El Real Madrid recupera su ambición en Europa, en la Champions. La goleada ante el Mónaco en el Santiago Bernabéu ha transformado la tensión reciente en una corriente de optimismo. Tras meses de dudas y la sonora pitada frente al Levante, que marcó el punto más bajo de la temporada, la plantilla dirigida por Álvaro Arbeloa ha encontrado un punto de cambio. Esta sintonía entre el equipo y la grada precede a las grandes noches continentales.
Y es que la posibilidad de que el Real Madrid pueda conquistar la 16ª Champions se apoya en una serie de coincidencias que guardan un parecido asombroso con lo sucedido hace exactamente una década.
Las opciones del Real Madrid en la Champions bajo la dirección de Arbeloa
En el entorno del club y en las plataformas digitales gana fuerza una cábala que conecta el presente con la gesta de la Undécima en Milán. El punto de partida se sitúa en el año anterior a ambos éxitos: 2015 y 2025. En ambos casos, el Real Madrid cerró el año natural sin títulos en sus vitrinas, sufriendo eliminaciones dolorosas y atravesando una crisis de resultados que terminó con la etapa de Carlo Ancelotti en el banquillo.

Tras la salida del técnico italiano, el club apostó por entrenadores españoles que llegaron en el mes de junio para liderar el proyecto. Si en 2015 el elegido fue Rafa Benítez, en 2025 la responsabilidad recayó en Xabi Alonso. En ambos escenarios, la intención de la directiva era recuperar el rigor competitivo de un vestuario que parecía haber perdido la brújula.
Sin embargo, las dos temporadas transcurrieron de forma casi idéntica, con un rendimiento irregular y episodios accidentados en la Copa del Rey. La eliminación ante el Cádiz en 2015 guarda un paralelismo simbólico con la derrota frente al Albacete en la presente campaña.
El factor Luis Enrique y el ascenso de Álvaro Arbeloa
La llegada de Álvaro Arbeloa al primer equipo guarda una relación directa con el ascenso de Zinedine Zidane en enero de 2016. Al igual que el francés, Arbeloa asume el mando con la misión de restaurar el orden en un momento crítico de la temporada.
Existe además un detalle estadístico que refuerza esta teoría: Zidane levantó el trofeo después de que Luis Enrique lo hiciera en la edición anterior como técnico del FC Barcelona. En la actualidad, el escenario se repite, ya que el técnico asturiano es el vigente campeón de Europa tras su reciente éxito con el PSG.

Estas similitudes alimentan la creencia de que Budapest podría ser el escenario de otra coronación inesperada. El vestuario ha reaccionado de forma positiva al cambio de liderazgo, mostrando una solidez defensiva y una pegada que habían desaparecido en el último tramo del año anterior. La figura de Arbeloa, conocedor de la casa y de la exigencia máxima de la competición europea, ha servido para unificar a la afición y a los jugadores en un objetivo común.
El plan de Arbeloa para asegurar el top 8
El propio Arbeloa, en la rueda de prensa posterior al encuentro ante el Mónaco, trató de mantener la calma pese a la euforia creciente. El técnico destacó que el Real Madrid siempre figura como candidato natural en su competición predilecta, aunque prefirió centrarse en la realidad inmediata del calendario. El equipo tiene ahora el reto de confirmar su mejoría en la visita liguera a Villarreal, aprovechando el reciente tropiezo del Barcelona para recortar distancias en el campeonato doméstico.
En el horizonte europeo, el objetivo prioritario es asegurar una plaza en el top 8 durante la próxima visita a Portugal. Clasificarse de forma directa para los octavos de final permitiría al cuerpo técnico disponer de un mes de febrero más liviano para trabajar en la recuperación física de los jugadores y asentar los conceptos tácticos. Aunque el entrenador afirma confiar únicamente en el trabajo diario, la historia del club demuestra que, cuando el Real Madrid y la Champions alinean sus caminos de esta manera, los pronósticos suelen cumplirse.
La plantilla ha recuperado sensaciones clave y nombres propios como Vinícius y Bellingham parecen haber encontrado su mejor versión bajo el nuevo sistema. El camino hacia la final de Hungría es largo, pero las señales enviadas por el equipo en las últimas semanas sugieren que el Real Madrid está preparado para volver a reinar en el continente, apoyado tanto en el fútbol como en el peso de su propia historia.
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