El tema del “Ruido Bernabéu” pica y se extiende, con la más reciente decisión judicial de llevar a juicio al equipo más representativo de España, el Real Madrid, el tema vuelve a generar polémica. ¿Hasta qué punto puede un estadio reinventado convivir con un barrio residencial? ¿Dónde está la línea entre el negocio del espectáculo y el derecho al descanso? Durante meses, estas preguntas han planeado sobre el Santiago Bernabéu mientras los conciertos llenaban el calendario… y las noches de los vecinos.
Lo que empezó como un malestar vecinal acabó convirtiéndose en una batalla técnica, administrativa y judicial. Medidas de decibelios, informes policiales, expedientes sancionadores y una cuenta en redes sociales (Ruido Bernabéu) han terminado llevando al Real Madrid a una situación inédita.
La decisión de la jueza de enviar el caso a juicio no es una sentencia, pero sí supone una primera victoria clara para quienes denunciaron el problema. Y esa victoria se apoya en documentos, fechas y datos muy concretos.
De los conciertos al juzgado: cómo arranca el conflicto

El origen del caso se remonta a la primavera de 2024, cuando el nuevo Bernabéu empezó a funcionar como gran recinto para conciertos. Entre abril y septiembre se celebraron al menos 18 eventos musicales y de entretenimiento, con nombres de primer nivel como Taylor Swift, Karol G, Manuel Carrasco, Duki o espectáculos multitudinarios como La Velada del Año de Ibai Llanos. Miles de personas llenaron el estadio; miles de vecinos, según denuncian, no pudieron dormir.
Durante esos meses, el Ayuntamiento de Madrid recibió numerosas quejas por ruido “insoportable” en las inmediaciones del estadio. A raíz de esas denuncias, la Policía Municipal realizó mediciones acústicas y se abrieron varios expedientes sancionadores contra los promotores de los conciertos, con multas que oscilaron entre los 16.000 y los 148.000 euros, calificadas como infracciones muy graves.
En paralelo, la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu presentó una querella que acabaría siendo clave. El foco no estaba solo en las molestias, sino en la falta de un aislamiento acústico adecuado y en la celebración de eventos a sabiendas de que se superaban los límites fijados por la normativa municipal.
Los informes que sostienen la causa: ruido, salud y reiteración

La jueza Mónica Aguirre, titular del Juzgado de Instrucción número 53 de Madrid, ha tomado su decisión apoyándose en un volumen importante de pruebas técnicas. En total, la querella aportó cerca de 150 mediciones de ruido, realizadas tanto por agentes municipales como por empresas de ingeniería acústica independientes.
Según esos informes, en todos los conciertos investigados se superaron los niveles máximos permitidos, fijados en 63 decibelios en horario diurno y 53 en horario nocturno para una zona residencial como la del Bernabéu. Algunas mediciones llegaron a registrar picos muy por encima de esos límites, lo que llevó a los peritos a advertir de un posible riesgo para la salud de los residentes.
La magistrada considera relevante no solo la superación puntual del ruido, sino su carácter reiterado. En su auto señala que los conciertos se celebraron de forma continuada durante meses, pese a las denuncias, las sanciones y la evidencia de que el estadio no contaba con la insonorización necesaria para este tipo de eventos. Ese contexto es el que le lleva a apreciar indicios de un presunto delito contra el medio ambiente en su modalidad de contaminación acústica.
Ruido Bernabéu y el giro judicial que cambia el escenario

En todo este proceso ha tenido un papel destacado la cuenta Ruido Bernabéu, que desde redes sociales fue documentando vídeos, mediciones y testimonios vecinales. Su actividad ayudó a visibilizar el conflicto y a mantener la presión pública mientras avanzaban las vías administrativa y judicial. Que el caso llegue ahora a juicio se interpreta como una primera victoria de esa movilización constante.
El auto judicial transforma las diligencias previas en procedimiento abreviado, lo que en la práctica equivale a un procesamiento. Se sienta en el banquillo al Real Madrid, a través de su filial Real Madrid Estadio S.L.U., y a su director general, José Ángel Sánchez. Quedan fuera, en cambio, el alcalde de Madrid y el concejal de Medio Ambiente, al no apreciar la jueza indicios de prevaricación en su actuación.
El club, por su parte, ha defendido que trabaja en soluciones técnicas para poder recuperar los conciertos en el futuro. Entre ellas, una mejora sustancial de la insonorización del estadio y ajustes en el calendario y los horarios. De momento, los conciertos están suspendidos desde septiembre de 2024 y las grandes giras han buscado alternativas como el Metropolitano o el Estadi Olímpic de Barcelona.
La causa judicial aún tiene recorrido y será en el juicio donde se diriman responsabilidades. Pero el simple hecho de que haya llegado hasta aquí ya marca un antes y un después. El caso del Bernabéu deja una lección clara, en la transformación de los grandes espacios urbanos, los informes técnicos y la voz organizada de los vecinos pueden pesar tanto como los planes de negocio más ambiciosos.







