Se ha dicho antes, pero Buena Vista Social Club explica muchos fenómenos al mismo tiempo. El grupo cubano es más que otra orquesta de son de la isla; se volvió el representante más importante de la cultura previa a la revolución, y recordó que el ritmo de su país tiene más historia y belleza que la propaganda de la Trova.
De allí la importancia de cuidar su sonido, y la fortuna de tener una figura como Pancho Amat, mítico tresista y colaborador de figuras como Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Oscar D'León dirigiendo un proyecto como Estrellas de Buena Vista. Combinando algunos de los músicos que formaron parte de la agrupación del Buena Vista Social Club en algún momento de su trayectoria, incluyendo a Lázaro Villa, uno de los fundadores del grupo, y músicos como Carlos Calunga, Ángel Terry o Javier Zalba, crean una versión potente de la música que hizo famoso al grupo original.
Es cierto que en las dos horas que duró su concierto en el Teatro Circo Price de Madrid, parte de la programación de Inverfest, no solo interpretaron las canciones de los discos del Buena Vista original y las de su propio lanzamiento del año pasado, 'Live in Habana', sino que repasaron varias canciones claves de la tradición de Cuba y del Caribe.

Aunque el propio Lázaro Villa y el propio Pancho Amat se atrevieron en los micrófonos, las voces corrieron a cargo de Calunga y dos artistas de los que el grupo llama "la nueva generación", Kiko Ruiz y Rosalía Gómez. Lo cierto es que supieron mantener el ambiente de fiesta durante todo el concierto. Si bien el teatro no fue el mejor lugar para un concierto que se centra tanto en sonidos bailables, seguramente un lugar con espacio para que al menos una parte de la audiencia estuviese de pie y bailando hubiese funcionado mejor.
UN VIAJE POR LA TRADICIÓN CUBANA
Lo cierto es que el set estaba diseñado para obligar al movimiento, repasando tanto las canciones que construyeron el fenómeno Buena Vista Social Club —aunque mezcladas con sonidos de salsa y merengue más modernos para hacer algo más accesible el son— como clásicos cubanos. Es un acierto que permite a los músicos tomar cualquier canción del extenso cancionero de la isla caribeña, e incluso de otros países de Latinoamérica.
Aunque iniciaron con su propia música, tras una breve introducción que explicaba la historia del grupo, la primera gran celebración del público fue un clásico caribeño como 'La Negra Tomasa', y mantuvieron el entusiasmo del público con 'Coger la Vereda', una de las canciones más conocidas del fallecido Compay Segundo, uno de los compositores clave del cancionero cubano y fundador del grupo original. Rescataron también composiciones más modernas como 'Un Montón de Estrellas' de Polo Montañez y clásicos como 'Quizás, quizás, quizás', 'El Manisero' de Antonio Machín y 'Lágrimas Negras' con el arreglo creado por el pianista Bebo Valdés.
Pero lo cierto es que las composiciones originales del grupo son los momentos que les dan más energía en el escenario. La reacción del público a los primeros acordes de temas como 'Chan Chan', 'Dos Gardenias' o 'La Casa de Tula' arrancaron de inmediato los aplausos del público que, a medida que fue avanzando el concierto, fue buscando dónde bailar. Los pasillos, las escaleras o las zonas vacías en los laterales del escenario sirvieron para las parejas de bailadores que no podían dejar quietas sus pies.
ESTRELLAS DE BUENA VISTA Y LA NECESIDAD DE REVIVIR UN CLÁSICO DEL CARIBE
Al terminar el concierto, el grupo envía un mensaje a la audiencia: "Gracias por mantener vivo el legado". Es un mensaje sencillo, pero que deja claro el objetivo musical de este grupo: que aunque figuras como Ibrahim Ferrer o Compay Segundo ya no estén entre nosotros, su forma de entender la música del Caribe sigue siendo necesaria de mantener. Si bien es evidente que estas versiones están influenciadas por los sonidos posteriores de la salsa y el son, siguen teniendo una personalidad única que solo puede salir de una orquesta de son tradicional.
Además, siguen siendo otra forma de entender la música de Cuba, de recordar que, a pesar de la imagen de la isla que en ocasiones se vende en medios —tanto a favor como en contra del régimen—, el baile es una parte clave de su identidad. Cuba y el Caribe solo se entienden bailando, y las canciones del Buena Vista Social Club son un buen lugar para empezar a aprender.







