El espacio ‘¡De viernes!’ reunió a los tres protagonistas de una de las historias más comentadas de la última edición de ‘La isla de las tentaciones’. Allí, frente a las cámaras, se habló del pasado, del presente y de los sentimientos que han quedado tras el reality. Borja aprovechó el momento para hacer algo que llevaba tiempo esperando: declararse públicamente a Almudena.
Para entender el presente, hay que mirar al pasado. Almudena Porras y Darío Linero llegaron a ‘La isla de las tentaciones’ con una relación de once años a sus espaldas. Se conocieron en Málaga cuando tenían catorce años. Jamás se habían separado. Confiaban en que su amor superaría la prueba del reality. Pero las cosas no salieron como esperaban.
El programa de Telecinco mostró las grietas que ya existían. En ‘¡De viernes!’, se recordó ese momento crucial. Durante el confesionario de la villa, Darío soltó una frase que lo cambió todo: “Estoy con mi novia por costumbre, no estoy enamorado al cien por cien. Estoy con ella por miedo al cambio”. Esas palabras, vistas por miles de personas, sellaron el final.
En ‘¡De Viernes!’ hablaron de los difíciles inicios en secreto de Almudena y Borja

Tras romper con Darío, Almudena inició una nueva historia. Su compañero fue Borja Silva, otro concursante del mismo reality. Sin embargo, su relación no nació a la luz pública. Al contrario, decidieron protegerse. En ‘¡De viernes!’, Borja contó hasta qué punto llegaron para mantener su intimidad. Dijo que llevaban seis meses de relación en secreto.
Explicó los detalles: “Ella se ponía una peluca para venir a verme a Tenerife. Yo iba a su casa y me tiraba seis días encerrado en cuatro paredes”. Para él, esos comienzos fueron duros.“Yo lo único que pido es dar un paseo con ella. Tomar un café. No he disfrutado con ella”, confesó con sinceridad. Borja reconoció el esfuerzo que ha supuesto. “Hemos luchado, hemos sufrido y hemos tenido conversaciones incómodas para poder estar aquí hoy. Fácil no es, pero va a merecer la pena”, afirmó.
La declaración pública de Borja a Almudena, en directo
El programa ‘¡De viernes!’ fue el escenario elegido por Borja para dar un paso al frente. Consideró que ya era el momento de dejar de esconderse. Mirando a Almudena, se declaró ante el público. Sus palabras fueron claras y emocionadas. “El día que te conocí te vi como una persona normal, pero que tenía un brillo especial. Algo que la hacía única”, empezó diciendo.
Luego describió cómo creció su conexión: “Poquito a poco, sin quererlo ni tú ni yo, hemos ido calando en el corazón del otro”. Borja le dejó claro su lugar: “Eres una persona superimportante. Quiero pasar más tiempo contigo”. Y terminó con la petición que resumía todo: “Me gustaría que la gente supiera que estamos juntos”. Esta declaración pública en ‘¡De viernes!’ marcó el fin oficial de su etapa en la sombra.
La reacción conciliadora de Darío
Todos los ojos se giraron hacia Darío. ¿Qué diría al escuchar la declaración de Borja a su expareja? Su respuesta fue de una madurez sorprendente. Lejos de mostrar resentimiento o crear drama, optó por el apoyo.
Tomó la palabra y se dirigió a ellos: “Les deseo felicidad y que os vaya genial”. Reconoció que el momento era complicado para él: “Es un momento complicado, no lo voy a negar”. Pero insistió en su buena voluntad: “Yo, de verdad, que os apoyo. No tengo nada en contra”. Darío aprovechó su turno para explicar su propia perspectiva de lo ocurrido en la isla.
Dijo que no entró con la intención de romper. “Sabía que estaba mal, pero pensaba que nos iba a servir para mejorar. Cuando entré allí mi cabeza me empezó a decir otras cosas. No me gustaba mi vida y no era feliz. Si no soy sincero ahora, no lo voy a ser nunca”, explicó.
Mostró un profundo arrepentimiento por el daño causado. “Me daba miedo hacerle daño, pero estando en la villa no sabía la magnitud del daño que estaba haciendo. No veía esa Almudena destrozada que he visto en mi casa”, admitió. Y se culpó a sí mismo sin atenuantes: “No tengo excusas para cómo hice las cosas. Me siento fatal. Fui cobarde. En mi casa he llorado muchas veces por ella. Me he roto cuando la he visto mal”. Su intervención cerró así un ciclo de once años.






