De estrella de Compañeros a un giro inesperado lejos de la televisión, así es la vida hoy de Eva Santolaria

La protagonista de Valle en la serie de Antena 3 ha encontrado su refugio lejos de los focos televisivos. A sus 49 años, la actriz barcelonesa prioriza el teatro y proyectos más personales. Su transformación profesional demuestra que el éxito puede reinventarse fuera de la pequeña pantalla.

Eva Santolaria sigue siendo un nombre que resuena en la memoria de toda una generación que creció viendo televisión a finales de los 90. La actriz barcelonesa nacida en mayo de 1975 alcanzó la fama nacional interpretando a Valle Bermejo en la serie juvenil que marcó una época. Sin embargo, su trayectoria actual dista mucho de aquellos años de máxima exposición mediática y audiencias millonarias.

El camino profesional de Santolaria ha dado un giro hacia territorios más íntimos y personales. Hoy la actriz prioriza el teatro y proyectos cinematográficos seleccionados cuidadosamente, alejándose del ritmo frenético de las grandes producciones televisivas. Este cambio revela una evolución artística que privilegia la calidad sobre la cantidad.

El triunfo en Compañeros que la catapultó al estrellato

Entre 1998 y 2001, Eva Santolaria se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de la televisión española gracias a Compañeros. Su personaje de Valle, la novia del rebelde Quini, conquistó a millones de espectadores que seguían religiosamente las andanzas del Colegio Azcona. Las audiencias rozaban los 6,5 millones de espectadores, cifras impensables en el panorama televisivo actual.

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La serie le valió múltiples reconocimientos, incluyendo el premio TP de Oro en 2001 a mejor actriz de televisión. Aquel éxito supuso una presión enorme para una joven actriz que apenas comenzaba su carrera. Sin embargo, aquella exposición también dejó cicatrices que marcarían su relación con la industria televisiva durante años.

El salto desde las aulas del Azcona a convertirse en un fenómeno generacional ocurrió de forma vertiginosa. Santolaria había estudiado Derecho por presión familiar, pero su verdadera pasión siempre fue la interpretación. La serie le dio la oportunidad de dedicarse plenamente a su vocación.

La depresión y el encasillamiento que casi acaban con su carrera

Tras el final de la serie, Eva Santolaria enfrentó uno de los períodos más oscuros de su vida profesional y personal. El encasillamiento en papeles secundarios y la falta de ofertas relevantes la sumieron en una profunda depresión. La actriz confesó haber pasado por largos períodos sin trabajo, sintiéndose invisible en una industria que antes la adoraba.

✓ Depresión por falta de oportunidades laborales
✓ Encasillamiento en roles secundarios televisivos
✓ Meses sin proyectos tras años de éxito masivo
✓ Sensación de invisibilidad profesional en el sector

Iba por la calle y la gente no me reconocía", llegó a declarar en una de sus escasas entrevistas sobre aquel período difícil. La caída desde la cima del estrellato hasta el anonimato profesional fue especialmente dura para alguien acostumbrada a protagonizar series con audiencias millonarias. Esta etapa marcó un punto de inflexión en su forma de entender la profesión.

El amor y el cine independiente que relanzaron su trayectoria

La salvación llegó de la mano del director Pau Freixas, quien no solo se convertiría en su esposo y padre de sus dos hijos, sino también en su principal colaborador artístico. En 2010 protagonizó la película Héroes, dirigida por Freixas, que le valió la medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos a mejor actriz secundaria. Este reconocimiento supuso un nuevo impulso para su carrera.

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La colaboración con su marido se ha mantenido a lo largo de los años en diversos proyectos cinematográficos y televisivos. En 2017 participó en la serie Sé quién eres, también dirigida por Freixas, mostrando una versatilidad interpretativa muy alejada de sus papeles juveniles de antaño. El tándem profesional y personal ha resultado beneficioso para ambos.

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Posteriormente apareció en producciones selectas como Todos mienten de Movistar+ en 2022. Sin embargo, sus intervenciones en televisión se han vuelto más esporádicas y selectivas, priorizando la calidad del proyecto sobre la exposición mediática. Esta estrategia marca una clara diferencia con sus inicios.

El regreso triunfal al teatro y los nuevos proyectos

Enero de 2025 marca un momento especialmente relevante en la carrera actual de Eva Santolaria. El 24 de enero estrena GRRRL en el Teatro María Guerrero de Madrid, una obra que define como un "rugido" contra las injusticias cotidianas que viven las mujeres. La pieza reúne trece relatos de resistencia femenina que exploran situaciones que limitan a las mujeres en diferentes aspectos de la vida.

El teatro se ha convertido en su verdadero refugio artístico. La actriz reconoce que durante años rechazó ofertas teatrales por priorizar trabajos televisivos, algo que ahora considera un error garrafal. El teatro le ofrece posibilidades infinitas para construir personajes de forma pausada, muy diferente al ritmo acelerado de las grabaciones televisivas.

En entrevistas recientes confesó haber sufrido el síndrome del impostor durante su etapa en Siete vidas, serie en la que participó entre 2001 y 2006. Esta inseguridad la arrastró durante años, impidiéndole disfrutar plenamente de sus éxitos. Sin embargo, la madurez y el teatro le han devuelto la confianza en su talento.

La vida actual lejos del foco mediático

A sus 49 años, Eva Santolaria ha encontrado un equilibrio entre su vida familiar y profesional que le había resultado esquivo durante décadas. Reside entre Madrid y Barcelona, combinando proyectos teatrales con apariciones puntuales en series y películas cuidadosamente seleccionadas. Su prioridad actual es la calidad artística sobre la cantidad de trabajos.

La actriz valora especialmente el teatro como contrapeso a otros formatos audiovisuales. Considera fundamental compatibilizar las tablas con el cine y la televisión, aunque sea con papeles no protagonistas. Esta visión más madura de la profesión contrasta enormemente con la presión y ansiedad que vivió durante sus años de máxima exposición.

Santolaria representa un caso singular de actriz que eligió la reinvención artística frente a la búsqueda desesperada del éxito televisivo. Su trayectoria demuestra que es posible construir una carrera sólida y satisfactoria alejada de los grandes focos mediáticos, priorizando proyectos con sentido sobre la mera exposición pública.

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