Días de 25 horas: científicos anuncian que la Tierra está girando más despacio y cambiará el tiempo

Un estudio reciente ha confirmado que la Tierra está girando cada vez más despacio, lo que podría llevar a que en poco tiempo los días dejen de tener una duración de 24 horas para incrementarse, lo que tendrá un impacto directo en los ciclos biológicos y los horarios.

La Tierra gira cada vez más despacio. Aunque estamos acostumbrados a los días de 24 horas, todo podría estar a punto de cambiar, y es que diferentes estudios han llevado a que los científicos vaticinen su fin para dar la bienvenida a días más largos, lo que para algunos puede ser una buena noticia y para otros no tanto.

Los científicos han confirmado que la Tierra está girando más despacio y cambiará el tiempo, y esto lleva a que se asegura que, de seguir así, los días pasen a durar 25 horas, lo que tendrá un impacto directo tanto en los horarios como en los ciclos biológicos de los ciudadanos.

LA TIERRA RALENTIZA SU ROTACIÓN

Investigaciones revelan que la Tierra reduce su velocidad de giro y alterará la duración del día
Fuente: Unsplash

La idea de que un día dura siempre 24 horas se ha ido asumiendo como una constante a lo largo del tiempo, tanto en nuestra vida como en la propia historia de la humanidad. Sin embargo, a medida que ha pasado el tiempo, los científicos han podido confirmar que la Tierra no gira a una velocidad fija.

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Por si esto fuera poco, distintas investigaciones también han confirmado que nuestro planeta, como consecuencia de sus procesos naturales, está ralentizando su rotación, lo que llevará a que en el futuro un día durará 25 horas.

Este descubrimiento tiene una mayor importancia de lo que en un principio se pueda pensar, puesto que plantea una serie de interrogantes de cómo afectará a la vida en nuestro planeta y la forma en la que organizamos nuestro tiempo.

¿POR QUÉ LA TIERRA RALENTIZA SU GIRO?

El frenado gradual de la rotación terrestre podría alargar los días hasta 25 horas según estudios recientes
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Mientras Alemania consigue lo imposible y crea un gemelo digital completo de la Tierra, ahora estamos ante un descubrimiento que puede llegar a tener un gran impacto en el futuro. El planeta no gira de forma exacta, ya que el giro que da sobre su propio eje y que marca el paso de los días sufre variaciones por causas naturales.

El principal responsable de este cambio es la propia fricción que generan las mareas, que vienen provocadas por la atracción gravitatoria de la Luna, que ofrece un freno lento pero continuado. Además, el movimiento interno del núcleo terrestre, el derretimiento de los glaciares y la precesión del eje de la Tierra contribuyen a su desaceleración.

Esto implica que la duración del día varíe, aunque lo hace a un ritmo tan bajo que hace que apenas lo notemos. De hecho, aunque mucha gente lo ignora, hace 4.000 millones de años, un día duraba apenas 10 horas.

A medida que ha ido pasando el tiempo, el ritmo se ha ralentizado de manera progresiva, alargándose así los días. Se trata de un proceso que, según distintos registros geológicos y simulaciones astronómicas, lleva al menos 600 millones de años activo.

Ahora, los científicos aseguran que un día podría durar 25 horas, si bien no es algo que vaya a suceder a corto plazo, sino que las previsiones apuntan a que sucederá dentro de unos 200 millones de años, como explica la NASA.

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CÓMO AFECTARÁN LOS DÍAS DE 25 HORAS A LA TIERRA

Científicos advierten que la Tierra está girando más despacio y los días podrían alcanzar las 25 horas
Fuente: Unsplash

Mientras la ciencia contradice a Elon Musk y desvela cuál será el verdadero fin de la Tierra, la ciencia explica cómo afectarán los días de 25 horas a la vida en nuestro planeta. Aunque pueda parecer que no tiene importancia, la adaptación no será sencilla.

En gran parte tiene que ver con que muchos seres vivos, entre los que nos encontramos los seres humanos, nos encontramos regidos por los ritmos circadianos, que son los que sincronizan nuestras funciones biológicas con los ciclos de luz y oscuridad.

Este reloj biológico se encuentra calibrado por la luz solar. Es por ello que, cuando se viaja entre diferentes husos horarios o se trabaja de noche, es habitual sufrir trastornos del sueño o jet lag. Por lo tanto, cuando se produzca este cambio, la adaptación no será sencilla y llevará algún tiempo, provocando alteraciones en los patrones de sueño y teniendo impacto en la salud metabólica y mental.

En este escenario aún lejano, los ciclos de luz artificial, los entornos cerrados o la propia tecnología pueden tener que actuar para compensar la desincronización natural entre el cuerpo y el planeta. Sin embargo, existen dudas que aún están por resolver y que solo podremos conocer en el momento en el que suceda.

Más allá de las implicaciones que pueda tener para nuestra salud, hay que destacar el impacto que tendrá en la propia tecnología, pues nuestros calendarios, relojes, jornadas laborales, etcétera, tendrán que adaptarse a un nuevo ritmo de vida, con días que alcanzarán las 25 horas.

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