Un equipo internacional de astrónomos ha conseguido encontrar una nueva supernova joven en Cassiopeia A, el remanente más joven de la Vía Láctea, un importante hallazgo que obliga a la comunidad científica a replantearse el origen de los elementos que componen nuestra galaxia.
El hallazgo, que ha sido posible gracias al telescopio espacial XRISM, ha podido detectar unas cantidades inesperadamente altas de cloro y potasio, siendo ambos dos elementos químicos que resultan ser esenciales para que pueda llegar a existir vida en el planeta Tierra.
UN NUEVO HALLAZGO EN LA VÍA LÁCTEA

Después de que el telescopio espacial James Webb localizase una "gemela" de la Vía Láctea, ahora ha sido un equipo internacional el que ha detectado en Cassiopeia A, que es el remanente más joven de la Vía Láctea, cantidades inesperadamente elevadas de potasio y cloro, dos elementos químicos esenciales para la vida en la Tierra.
Este hallazgo ha sido posible gracias al telescopio espacial de rayos X, XRISM, el cual fue lanzado en el año 2023 por la agencia japonesa JAXA. Recientemente ha sido publicado tras el análisis detallado de sus datos espectroscópicos.
Lo más llamativo es que el resultado contradice las predicciones de los modelos actuales acerca de la forma en la que las estrellas masivas de la Vía Láctea dan lugar a determinados elementos al explotar.
XRISM AMPLIA LOS CONOCIMIENTOS SOBRE LA VÍA LÁCTEA

Cassiopeia A procede de una supernova que surgió en torno al año 1680, y se trata de uno de los objetos más estudiados del cielo y la Vía Láctea. Sin embargo, hasta el momento, la comunidad científica no había tenido la posibilidad de medir de forma precisa la presencia de elementos químicos poco abundantes en sus restos.
Todo ha cambiado de la mano de XRISM, pues ha permitido que se observen líneas espectrales muy débiles en el gas caliente que ha emanado como consecuencia de la explosión. Al hacerlo, los científicos pudieron comprobar que tanto el potasio como el cloro están presentes en proporciones más altas de lo esperado, sobre todo al compararlas con el azufre o el argón.
UN DESCUBRIMIENTO IMPORTANTE PARA LA CIENCIA

A nivel científico, el resultado de esta investigación resulta problemático. El potasio y el cloro pertenecen a los llamados elementos de número atómico impar, conocidos como odd-Z. Son elementos que generalmente son más difíciles de producir en las reacciones nucleares que se producen en el interior de las estrellas.
Este hecho hace que los modelos de nucleosíntesis asuman que deberían ser escasos en los restos de supernovas. El exceso que se ha observado en Cassiopeia A, por tanto, muestra que estos modelos no explican totalmente lo que sucede durante algunas explosiones de estrellas.
Después de que Bennu relevase nuevos secretos para la NASA, llega este estudio liderado por el astrónomo Kai Matsunaga, de la Universidad de Kioto, quien reconoce que este problema lleva mucho tiempo rodeando a la comunidad científica.
"Como resultado, el origen de estos elementos de número impar ha sido incierto durante mucho tiempo", explica el experto.
LA COMUNIDAD CIENTÍFICA CONTINÚA CON SUS ESTUDIOS

Las explicaciones que se están considerando incluyen diversos factores como la rotación extrema de la estrella progenitora, la posible interacción con otra estrella dentro de un sistema binario o la mezcla de capas internas de forma inesperada durante la explosión.
Todas ellas son hipótesis no confirmadas, y los propios investigadores siguen su curso con los estudios para tratar de encontrar una explicación. Sin embargo, ellos mismos aseguran que por el momento es demasiado pronto para saber si Cassiopeia A es un caso excepcional o si otras supernovas muestran comportamientos similares.
En este sentido, la geoquímica Katharina Lodders manifestó: "Todavía no tenemos una comprensión completa de qué tipo de estrellas contribuyeron a este inventario galáctico. Especialmente del origen del cloro, un elemento abundante en nuestros océanos".







