Hito en la biotecnología: crean el primer cerebro sintético artificial capaz de pensar y aprender

En un laboratorio de California, un grupo de científicos ha conseguido crear un cerebro sintético sin ayuda de la biología animal, con un tejido que es capaz de imitar procesos funcionales del cerebro. Gracias a este avance, se puede estar más cerca del fin de la experimentación animal.

Durante décadas, los laboratorios han dependido de ratones y ratas para entender cómo funciona el cerebro humano, pero la realidad es que más del 90% de los fármacos que funcionan en animales no lo hacen en los ensayos clínicos. Sin embargo, ahora nos encontramos ante el que es un gran hito en la biotecnología

Un equipo de científicos de California ha conseguido crear el primer cerebro sintético artificial, que es capaz de imitar los procesos funcionales de este órgano, en lo que puede suponer un antes y un después al no depender de recubrimientos biológicos ni derivados de animales.

CEREBRO SINTÉTICO ARTIFICIAL

La creación de un cerebro artificial completo abre nuevas fronteras en neurociencia aplicada
Fuente: Unsplash

En una era en la que los cerebros se están convirtiendo en ordenadores con interfaz cerebral-máquina integrada, nos encontramos ante todo un hito de la biotecnología, después de que un equipo de científicos haya sido capaz de crear una estructura capaz de imitar los procesos funcionales de este órgano.

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No se trata de un cerebro completo, pero aun así es la primera vez que se consigue cultivar tejido neuronal funcional sin tener que recurrir a recubrimientos biológicos ni ningún otro tipo de material animal. Se trata de una innovación sin precedentes que se recoge en la revista Advanced Functional Materials.

Se trata de una matriz sintética construida con polímeros reorganizados en una red porosa que permite a las células madre crecer y conectarse en redes neuronales operativas. Es de esta manera una gran revolución con grandes implicaciones para la ciencia, ya que será útil para estudiar enfermedades como el Alzheimer, los accidentes cerebrovasculares o los traumatismos cerebrales.

FIN DE LA EXPERIMENTACIÓN ANIMAL

Científicos crean el primer cerebro sintético artificial con capacidad de pensamiento y aprendizaje
Fuente: Unsplash

Este "cerebro tejido" puede suponer toda una revolución, sobre todo por el hecho de que permitirá acercarse al fin de la experimentación animal. Se abre así un nuevo mundo lleno de posibilidades para la ciencia.

Desde hace mucho tiempo, el objetivo de la ingeniería de tejidos neuronales era el de replicar de manera fiable la arquitectura y funcionamiento de este órgano vital. Sin embargo, hasta el momento se limitaba al uso de recubrimientos derivados de animales.

Ahora, esta réplica permitiría estudiar patologías neurológicas con mayor precisión, lo que a su vez derivará en poder desarrollar tratamientos más eficaces y personalizados. Se podrán así probar fármacos directamente sobre modelos más cercanos a la realidad de los seres humanos.

Los expertos, por el momento, no hablan del fin de la experimentación animal, ya que la complejidad del cerebro impide que se pueda, por el momento, replicar por completo. Sin embargo, cada paso hacia adelante ayuda a estar más cerca de conseguir un menor sufrimiento animal y mayor precisión científica.

NUEVOS DESAFÍOS EN EL ESTUDIO DEL CEREBRO

Cerebro sintético creado en laboratorio demuestra aprendizaje y procesos cognitivos complejos
Fuente: Unsplash

Ahora que ya sabemos que el cerebro humano no empieza de cero, nos encontramos ante un avance clave para el futuro de este órgano tan importante para nosotros. Este nuevo esquema consigue superar una barrera práctica y ética, pues muchas de las investigaciones del cerebro humano dependen de modelos animales, principalmente de roedores.

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Estos presentan unas diferencias genéticas y fisiológicas significativas con respecto al cerebro humano, pero gracias a esta innovación se espera poder reducir y, en el futuro, reemplazar estos animales de laboratorio.

Estas actuaciones van de la mano con los últimos esfuerzos regulatorios, como en el caso de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, que trabaja con el fin de favorecer modelos alternativos que permitan reducir la dependencia de animales en el desarrollo de fármacos.

Sin embargo, por el momento, la matriz apenas alcanza un grosor de apenas dos milímetros, lo que limita su escala y la complejidad funcional que puede llegar a alcanzar. De hecho, los científicos ya trabajan en ampliar el modelo y crear sistemas interconectados de órganos artificiales que permiten simular interacciones entre el cerebro y otros órganos.

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