La instantánea mostraba a Felipe VI, a la reina Letizia y a varias autoridades de pie, con los restos de un vagón de fondo. En cuestión de horas, esa imagen se volvió viral y el debate se desató en las redes sociales. La gente se dividió entre quienes creían ver un posado inadecuado y quienes defendían el contexto del momento. Paralelamente, la posición de la vicepresidenta María Jesús Montero junto al rey generó otra capa de críticas. Pero, ¿qué pasó realmente?
La polémica tuvo una consecuencia tangible e inmediata. La fotografía en cuestión aparecía inicialmente como imagen principal en la portada de la web oficial de la Casa Real. Tras la oleada de comentarios negativos, la institución actuó. No borró la foto, pero la quitó de ese lugar destacado. La sustituyó por otra toma de la misma visita, considerada menos conflictiva.
La imagen original sigue en la galería, pero hay que buscarla. Las reacciones en plataformas como X fueron duras. Un usuario escribió: “Vi esta foto ayer, me pareció que era una creación de IA. No le di importancia. Me resultaba inconcebible creer que los reyes se prestarían a hacerse una foto con la candidata del PSOE, que nadie sabe que diantres pinta ahí, con un ataúd rodante de fondo. Es una asquerosidad”. Otros resumían su impresión con frases como “la foto de la vergüenza” o “qué tristeza me da ver esta foto”. La Casa Real, al modificar su web, reconoció sin decirlo que esa composición visual podía herir sensibilidades en un momento de duelo.
Un vídeo cambia la perspectiva de la foto de los Reyes durante su visita a la zona del accidente de tren en Adamuz

Para entender la escena hay que ir más allá de la foto fija. La Casa Real también compartió vídeos de la visita. Esas grabaciones ofrecen un contexto que modifica radicalmente la interpretación de la polémica imagen. En el vídeo se ve que no hubo un posado.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, está explicando algo a los reyes. Les muestra un mapa y señala hacia la zona del accidente. La foto se tomó en medio de esa explicación técnica. Los presentes, incluido Felipe VI, no miran a la cámara. Miran hacia donde señala el ministro, hacia los restos del tren Alvia, que estaban a cierta distancia. La foto congela un instante de esa conversación.
La composición con el vagón detrás es casual, resultado del lugar donde estaban parados recibiendo las explicaciones. Esto no quita que la imagen final pueda resultar chocante. Pero sí aclara la intención. No era una sesión fotográfica, sino la documentación de un momento de la visita oficial.
El segundo foco de crítica fue María Jesús Montero

En la foto aparece en una posición muy visible, junto a Felipe VI. En otro vídeo se la ve abriéndose paso entre asistentes para colocarse en primera línea durante un acto. Muchos lo interpretaron como un afán de protagonismo, sobre todo porque es candidata del PSOE a la Junta de Andalucía. Sin embargo, aquí entra en juego una norma poco conocida. Su posición no fue una elección personal, sino una obligación legal.
El artículo 64 de la Constitución establece que los actos del rey deben ser refrendados. Si no está el presidente del Gobierno, debe hacerlo el ministro competente. En este caso, al no estar Pedro Sánchez, le correspondía a ella como vicepresidenta primera. Su deber protocolario era acompañar de cerca al monarca para ese refrendo. Por eso estaba a su lado.
Su presencia, aunque politizada por la campaña electoral, tenía una base institucional. El Partido Popular, no obstante, criticó el oportunismo. Fuentes populares, según Infobae, señalaron que: “No hubo vicepresidentas en Valencia por la DANA. A lo mejor es porque no había campaña”.
Este episodio deja ver el difícil equilibrio de la comunicación institucional hoy

Una imagen potente, difundida a velocidad viral, genera una narrativa inmediata. En este caso, la narrativa fue de insensibilidad. Las explicaciones posteriores, el contexto del vídeo, la justificación del protocolo, llegan más tarde y a un público más reducido. La primera impresión, la emocional, ya ha calado. La Casa Real lo sabía y por eso cambió la foto principal.
No es que la imagen fuera falsa, sino que su mensaje era distinto al que se quería transmitir. El trabajo de los equipos de comunicación en estos casos es anticipar estas lecturas. A veces, una foto técnicamente correcta que muestra un momento real de una visita, como una explicación técnica, puede leerse mal fuera de contexto. Sobre todo cuando al fondo hay restos de una tragedia.







