, eso no excluye episodios fríos, ni niega la posibilidad de nevada o heladas intensas; simplemente indica que, sumando todos los días de diciembre, enero y febrero, la media del periodo tenía muchas más papeletas de salir cálida que fría. Queda un mes entero todavía para ver quién tiene razón, claro.

En precipitaciones, la propia AEMET fue bastante más cauta y el el modelo no era capaz de inclinarse de forma robusta hacia un invierno más seco o más húmedo a escala nacional. Solo el suroeste peninsular (Andalucía occidental, Extremadura, zonas de Castilla-La Mancha) presentaba una ligera inclinación hacia un escenario seco, pero no se mojaba (irónicamente).

https://twitter.com/AEMET_Esp/status/1995095850570162477

Ese tipo de mapas, sin embargo, se traducen muy a menudo en titulares simplificados y en frases contundentes que pierden los matices numéricos. Cuando, semanas después, llegan una serie de temporales de lluvia, viento y nieve, ese recuerdo simplificado del pronóstico choca de frente con la experiencia cotidiana, razón por la que muchos meteorólogos están en contra de que la AEMET siga publicando pronósticos con tanta antelación.

Los pronósticos estacionales son, por naturaleza, probabilísticos y agregados, y el uso social y mediático que se hace de ellos tiende a convertirlos en declaraciones binarias (o has acertado, o no) que la ciencia nunca ha prometido.

Un enero sin olas de frío

Sea como fuere, que el ambiente se sienta frío no implica, en términos climatológicos, que estemos viviendo una ola de frío. AEMET ha insistido en estos días en ese matiz, frente a titulares y comentarios que daban por hecho que España se encontraba inmersa en "otra ola de frío". En un artículo de su blog elaborado por Meteoclimática, iniciativa del CREAF, con datos de AEMET, la agencia ha recordado esta semana los criterios objetivos que se usan en España para declarar una ola de frío.

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De acuerdo con la definición oficial, se considera ola de frío a un episodio de al menos tres días consecutivos en el que, como mínimo, el 10 % de las estaciones principales registran temperaturas mínimas por debajo del percentil 5 de su serie histórica para esas fechas. Es decir, no basta con que haga frío ni con que haya heladas frecuentes, sino que la anomalía tiene que ser suficientemente intensa, amplia y persistente como para situarse entre los valores más extremos registrados estadísticamente.

La AEMET ha ido más allá y ha puesto el contexto de largo plazo sobre la mesa. De no tener ninguna en este mes que queda, España encadenará tres inviernos consecutivos sin registrar ninguna ola de frío según esos criterios. El organismo lo vincula directamente al cambio climático y al calentamiento global, que están "haciendo desaparecer" estos episodios extremos de frío intenso y prolongado en nuestro país mientras aumentan la frecuencia e intensidad de las olas de calor.

España encadenará tres inviernos consecutivos sin registrar ninguna ola de frío según los criterios para definirla

Es decir, enero puede ser frío en la percepción de la ciudadanía, pueden darse nevadas significativas y las máximas pueden quedar bastante por debajo de lo habitual durante algunos días, pero, en términos estadísticos, no se ha cruzado aún el umbral de lo que la climatología española define como ola de frío. Y esto convive con un escenario de fondo en el que, sumando el conjunto del trimestre, el valor medio de la temperatura puede acabar siendo superior al promedio de referencia, incluso aunque una parte muy visible del invierno se haya vivido entre bufandas, paraguas y cadenas para la nieve.

Es difícil de creer ahora mismo porque, mientras tanto, la dinámica atmosférica de estas jornadas sigue dominada por la sucesión de borrascas atlánticas, con frío, vientos fuertes y precipitaciones abundantes. La Red de Alerta Nacional de Protección Civil muestra, en tiempo real, cómo se activan y desactivan avisos de nivel amarillo y naranja por estos fenómenos, en coordinación con los avisos oficiales de AEMET.

Clima, comunicación y reputación: la tormenta perfecta

Pero no hay demasiado que hacer cuando un matrimonio se ha roto, y parece que es definitivo entre la Agencia Estatal de Meteorología y buena parte de la ciudadanía. La brecha entre el lenguaje probabilístico de la ciencia y la manera en que el público interpreta los mensajes se ha convertido en un problema reputacional para AEMET, impulsado sobre todo por la desinformación en redes sociales y por la politización del debate climático y energético.

Lluvias durante el invierno tras predicción del tiempo de la AEMET
Fuertes lluvias | Fuente: Agencias

Recordemos que el divulgador Adrián Cordero lleva tiempo explicando por qué un invierno con "anomalía cálida" no es incompatible con episodios de nieve y con la percepción de que este enero hace más frío que otros. Esta anomalía se calcula comparando la media del trimestre con el periodo de referencia, y que basta con que diciembre y parte de febrero sean muy templados para que, en conjunto, el trimestre se sitúe por encima de la media, incluso si enero resulta objetivamente frío.

AEMET, por su parte, ha intentado reforzar su comunicación, tanto a través de notas técnicas en su web como de hilos divulgativos y entradas en su blog. En el texto dedicado a la ausencia de olas de frío, el organismo insiste en que el cambio climático está modificando el tipo de extremos que experimenta España, con inviernos cada vez menos proclives a episodios de frío persistente y más marcados por pulsos húmedos, temporales de viento y un aumento de las temperaturas medias. Pero cuando la lluvia arrecia y la nieve cuaja en cotas bajas, ese mensaje a largo plazo se diluye tras el cristal empañado de la experiencia y del día a día.

Toca esperar al transcurrir de febrero para ver quién tiene razón en esta batalla un tanto absurda que lidian los organismos estatales con un sector de la sociedad, pero de lo que desde luego no hay duda es de que la AEMET tiene que tomar cartas en el asunto para empezar a dejar de ser percibida como un ente menos preciso de lo que realmente son los expertos y profesionales que trabajan allí.

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