​¿Hay vida después de Santiago Segura? El ambicioso plan de 'Padre no hay más que uno' para reinventarse como serie en Atresplayer

Este domingo 25 de enero llegó a Atresplayer una apuesta arriesgada. La franquicia cinematográfica ‘Padre no hay más que uno’ salta a la televisión con una serie propia. Pero hay un cambio fundamental: Santiago Segura no está. 

Los directores de ‘Padre no hay más que uno’, Inés de León y Raúl Navarro, asumen el reto de mantener el espíritu de las películas mientras buscan una voz propia. Su objetivo es crear una comedia familiar que evolucione, que no sea una copia y que intente esquivar los estereotipos del pasado. Hablamos de una familia con cinco hijos, un padre que se queda en casa y una madre que trabaja. Suena familiar, pero promete giros.

'Padre no hay más que uno': La herencia del 'Padre de España' y la libertad creativa

‘Padre no hay más que uno’: Un formato distinto a lo habitual
‘Padre no hay más que uno’: Un formato distinto a lo habitual | Fuente: Antena 3

Las cinco películas de ‘Padre no hay más que uno’ han recaudado más de 65 millones de euros. Santiago Segura, a quien los directores llaman el 'Padre de España', es una figura central. Por eso, el mayor reto para la serie era encontrar su espacio. Según contaron Inés de León y Raúl Navarro en una entrevista para verTele durante el Atresplayer Day, Segura les dio plena autonomía. “Nos ha dejado total y absoluta libertad”, explicó De León.

Después de una reunión para plasmar la idea, el actor y creador original les dio pista libre. Esto supuso tanto una oportunidad como una presión enorme. La directora lo resumió así: “Si funciona es como otro éxito de Santiago Segura. Si no funciona, es como, '¿quién contrata a Inés y a Raúl para hacer nada?'”. 

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La serie bebe de la esencia “gamberra y familiar” de las películas, pero introduce una premisa distinta: la educación consciente. El personaje de Mateo, el padre, está obsesionado con este método moderno. Cree que lo hará increíble. La comedia surge cuando sus cinco hijos se encargan de demostrarle que la teoría y la práctica son mundos aparte.

Un formato corto para una comedia ágil, así es 'Padre no hay más que uno'

La serie de ‘Padre no hay más que uno’ apuesta por una anatomía distinta a lo habitual. En lugar de seis capítulos de 50 minutos, ofrece doce episodios breves, de entre 20 y 25 minutos cada uno. Para los directores, este formato es ideal para la comedia. Raúl Navarro lo considera “una maravilla”. Argumenta que “para la comedia, este formato va mucho mejor y las tramas son mucho más picadas. Se ve superfácil y que es muy divertida”

Este cambio responde a una evolución en los hábitos de consumo. Los espectadores consumen contenido más rápido y en formatos más cortos, algo influenciado por el auge de los vídeos breves en redes sociales. La serie busca atrapar al público desde casa, con historias que se consumen de un tirón. “El cine es más complicado. Tienes que convencer a la gente para que salga de sus casas, pague sus dineritos y que se meta en la sala. Nosotros ya los tenemos en casa”, insistieron los directores. Es una adaptación a los nuevos tiempos, donde la atención es un bien escaso.

Mateo y Helena: invertir los roles sin caer en clichés

Mateo y Helena: invertir los roles sin caer en clichés
Mateo y Helena: invertir los roles sin caer en clichés | Fuente: Atresplayer

Crear nuevos protagonistas sin que se les compare constantemente con Santiago Segura y Toni Acosta fue otro desafío clave. Los directores querían diferenciarlos. El resultado es la familia formada por Helena (Mariam Hernández) y Mateo (Daniel Pérez Prada). Ella es una matriarca que cambia de trabajo y asume el liderazgo profesional en una aplicación llamada Conchy. Él abandona su carrera para encargarse del hogar y los cinco hijos. Inés de León fue contundente: “Quería diferenciar para que nadie comparase”. 

La serie intenta decir adiós a un patriarcado aún vigente, pero usando el humor como herramienta. Mateo es un padre convencido de que aplicará la crianza responsiva a la perfección. Su confianza choca con el caos doméstico real. “Que este padre está obsesionado con la educación consciente. Aunque es el mismo paradigma, se introduce esta cosa de 'lo voy a hacer increíble'. Luego descubrirá que no es tan fácil”, insistió De León. La dinámica invierte los roles tradicionales, pero la intención es no caricaturizarlos. 

El esfuerzo consciente por evitar estereotipos

La franquicia cinematográfica de ‘Padre no hay más que uno’ no ha estado exenta de críticas por algunos estereotipos. Los directores de la serie eran conscientes de este debate. Cuando verTele les preguntó al respecto, su respuesta fue reflexiva. “Siento que, como guionistas, aprendemos en el futuro. Entonces, ya nos diréis en qué hemos fallado, y lo intentaremos hacer mejor”, dijo Inés de León. 

Ambos explicaron que intentaron aportar su “experiencia social” y cómo les gustaría “ver representada a una madre o a un padre”. Afirmaron que su “intención no es caer en estereotipos”. De León detalló su proceso: “Hemos intentado, dentro de lo posible, ser lo menos encorsetados con los personajes”. Puso el foco en “las relaciones” entre ellos y su “representación” en pantalla. Reconoció la imposibilidad de la perfección: “Nadie es perfecto, tampoco quiero ser yo una abanderada de la perfección. Pero me encantaría haberlo hecho bien”. 

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Raúl Navarro añadió una capa de realismo a esta intención diciendo que: “A veces no te das cuenta de que estás dibujando un estereotipo hasta que lo ves y te lo dicen. Es la forma de avanzar y de aprender”. Este diálogo muestra la voluntad de evolucionar con los tiempos, aunque asumiendo que el resultado final será juzgado por el público.

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