Barcelona está a punto de vivir una transformación que va mucho más allá de lo estético. Al ser nombrada Capital Mundial de la Arquitectura UNESCO-UIA 2026, la ciudad no solo celebra su rico pasado modernista, sino que se posiciona como el epicentro global del debate sobre cómo deben ser las ciudades del futuro en un contexto de crisis climática y cambio social. Durante diez meses, desde el 12 de febrero hasta el 13 de diciembre, la capital catalana desplegará un programa sin precedentes con más de 1.500 actividades, convirtiéndose en un laboratorio urbano a cielo abierto.
El lema elegido para esta capitalidad, "Becoming" (Llegar a ser), resume perfectamente la ambición del evento: entender la arquitectura no como un conjunto de edificios estáticos, sino como un proceso vivo y en constante evolución. Barcelona no quiere ser solo una postal para el turista; quiere redescubrirse ante sus propios ciudadanos y ante el mundo como una urbe capaz de adaptarse a las transiciones necesarias del siglo XXI.
La Casa de la Arquitectura: El corazón del evento
Uno de los grandes hitos de esta capitalidad es la recuperación de la antigua sede de la Editorial Gustavo Gili. Este edificio, una joya de la arquitectura de los años 50, ha sido rehabilitado para convertirse en la Casa de la Arquitectura. Durante todo el año 2026, este espacio servirá como cuartel general, acogiendo las exposiciones más importantes y funcionando como un centro de pensamiento donde arquitectos, urbanistas y ciudadanos de a pie podrán debatir sobre el impacto del diseño en sus vidas.
La elección de la Gustavo Gili no es casual; representa la voluntad de la organización de poner en valor el patrimonio arquitectónico menos obvio pero igualmente relevante de la ciudad. Aquí se centralizarán las "Arquitectura Studio Sessions", una de las propuestas más innovadoras del programa, que permitirá al público entrar en los talleres de trabajo de nombres tan prestigiosos como BIG (Bjarke Ingels Group) o firmas locales de renombre mundial. Estas sesiones no serán simples visitas guiadas, sino experiencias inmersivas que mezclarán música, diseño y procesos creativos en vivo.
Un congreso para un planeta en transición
El clímax profesional de la capitalidad tendrá lugar entre el 28 de junio y el 2 de julio, cuando se celebre el Congreso Mundial de Arquitectos (UIA). Bajo el título "Architectures for a planet in transition", miles de profesionales de todo el globo se reunirán en Barcelona para abordar los retos de la sostenibilidad y la regeneración urbana.
Uno de los puntos más espectaculares de este congreso será la apertura de las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs. Este coloso industrial, que define el horizonte de la zona norte de la costa barcelonesa, se abrirá al público para albergar la Exposición Central. La intención es clara: demostrar cómo las infraestructuras obsoletas del pasado industrial pueden transformarse en nuevos centros culturales y sociales, conectando la ciudad con su entorno metropolitano de una forma más humana y ecológica.
La ciudad descentralizada: Un mes para cada distrito
Para evitar que la capitalidad se concentre solo en el centro histórico o en las zonas más turísticas, la organización ha diseñado un modelo de distritos rotativos. Cada mes, la atención se desplazará a un barrio diferente de Barcelona, permitiendo que la arquitectura de proximidad sea la protagonista.
- Febrero y Marzo: La actividad comenzará en el Eixample, donde el foco estará en la evolución del plan de Cerdà y la implantación de las "superillas" (supermanzanas).
- Mayo: El distrito de Nou Barris cobrará vida en el entorno del antiguo Instituto Mental de la Santa Creu, un espacio que hoy es ejemplo de cómo la arquitectura puede sanar y cohesionar comunidades.
- Octubre: El barrio de Sant Andreu utilizará el emblemático edificio del Canòdrom como eje para debatir sobre la digitalización y el patrimonio industrial recuperado.
- Diciembre: La clausura tendrá lugar en Ciutat Vella, regresando al Born Centro de Cultura y Memoria, cerrando un círculo que une la Barcelona romana y medieval con la metrópolis del mañana.
Más allá de Gaudí: El legado de 2026
El año 2026 tiene una carga simbólica especial para Barcelona, ya que coincide con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Si bien la Sagrada Familia y las casas de Paseo de Gracia tendrán un papel destacado, la capitalidad busca desmarcarse del "gaudinismo" comercial para poner el foco en temas más urgentes.
Un ejemplo de esto es el concurso internacional de intervenciones en medianeras. A lo largo del año, varias paredes ciegas de la ciudad (esos muros laterales que quedan expuestos al derribar edificios colindantes) serán transformadas en fachadas artísticas y sostenibles. Estas "fachadas verdes" no solo mejorarán la estética de las plazas, sino que actuarán como reguladores térmicos naturales, dejando un legado tangible y ecológico que los barceloneses podrán disfrutar mucho después de que terminen las celebraciones.
Cómo vivir Barcelona en 2026
Para quienes visiten la ciudad, las rutas "Guiding Architects" serán la mejor forma de explorar estos cambios. Son cinco recorridos específicos que van desde el análisis de la arquitectura gótica hasta las soluciones de vivienda cooperativa que están ganando premios internacionales.
En definitiva, Barcelona 2026 no es solo una invitación a mirar hacia arriba y admirar cornisas o cúpulas; es una invitación a mirar hacia adelante. Es la oportunidad de entender que cada plaza, cada calle peatonal y cada nueva fachada es una pieza de un puzzle mayor llamado convivencia. Como bien señala el espíritu de la UNESCO y la UIA, la arquitectura es la herramienta más poderosa que tenemos para mejorar la salud planetaria y la felicidad individual.
Barcelona ya no es solo la ciudad de los prodigios de principios del siglo XX; en 2026, se convierte en la ciudad que se atreve a preguntar: ¿Cómo queremos vivir juntos el siglo XXI?







