El megaproyecto educativo que el Atlético de Madrid impulsa en suelo municipal: piscinas olímpicas, campus privado...

Piscinas olímpicas, un campus universitario privado y conciertos para miles de personas sobre suelo municipal cedido durante 75 años. El ambicioso plan educativo del Atlético de Madrid promete transformar el viejo Centro Acuático, pero también reabre el debate sobre el uso de lo público y el peso creciente del negocio privado en la ciudad.

El Atlético de Madrid lleva años repitiendo que quiere ser algo más que un club de fútbol. ¿Pero hasta dónde llega realmente esa ambición? ¿Y qué implica que una entidad privada impulse un campus universitario y un complejo educativo sobre suelo municipal cedido durante 75 años?

El viejo Centro Acuático de Madrid, símbolo de las frustradas aspiraciones olímpicas de la ciudad, vuelve a estar en el centro del debate. Esta vez no por piscinas vacías ni obras abandonadas, sino por un proyecto millonario que mezcla educación privada, deporte, conciertos y negocio a gran escala.

La alianza del Atlético con la Universidad Alfonso X el Sabio y gigantes como Live Nation promete transformar por completo esta zona de San Blas-Canillejas. Pero también abre preguntas incómodas sobre el modelo de ciudad, el uso de lo público y quién gana (y quién pierde) con este tipo de operaciones.

Publicidad

Un campus privado sobre suelo público: así es el plan educativo del Atlético

Un campus privado sobre suelo público: así es el plan educativo del Atlético
La universidad será “oficial” del club y de la promotora de conciertos. Fuente: Agencias

El acuerdo entre el Atlético de Madrid y el Grupo UAX convierte a la universidad privada en la pata educativa de la futura Ciudad del Deporte. En la práctica, supone la creación de un centro de formación de unos 20.000 metros cuadrados dentro del antiguo Centro Acuático, con capacidad para hasta 2.200 alumnos al año, según los pliegos del concurso municipal. Allí se impartirán titulaciones de FP, Grado y Posgrado ligadas a la salud, la gestión deportiva, la tecnología y la industria del entretenimiento.

Las clases se ubicarán en una parcela de titularidad municipal que el Ayuntamiento de Madrid cederá durante 75 años a una sociedad controlada por el club rojiblanco. El Atlético, a través de su filial y junto a Live Nation y Oak View Group, aspira a gestionar este espacio como parte de un complejo mucho mayor. La universidad será “oficial” del club y de la promotora de conciertos, y contará con profesionales de ambas entidades como docentes y mentores.

Más allá del discurso de empleabilidad y formación práctica, el proyecto consolida un modelo muy concreto, educación privada integrada en un macrocomplejo de ocio y negocio. Un campus que no nace aislado, sino como una pieza más de una operación urbanística valorada en cientos de millones y diseñada para generar actividad económica durante décadas.

Piscinas olímpicas, conciertos y negocio: el corazón del megaproyecto

Piscinas olímpicas, conciertos y negocio: el corazón del megaproyecto
El complejo podría facturar cerca de 145 millones anuales en 2045. Fuente: Agencias

El campus universitario es solo una parte del plan. El elemento central será un pabellón cubierto para entre 15.000 y 20.000 personas, pensado para grandes conciertos y eventos culturales, gestionado por Live Nation y OVG. A su alrededor, el proyecto incluye un hotel de unas 250 habitaciones, zonas comerciales, espacios deportivos y un centro acuático reconvertido en instalación de bienestar y alto rendimiento.

La inversión prevista para el conjunto del Centro Acuático ronda los 405 millones de euros, dentro de un proyecto global (la Ciudad del Deporte) que eleva la cifra hasta los 800 millones. Según las previsiones económicas presentadas, el complejo podría facturar cerca de 145 millones anuales en 2045 y superar los 400 millones al final de la concesión, con beneficios antes de impuestos próximos a los 95 millones al año.

Todo esto se desarrollará sobre 115 hectáreas de suelo municipal, en una de las mayores concesiones demaniales otorgadas en Madrid. El Ayuntamiento recibirá un canon progresivo que podría superar los 60 millones de euros a lo largo de los 75 años, mientras el riesgo económico recae formalmente en el concesionario. El equilibrio entre interés público y rentabilidad privada es, precisamente, uno de los puntos más discutidos del proyecto.

Una operación en el aire: tribunales, recalificaciones y polémica política

Una operación en el aire: tribunales, recalificaciones y polémica política
El proyecto revitaliza una zona degradada, crea empleo y devuelve a la ciudad una infraestructura abandonada desde 2010. Fuente: Agencias

El calendario del Atlético choca ahora con la realidad judicial. Una sentencia conocida en diciembre tumbó la recalificación urbanística que el Ayuntamiento había aprobado para facilitar el proyecto, poniendo en cuestión la legalidad del concurso que sigue abierto. Aunque el proceso continúa y las ofertas se mantienen, el futuro del Centro Acuático ya no es tan lineal como parecía hace unos meses.

Publicidad

La operación se percibe, además, como un ejemplo de colaboración público-privada diseñada a medida de un gran actor económico. La sociedad favorita para quedarse la concesión, Barsento SL, está formada por el propio Atlético y sus socios en el negocio del entretenimiento. Para los críticos, el riesgo es convertir suelo público en un espacio prácticamente privatizado durante tres generaciones.

El club defiende que el proyecto revitaliza una zona degradada, crea empleo y devuelve a la ciudad una infraestructura abandonada desde 2010. Sus detractores cuestionan si ese objetivo justifica entregar durante 75 años un activo municipal estratégico a una iniciativa privada con universidad incluida. El desenlace judicial y político será clave para saber si este megaproyecto educativo se convierte en realidad o en otro capítulo más del eterno Centro Acuático.

Lo que está claro es que el Atlético ya no juega solo en el campo. Con este plan, entra de lleno en el debate sobre cómo se construye la ciudad, quién decide su futuro y qué papel deben tener el deporte, la educación y el negocio en el uso de lo público. Un debate que, gane quien gane, va mucho más allá del fútbol.

Publicidad