"Trabajaba en televisión, pero al otro lado de la cámara": Lo que Marta Hazas hacía antes de ser actriz era esto que la preparó perfectamente para la pantalla

Antes de que muchos la conocieran como una de las rostros más populares de la ficción española, Marta Hazas ya se movía entre focos y cables, pero de forma muy distinta. Su trabajo previo en televisión le dio tablas, seguridad y un conocimiento interno del medio que hoy se nota en cada plano. Descubrir qué hacía exactamente, cómo llegó ahí y por qué fue clave para convertirse en una actriz tan sólida despierta una curiosidad inevitable en cualquiera que siga su carrera.

Marta Hazas no siempre fue la cara visible de las series de moda, pero la televisión sí formaba parte de su día a día mucho antes de hacerse famosa. En aquellos años previos, su vínculo con los platós era más discreto, casi invisible para el espectador medio. Esa etapa, sin embargo, fue el auténtico entrenamiento silencioso que la colocó en la rampa de salida hacia la interpretación.

Quienes la descubrieron después en series de éxito difícilmente imaginan que su relación con las cámaras arrancó desde el otro lado. Esa mezcla de experiencia técnica y vocación interpretativa acabaría siendo su mejor carta. La futura actriz estaba aprendiendo a leer el ambiente de un rodaje antes incluso de empezar a acumular papeles relevantes delante del objetivo.

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De la facultad al plató: formación que marca carácter

Antes de labrarse un nombre como intérprete, Marta apostó por una formación sólida ligada a la comunicación y al relato audiovisual. No fue un salto improvisado ni una decisión tomada de un día para otro, sino un camino en el que combinó estudios, cursos y primeras experiencias laborales. Esa mezcla de teoría y práctica fue crucial para darle una mirada más completa sobre el oficio.

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Con el tiempo, ese bagaje le permitió adaptarse mejor a proyectos muy distintos, desde comedias ligeras hasta ficciones de época. Muchas decisiones profesionales parten de aquella época en la que absorbía todo lo que podía en redacciones, controles y platós. Para quien hoy busca saber más sobre Marta Hazas, esa primera fase es clave para entender por qué se mueve con tanta soltura entre guiones y focos.

✓ Estudios ligados a la comunicación
✓ Primeros trabajos en entornos audiovisuales
✓ Contacto directo con dinámicas de programa
✓ Aprendizaje práctico de tiempos y escaletas

Trabajos al otro lado de la cámara que lo cambiaron todo

Antes de convertirse en rostro habitual de series, Marta desempeñó tareas más pegadas a la producción y al contenido que a la interpretación pura. No era todavía la protagonista que el público identifica, sino una profesional que resolvía necesidades del día a día televisivo. Esa etapa le enseñó a respetar cada rol dentro de un equipo, desde el técnico hasta el guionista.

Participar en esos engranajes le dio una visión casi panorámica del trabajo colectivo que sostiene cada emisión. Supo lo que supone llegar con el tiempo justo, rehacer escaletas, aguantar directos complicados o lidiar con cambios de última hora. Además, aprendió a valorar el esfuerzo de quienes nunca salen en pantalla, algo que luego marcaría su carácter en los rodajes.

Cuando por fin dio el salto definitivo a la interpretación, ya sabía qué necesita un programa o una serie para funcionar. Esa experiencia previa la hacía más empática con cámaras, dirección y producción, y facilitaba la convivencia diaria en el set. En muchos aspectos, aquel pasado entre bambalinas fue el entrenamiento perfecto para convertirse en una actriz capaz de responder a la presión del primer plano.

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Cómo esa experiencia la preparó para ser actriz

Todo ese recorrido previo se tradujo en una gran ventaja cuando empezó a encadenar papeles con mayor visibilidad. Marta no llegaba a los rodajes como alguien nuevo, sino como alguien que ya entendía códigos, silencios y ritmos internos. Sabía cuándo una toma iba justa de tiempo, cómo se notan los nervios en el plano y cuándo conviene proponer cambios.

La carrera de Marta también demuestra que conocer el medio desde distintas posiciones protege frente a la frustración. Entender las limitaciones de producción, los recortes de guion o las decisiones de programación ayuda a relativizar golpes de suerte y tropiezos. Esa resiliencia forjada detrás de las cámaras es una de las razones por las que hoy se la ve como una actriz consolidada y capaz de sostener proyectos largos.

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De trabajadora anónima a rostro imprescindible de la ficción

Con el paso de los años, aquella joven que trabajaba casi en la sombra se transformó en uno de los nombres recurrentes de la ficción nacional. El público empezó a asociar su cara a personajes cercanos, luminosos y llenos de matices, algo que no surge de la nada. Detrás hay muchas horas de plató previas, observando a otros y aprendiendo de cada rodaje.

Hoy, su trayectoria sirve también de ejemplo para quienes sueñan con dedicarse al audiovisual y no saben por dónde empezar. Su historia demuestra que comenzar lejos del foco puede ser una ventaja si se aprovecha para sumar experiencia real. Entender que cada paso cuenta, incluso en puestos menos visibles, es una lección de fondo que cualquier futura actriz puede extraer de su camino.

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