En ‘La Revuelta’, el cineasta Oliver Laxe celebró el logro, compartió anécdotas de su vida y dejó claro que, más allá de los premios, lo importante es el trabajo hecho. Oliver pisó el plató de ‘La Revuelta’ de RTVE en un momento especial. Horas antes, se había conocido que ‘Sirat’ competiría en los Oscar como Mejor Película Internacional y, de forma histórica, en la categoría de Mejor Sonido.
“Estamos muy contentos porque es muy difícil que te nominen. Venimos de ser películas que son difíciles de enseñar y estamos ahí, somos una de las cinco”, expresó el director. La nominación al sonido es pionera: el equipo está formado íntegramente por mujeres, un hecho sin precedentes para España en los Oscar. Oliver Laxe reconoció la dureza del camino. Sus películas anteriores, como ‘O que arde’, tienen un lenguaje cinematográfico muy personal, alejado de los circuitos comerciales.
Que la Academia haya mirado hacia ‘Sirat’ supone para él un reconocimiento al cine de autor. Durante la entrevista con Broncano, mostró mucha calma. Dijo que “estaba más nervioso por venir aquí que por las nominaciones”. Para él, “lo bonito es hacer la película”. Los premios son “algo a mayores”, un bonus.
En ‘La Revuelta’, Oliver Laxe contó sobre sus orígenes

La conversación en ‘La Revuelta’ viajó en el tiempo. Laxe contó sus orígenes. Nació en París en 1982, hijo de inmigrantes gallegos. Sus padres se conocieron en el Bataclán y trabajaban como porteros. Asistió al colegio español Federico García Lorca. El regreso a Galicia lo provocó una fotografía. “Una foto que hizo mi padre, en la que salgo con mi hermano en un carro tirado por vacas, ganó un premio en París. Gracias a esa foto, volvimos a España porque le ofrecieron un trabajo”, relató.
Esta vuelta a las raíces marcó su vida y su cine. Hoy vive en Los Ancares, “entre Asturias y León, pero en la parte de Lugo”. Llevó a ‘La Revuelta’ regalos de su tierra: pan de centeno y miel de su valle. Incluso reveló que su primer concierto fue el de la banda orensana de rock Los Suaves, al que fue con su padre. Su conexión con el lugar es tan fuerte que rodó ‘O que arde’ allí y ha montado una asociación en la casa de su abuela. “Ahora vivo allí y allí rodé O que arde”.
‘Sirat’, una película que no te deja indiferente

Oliver Laxe habló sobre su producción. Definió ‘Sirat’ como algo que “ha trascendido la categoría de me gusta o no me gusta”. La llamó “un ceremonial” que busca una reacción profunda. “Entiendo que hay gente a la que le moleste por hacerles sufrir. Pero incluso escuchándoles, noto que hemos hecho un buen trabajo porque hay algo ahí dentro que se ha movido”, argumentó.
Contó detalles del rodaje, que incluyó una rave real de tres días en un desierto de Teruel. “Nos gusta adaptar el cine a la realidad”, explicó sobre el reto de filmar con música sonando sin parar. Sobre la competencia en los Oscar, fue sincero y analítico. De la película brasileña ‘Un agente secreto’ bromeó: “Hay mogollón de académicos brasileños y son muy nacionalistas, si presentaran un zapato, lo votarían todos”.
De la noruega ‘Valor sentimental’ destacó su enfoque sobre la “herida intergeneracional”. Y sobre la tunecina ‘La Voz de Hind’, de temática política sobre Gaza, dio una clave de su pensamiento: “Las películas políticas son muy necesarias”, pero “no hay nada más político que conmover un corazón”.
Confesiones personales y el halago de un maestro

La entrevista en ‘La Revuelta’ también tuvo su lado más desenfadado. David Broncano le hizo el cuestionario clásico del programa. Oliver Laxe reveló datos curiosos: tiene “unos 50.000 euros” en el banco, su patrimonio es la casa de su abuela, no soporta el regaliz y se identifica con Joey de ‘Friends’. Considera el orgullo el peor pecado capital. La pregunta sobre relaciones sexuales generó una respuesta memorable.
Tras aclarar que “la paja postnominación a los Oscar cuenta un punto”, Laxe soltó: “He descubierto que las lentejas son anafrodisíacas, te bajan la libido”. Explicó entre risas que “con los Oscar estás como muy excitado mentalmente, hay mucha energía y está bien aguantar un poco”. Dio un número total de “seis” y aclaró: “Lamentablemente, ahora mismo no tengo pareja”.
En el otro extremo, contó que el director Paul Thomas Anderson (‘Una batalla tras otra’, con 13 nominaciones) le dijo que estaba viendo ‘Sirat’ en la cama y “a los 10 minutos se levantó, se vistió y bajó al cine que tiene en su casa para verla bien”. Para un cineasta como Laxe, ese reconocimiento de un colega admirado vale tanto o más que una estatuilla.







