¿Te ha sonado el teléfono con un número “oficial” y has pensado que podía ser del SEPE? ¿Estás cobrando el paro o un subsidio y crees que podrían llamarte por cualquier incidencia? Esa duda, tan humana como cotidiana, es justo el punto de entrada que están aprovechando los estafadores para colarse en miles de móviles y cuentas bancarias en toda España.
El fraude no llega con grandes alardes tecnológicos ni mensajes imposibles de detectar. Al contrario, es directo, creíble y juega con la urgencia. Una llamada, un supuesto problema con el pago, una verificación pendiente. Y al otro lado, alguien que suena convincente y sabe exactamente qué decir para que bajes la guardia.
El propio Servicio Público de Empleo Estatal ha dado la voz de alarma. No es una advertencia genérica ni preventiva, es una estafa activa, detectada, y con un patrón claro. Y lo más preocupante es que está funcionando.
Así funciona la estafa que suplanta al SEPE

El mecanismo es simple y por eso resulta tan efectivo. Recibes una llamada de un número que parece legítimo, muchas veces con prefijos como 800 u 807. Al descolgar, una persona se presenta como trabajador del SEPE y te informa de un supuesto problema con tu prestación, un error bancario o una actualización pendiente para no bloquear el pago.
A partir de ahí, la conversación va escalando. El tono es serio, incluso amable, pero siempre con un punto de urgencia. Te piden confirmar datos personales, el número de cuenta, el DNI o incluso credenciales más sensibles. En algunos casos, la llamada no solo busca la información, también genera cargos por tarificación especial simplemente por mantenerte al teléfono.
El resultado es doblemente dañino. Por un lado, el robo de datos que permite acceder a cuentas o suplantar identidades. Por otro, un coste directo en la factura telefónica. Todo ello bajo la apariencia de una llamada “oficial” que, en realidad, el SEPE nunca haría.
Los números que debes ignorar sin dudar

El SEPE ha sido claro y rotundo en su advertencia pública. Los estafadores están utilizando numeraciones concretas para llevar a cabo el fraude, especialmente aquellas que comienzan por 800 y 807. Son números que pueden parecer institucionales, pero que en este contexto deben levantar todas las alarmas.
El organismo recuerda que solo utiliza dos vías telefónicas oficiales. El 060 para consultas generales y el 91 926 79 70 exclusivamente para cuestiones relacionadas con la cita previa. No hay excepciones, no hay llamadas salientes “por incidencias” y no hay solicitudes de datos personales por teléfono.
Si alguien te llama en nombre del SEPE desde cualquier otro número, la conclusión es sencilla, no es el SEPE. Da igual lo convincente que suene el discurso o lo bien que conozca tu situación. La llamada no es legítima y debe ser ignorada o colgada de inmediato.
Por qué este fraude está creciendo ahora

Este tipo de estafa no aparece por casualidad. Se apoya en un contexto muy concreto: más personas dependiendo de prestaciones, más trámites digitalizados y una sensación generalizada de que “todo se gestiona por teléfono”. Los delincuentes saben que muchos ciudadanos están pendientes de pagos, revisiones o renovaciones y explotan esa expectativa.
Además, la suplantación de organismos públicos genera una falsa sensación de seguridad. Cuando quien llama dice representar al SEPE, a Hacienda o a la Seguridad Social, la reacción natural es escuchar. No porque se confíe ciegamente, sino porque se teme que ignorar la llamada tenga consecuencias.
El problema es que ese pequeño gesto (responder, confirmar un dato, seguir la conversación) puede salir muy caro. Por eso el aviso del SEPE es tan relevante, no busca alarmar, sino cortar de raíz una estafa que se alimenta del silencio y la duda.
El mensaje oficial no puede ser más sencillo, el SEPE no llama para pedir datos bancarios, personales ni de seguridad. Nunca. Si no has iniciado tú el contacto, no existe ningún motivo legítimo para que te llamen.
En un momento en el que los fraudes se sofistican y se multiplican, la mejor defensa sigue siendo la más básica, desconfiar, contrastar y no actuar por miedo o prisa. Colgar una llamada no tiene consecuencias. Facilitar un dato sensible, sí.







